El secreto de la felicidad

¿Por que  hay personas que fácilmente resuelven los problemas más complicados, mientras que otras sufren por problemas muy pequeños, pareciendo ahogarse en un vaso de agua, preguntó un discípulo a su maestro?

El maestro le contó esta  historia.

Érase una persona que vivió excepcionalmente toda su vida, equilibrando el amor que naturalmente sentía hacia sí mismo, con el ser útil a los demás. Cuando murió, todo el mundo creyó que iría al cielo, puesto que para un hombre tan bondadoso, no podía ser otro su destino que el paraíso.

En aquella época en el cielo todavía no se había instaurado un programa de calidad total, la recepción de nuevos miembros aún no funcionaba muy bien. El ángel que lo atendió dio una ojeada rápida a las fichas de entrada, y como no vio su nombre en la lista, le orientó para que se dirigiera al infierno.

En el infierno nadie exigía identificación, ni acreditación, cualquiera que llegara era invitado a entrar. Atravesando el oscuro dintel, el radiante espíritu penetró en el lugar, instalándose como buenamente pudo.

Unos días después, el ángel oscuro se presentó indignado ante las puertas del paraíso, clamando furioso, reclamando atención.

-Esto que me estáis haciendo es pura subversión. Ese sujeto que mandasteis al infierno nos está pervirtiendo, desmotivándonos. Nada más llegar comenzó a escuchar a las personas, les miraba a los ojos, conversaba con ellos, les infundía esperanzas. Ahora  todo el mundo está dialogando, abrazándose, besándose. El infierno no es un lugar para este tipo de cosas, allí no hay espacio para las esperanzas ni para el amor, así que os exijo que os llevéis a ese sujeto al cielo inmediatamente.

Cuando el maestro terminó la historia, miró fijamente al discípulo, diciéndole:

Vive con tanto amor en el corazón, que si por error vas a parar al infierno, el propio ángel oscuro te traiga de vuelta al paraíso. Resolver los problemas o ahogarse con ellos solo depende del amor que pongas en tus acciones.


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