LA BOLLERÍA EN LA DIETA

¿Quién de nosotros no ha caído en la tentación de tomar un bollo? La verdad es que resulta difícil no consumirlos, porque además de ser un placer para nuestro paladar, existe tal variedad de productos incluidos en esta gama que hasta el menos goloso se ve atraído. croissant.jpg (14584 bytes)

Hoy en día, en nuestra sociedad existen dos importantes enemigos, desde el punto de vista dietético: los kilos y el colesterol. Es cierto que cada día aparecen numerosos informes médicos en los que se destaca la importancia de mantener en regla nuestros niveles de colesterol, ya que por desgracia el porcentaje de colesterolemia va en aumento.

Debido al elevado contenido en grasa y azúcar que tiene la bollería con relación a otros productos como puede ser el pan, se le atribuyen aspectos negativos. Y es importante que el consumidor esté informado acerca de todos estos aspectos y que elija o no incluir en la dieta estos productos, pero siempre después de estar bien asesorados, para no caer en el error que nos lleva al desarrollo de hábitos alimenticios equivocados.

Grasas buenas y malas

Las dos funciones más relevantes que las grasas tienen son que aportan energía a nuestro organismo y dan palatibilidad a los distintos elementos. La creencia generalizada es que la bollería contiene elevados porcentajes de grasa en su composición y que es especialmente rica en ácidos grasos saturados, que actúan activamente en el desarrollo de numerosas enfermedades cardiovasculares.

El colesterol es un componente existente exclusivamente en la grasa de origen animal, por lo que en los productos elaborados a partir de grasa de origen vegetal están exentos de ella. El colesterol no se encuentra en los alimentos elaborados a partir de aceites vegetales, sin embargo, los ácidos grasos saturados, sí. Cuanto mayor sea el contenido en este tipo de ácidos, peor será para nuestro organismo. Los ácidos grasos como el oleico, presente en el aceite de oliva, son beneficiosos. En cambio, ácidos grasos como el linoleico son perjudiciales.

Es importante saber que para disminuir el porcentaje de enfermedades cardiovasculares no se recomiendan dietas exentas de grasa, ya que esto haría que dichas dietas fueran poco apetecibles para el paciente, sino que se controla el consumo de ácidos grasos saturados, pues son los que se depositan en los capilares produciendo, por ejemplo, la arteriosclerosis.

Por tanto, se deduce que no hay que anular la cantidad ingerida de grasa en nuestra dieta, sino la calidad de la misma. Dos personas pueden tomar la misma cantidad diaria de grasas al día, pero si una de ellas ingiere mayor cantidad de ácidos grasos saturados, la probabilidad de que padezca alteraciones cardiovasculares será mayor.

crosissant3.jpg (16748 bytes)

Variedad de productos

La variedad de productos en bollería es por todos conocida, lo que hace que muchas veces el consumidor olvide que no todos contienen la misma composición de ácidos grasos.

Por ejemplo, el pan de molde presenta en su composición un porcentaje pequeño de grasa, en cambio las que posee son mayoritariamente de naturaleza saturada, lo que nos indica que para su elaboración se están utilizando grasas de origen vegetal, distintas a las de oliva o girasol. En este sentido, el porcentaje de colesterol que 100 gramos de pan de molde aportan a nuestro organismo es equivalente al que aportan 100 gramos de magdalenas, las cuales en un principio pueden llevarnos a engaño.

 

En el caso de los sobaos, éstos se elaboran con un elevado porcentaje de mantequilla, que debido a su riqueza en ácidos grasos saturados hace que se eleve el contenido que poseen de colesterol. Otro ejemplo de productos con un elevado porcentaje de colesterol son los croissants.

En cuanto a los bollos industriales, son muy diferentes en cuanto a su composición grasa. En las masas fritas es importante saber que si el frito se realiza con aceite de oliva el producto resultante tendrá menor contenido en grasa que por ejemplo si se lleva a cabo con aceites de semillas.

No sólo cuidar la bollería

En las bollerías en las que se utilicen aceites ricos en ácidos grasos insaturados, el problema de alteraciones cardiovasculares se ve poco desarrollado. Además, debemos cuidar el exceso de productos ricos en aceites vegetales, como el de palma, coco, etc., por su elevado contenido en ácidos grasos saturados.

Por otra parte, no se debe considerar negativo sólo un tipo de alimento, ya que en la dieta hay muchas más clases de alimentos y en la producción de enfermedades, como son las derivadas de la colesterolemia, entran numerosos alimentos y no sólo los de bollería.

Lo importante es la calidad de la grasa que consumimos y no tanto la cantidad.

VOLVER A "EL PENSA"

Servisalud.gif (1894 bytes)