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¡ Buen amigo ! |
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Recibí una llamada telefónica de un muy buen amigo. Me alegré que me llamara y lo primero que me preguntó fue: -¿Cómo estás?
-Bueno, me voy, tengo que ir a trabajar. Yo me sorprendí y le dije: -¿Por qué no me habías dicho que tenías que ir a trabajar? Mira la hora que es, no dormiste nada, hablé toda la noche. Él sonrió y me dijo: -No hay problema, para eso estamos los amigos. Yo me sentía cada vez más feliz y orgulloso de tener un amigo así. Lo acompañé a la puerta de mi casa... y mientras se acercaba a su automóvil, le grité desde lejos: -Y a todo esto, ¿por qué
llamaste anoche tan tarde?. Yo me quedé mudo... él me sonrió y me dijo: -Ya hablaremos de eso. Que tengas un buen día... se dio la vuelta y se fue. Pasó un buen rato hasta que asimilé la situación y me pregunté una y otra vez, por qué cuando él me preguntó cómo estaba me olvidé de él y sólo hablé de mí. ¿Cómo tuvo la fuerza de sonreírme, de darme ánimos, de decirme todo lo que me dijo, estando él en esa situación? Desde entonces mi vida ha cambiado. Suelo ser menos dramático con mis problemas y disfrutar más de las cosas buenas de la vida. Ahora aprovecho más el tiempo con la gente que quiero.
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