LA BOLLERÍA EN LA DIETA |
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Hoy en día, en nuestra sociedad existen dos importantes enemigos, desde el punto de vista dietético: los kilos y el colesterol. Es cierto que cada día aparecen numerosos informes médicos en los que se destaca la importancia de mantener en regla nuestros niveles de colesterol, ya que por desgracia el porcentaje de colesterolemia va en aumento. Debido al elevado contenido en grasa y azúcar que tiene la bollería con relación a otros productos como puede ser el pan, se le atribuyen aspectos negativos. Y es importante que el consumidor esté informado acerca de todos estos aspectos y que elija o no incluir en la dieta estos productos, pero siempre después de estar bien asesorados, para no caer en el error que nos lleva al desarrollo de hábitos alimenticios equivocados. Grasas buenas y malas Las dos funciones más relevantes que las grasas tienen son que aportan energía a nuestro organismo y dan palatibilidad a los distintos elementos. La creencia generalizada es que la bollería contiene elevados porcentajes de grasa en su composición y que es especialmente rica en ácidos grasos saturados, que actúan activamente en el desarrollo de numerosas enfermedades cardiovasculares. El colesterol es un componente existente exclusivamente en la grasa de origen animal, por lo que en los productos elaborados a partir de grasa de origen vegetal están exentos de ella. El colesterol no se encuentra en los alimentos elaborados a partir de aceites vegetales, sin embargo, los ácidos grasos saturados, sí. Cuanto mayor sea el contenido en este tipo de ácidos, peor será para nuestro organismo. Los ácidos grasos como el oleico, presente en el aceite de oliva, son beneficiosos. En cambio, ácidos grasos como el linoleico son perjudiciales. Es importante saber que para disminuir el porcentaje de enfermedades cardiovasculares no se recomiendan dietas exentas de grasa, ya que esto haría que dichas dietas fueran poco apetecibles para el paciente, sino que se controla el consumo de ácidos grasos saturados, pues son los que se depositan en los capilares produciendo, por ejemplo, la arteriosclerosis. Por tanto, se deduce que no hay que anular la cantidad ingerida de grasa en nuestra dieta, sino la calidad de la misma. Dos personas pueden tomar la misma cantidad diaria de grasas al día, pero si una de ellas ingiere mayor cantidad de ácidos grasos saturados, la probabilidad de que padezca alteraciones cardiovasculares será mayor. |
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