LA CONTROVERSIA DE LA SAL EN LA HIPERTENSIÓN

Hace unos años un estudio publicado en una prestigiosa revista médica concluía que la reducción en el consumo de sal ayudaba a disminuir la presión sanguínea. Recientemente han surgido detractores que aseguran que la ausencia de sal en la alimentación no ayuda realmente a reducir la hipertensión.

El uso de la sal en la alimentación de los hipertensos es una cuestión polémica, que desconcierta a quienes sufren este trastorno. Un estudio científico sobre el tema patrocinado por el National Heart, Lung and Blood Institute (NHLBI, Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y Sangre) y realizado en cinco hospitales a lo largo de los Estados Unidos dividió a los 412 sujetos que participaron en el experimento en dos grupos. Un grupo siguió con la habitual dieta americana, mientras el segundo grupo se alimentó exclusivamente con la dieta "DASH” (Acercamientos Dietéticos para Detener Hipertensión) Es una dieta baja en grasas saturadas y en grasa total, que da énfasis a las verduras, las frutas, y los producto lácteos desnatados.

En los tres diferentes estadios del estudio, los dos grupos consumieron primeramente 3.300 mg. de sodio, luego 2.400 mg. y finalmente 1.500 mg. La presión de la sangre del grupo sometido a la dieta DASH descendió dramáticamente cuando consumieron sólo 1.500 mg de sodio. Su presión sistólica (el valor más alto) bajó un promedio de 8,9 mm. y su presión diastólica (el valor más bajo) bajo un promedio de 4,5 mm.

Los investigadores señalaron este estudio como definitivo para resolver la controversia sobre cómo el consumo de sal afecta la presión sanguínea y establecieron la recomendación dietética actual de reducir la ingestión de sodio de 2.400 mg. a 1.500 mg. por día.

La creencia de que si evitamos la sal, podemos controlar la presión de la sangre y prevenir las enfermedades del corazón, es también resultado de los estudios realizados en poblaciones que consumen pequeñas cantidades de sal en su alimentación diaria y que poseen un bajo índice de problemas con la presión sanguínea alta. Pero, en realidad, existen muy pocas evidencias para afirmar que la sal afecta la presión de sangre en la mayoría de los individuos. De hecho, el año pasado, un estudio sobre 200.000 personas en el Albert Einstein Medical College de New York, concluyó que el consumo de sal no estaba asociado con las muertes producidas por las enfermedades cardiacas, como debiera haber sido si la sal provocase realmente un aumento de la presión alta. En base a estos hallazgos, se concluyó que no hay ninguna razón para que la mayoría de las personas restrinjan o aumenten el consumo de sal.

Mi sentimiento es que mientras la sal puede ser perjudicial para algunas personas, realmente no enfermará a la mayoría de nosotros. Aproximadamente el 20% de la población es sensible a la sal y por lo tanto tiende a retener fluidos en exceso, sobrecargando de este modo el funcionamiento del corazón y los riñones, pudiendo causarles dolor de cabeza e hinchazón, particularmente a las mujeres. Pero, a menos que usted pertenezca a este grupo del 20% sensible a la sal o tenga un historial familiar de hipertensión, puede continuar cocinando con sal común, usando eso sí, un poco menos de la cantidad habitual. El problema real con la sal es que la mayoría de las personas tienden, sin darse cuenta, a consumirla en exceso y, por lo tanto, sólo en este caso debemos intentar reducir la cantidad consumida. Reducir la sal es fácil, incluso sin cambiar el sabor de los alimentos. Simplemente reduzca gradualmente su uso, evitando las comidas excesivamente saladas y use hierbas o especias naturales combinadas con la sal.

Dr. Andrew Weil

Recomendaciones dietéticas

  • Aumenta el consumo de frutas y verduras

  • Evita los alimentos salados y las comidas procesadas.

  • Coma regularmente ajo y uno o dos clavos de olor al día.

LA RECETA

Sopa de ajo para la hipertensión

Dr. Andrew Weil

El ajo es una de mis comidas favoritas. Es una hierba con propiedades medicinales notables y con gran aroma y sabor. Es un tónico cardiovascular natural, equilibra la presión sanguínea y nivela el colesterol inhibiendo la formación de coágulos sanguíneos. También es un bactericida muy poderoso que puede proteger contra algunos carcinógenos.

El olor del ajo ligeramente cocinado o crudo posee efectos sumamente beneficiosos sobre el estado de ánimo. No me preocupa en absoluto que otras personas huelan que he comido ajo. Si comes ajo regularmente y con una actitud buena, no olerás a él. Es mejor que lo consumas en su estado natural, crudo o ligeramente cocinado, en vez de seco, en polvo o en cápsulas. Así disfrutarás de su olor y sabor, además de sus saludables efectos.

Ingredientes:

  • 6 cuencos de verduras de temporada

  • Una cucharada y media de aceite de oliva

  • Una cabeza de ajos pelada y cortada

  • 1/4 de cucharilla de tomillo seco

  • Un poco de salvia

  • Sal

En una cacerola pon las verduras en agua abundante, agrega el aceite de oliva, el ajo, el tomillo y la salvia.

Cuando hierva, reduce el calor y tápalo. Cocer a fuego lento durante 30 minutos. Agregue la sal para darle sabor.

Puede consumirse así o usarse como una base para sopas.

Buen provecho

Dr. Andrew Weil El Dr. Andrew Weil realizó sus estudios de medicina en la Universidad de Harvard. Actualmente es fundador del Centro de Medicina Holística de Tucson. Es autor, entre otros, del libro Salud total en 8 semanas y La Curación Espontánea entre otros.

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