LA DIETA MEDITERRÁNEA

por Dra. Pilar Martín

El origen de la dieta mediterránea es tan antiguo, como la agricultura misma, pues nace en el Neolítico, cuando el hombre aprendió a cultivar plantas como los cereales, la vid o el acebuche. Los sumerios hace 5.000 años y otras civilizaciones mantuvieron esta dieta, que luego se extendería por el Mediterráneo a través de los fenicios. Pero, fueron los griegos los que le darían la forma que, a grandes rasgos, conserva aún hoy. A ellos se debe la triada clásica de trigo, vino y aceite a la que añadieron el arroz y algunas clases de frutos secos. Durante años, esta ha sido la dieta básica y principal de los países de la cuenca del Mediterráneo, especialmente, Grecia, Italia, Creta, España y Portugal.

Científicamente se ha comprobado que la llamada dieta mediterránea, caracterizada por el consumo preferente de aceite de oliva, fruta y pescado es el tipo de alimentación más sana y eficaz contra las enfermedades cardiovasculares

La explicación de por qué este tipo de dieta se da en la cuenca mediterránea es atribuible a la conjunción del clima y los elementos naturales. Una relativa escasez de ganado vacuno y porcino, junto a la abundancia del caprino (fuente casi única de productos lácteos) son los que permiten que el predominio en la dieta sea de los elementos vegetales, regados con aceite de oliva crudo, completado por el pescado, que equilibraba el aporte proteínico ante la escasez de carne, leche y huevos.

Con la publicación del Estudio de los Siete Países -llevado a cabo durante 15 años por científicos de EE.UU., Holanda, Finlandia, Italia, Yugoslavia, Grecia y Japón- se demuestra que la presencia de ácidos grasos monoinsaturados (aceite de oliva) en la dieta se correlaciona con una menor frecuencia de mortalidad por enfermedad cardioisquémica (cardiovascular). Finlandia con alto consumo de grasa saturada, presenta un 50 % de mortalidad. Creta, con una ingesta predominante de aceite de oliva (monoinsaturada) apenas alcanza un 5%. Pero, el elemento que destaca es que no es tan importante la cantidad de grasas que se consume, como la calidad. Finlandia consume un 38.5% de las calorías totales de su dieta en forma de grasas y Creta un 36%. En un caso es grasa saturada de origen animal, en el otro es aceite de oliva.

Por tanto, la posibilidad de mantener una dieta equilibrada será mayor en aquellos lugares donde se den de forma natural los elementos que la componen, como es nuestro caso. Estas investigaciones científicas viene a confirmar la sensatez de nuestras propias tradiciones culinarias, a las que muchas veces dejamos de lado. En nuestro país, donde se dan con abundancia los ingredientes de la dieta mediterránea, mantener una dieta sana y placentera tan sólo precisa cuidarse de la elección y combinación de los ingredientes. ¿No vale la pena, prestarle un poco más de atención?

Una dieta recomendable sería:

Aporte de un 40 a un 60% del valor calórico total (VCT) en forma de carbohidratos con predilección por legumbre, frutas y verduras.

Límite de un 30% del VCT en forma de lípidos, dando prioridad al aceite de oliva y grasas de pescado.

Aporte proteico de un 15 a un 20 % del VCT con principal representación de los pescados grasos.

Los micronutrientes (vitaminas y oligoelementos) están asegurados con la presencia de alimentos frescos (frutas y verduras) y un cuidadoso manejo de la técnica culinaria.

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