AYUDA PARA LAS PERSONAS QUE SUFREN ALERGIAS

A partir de los 40 años es frecuente la aparición de diferentes alergias. Personas que nunca habían padecido esta enfermadad comienzan estornudando al entrar en contacto con el polen; unos años después aparecen pequeños sarpullidos debidos al ejercicio físico o algunos fármacos, como la amoxycilina, o también después de la ingestión de marisco. Sin duda las alergias restan calidad de vida al paciente, al tenerse que controlar los lugares que frecuentan, qué alimentos se puede tomar, además de la dependencia de los anihistamínicos ¿Cómo podemos mejorar esta situación?

En primer lugar es imprescindible no coger miedo a la comida o a estar en el campo, a causa de las alergias. No tendrá porque ir a la compra dentro de una burbuja de plástico. ¡Sería terrible!. Las alergias, en cierto sentido, son errores de funcionamiento provocados por el sistema inmunológico. Las sustancias que provocan alergias como el polen, el pelo de los gatos o las proteínas de los mariscos son sustancias inócuas para nuestro cuerpo y sobre las que normalmente no necesitamos protección alguna contra ellas. No obstante una alergia puede considerarse como la sabia respuesta del sistema inmune ante lo que considera un “agente agresivo”. El sistema inmunológico ha aprendido en algún momento a protegernos contra estas sustancias, pero de la misma forma que es algo aprendido también puede ser desaprendido.

Muchas personas al llegar hacia la mitad de su vida sufren los efectos acumulados de dietas desequilibradas, de toxinas medioambientales y de tensión, factores que sobreestimulan dando órdenes incorrectas al sistema inmunológico. Lo que sucede debe ser tomado como un aviso. La meta debe ser convencer y reeducar a su sistema inmunológico para coexistir apaciblemente con las sustancias alérgicas comunes con las que se entra en contacto. Los antihistamínicos no son una solución ya que únicamente suprimen la respuesta alérgica. Su uso continuado puede perpetuar realmente la alergia y pueden interferir en la reeducación del sistema inmune. Es cierto que no se puede cambiar una predisposición heredada a una alergia, pero si se puede ajustar el modo de vida y puede modificarse el ambiente para influir en que nuestra reacción inmunitaria se dirija hacia la dirección correcta.

Muchas personas practican "la terapia de la anulación" para controlar las alergias como, por ejemplo, mantenerse alejado de los gatos. Algunas personas incluso se trasladan a vivir a otros lugares para escapar de las sustancias que les provocan alergia. No obstante esta negación tampoco soluciona el problema. Está comprobado que en la mayoría de casos se desarrollan nuevas alergias en un corto periodo de tiempo, provocando establecer nuevos sistemas de control sobre la vida de la persona, restándole calidad de vida. Llevar una dieta adecuada es una opción mucho más fácil y que puede influir profundamente en las reacciones del sistema inmunológico. Las dietas con alto contenido en proteínas pueden empeorar el sistema inmune, facilitando la aparición de artritis, reuma o lupus, enfermedades en las que el cuerpo ataca sus propios tejidos. Las proteínas contenidas en la leche de vaca son, específicamente, agentes alérgicos frecuentes, por lo que las personas que tengan una sobre-respuesta del sistema inmune deben tener en cuenta esta causa. Consuma menos proteínas, especialmente proteínas animales; evite leches y productos de derivados de la leche. Coma más frutas, verduras e hidratos de carbono complejos (atención al trigo, también puede ser un ofensor).

Mi recomendación básica es una reevaluación crítica de sus hábitos y sus factores de estrés diarios, causantes de algunas de las respuestas “equivocadas” del sistema inmunológico. También puede trabajar con terapias de mente-cuerpo, como la hipnosis, que puede ser útil para el tratamiento de una alergia en particular, acompañado de la práctica regular de algún sistema de relajación.

Un buen remedio natural es el quercetin –obtenido del alforfón y de los cítricos-, tomado en dos dosis al día de 400 mg. entre las comidas. Este es un producto natural disponible en la mayoría de tiendas de dietética que parece estabilizar las células del sistema inmunológico que controlan la descarga de histamina, que regula las reacciones alérgicas. Su acción es preventiva no sintomática, por lo que puede tomarse regularmente.

Otra alternativa natural es la planta de ortiga picada (Dioica de Urtica). Resuelve los síntomas de la Fiebre de Heno rápidamente en la mayoría de las personas y no tiene efectos secundarios (más bien es una valiosa fuente de minerales). Las ortigas son plantas comunes en todo el mundo, bien conocidas para cualquier que ha sufrido de sus picaduras en los paseos por el campo. Para la Fiebre de Heno la forma mejor para usarla es un extracto realizado a base de hojas secas que se vende en cápsulas. La dosis es una o dos cápsulas cada dos a cuatro horas hasta que estén controlados los síntomas.

También se ha estudiado la ingestión de comidas picantes (con contenido de ajo, cebolla y pimienta) para el control de las reacciones alérgicas, obteniéndose resultados positivos. Para aquellas personas que no toleren los picantes pueden tomar cápsulas de cayena tomadas durante las comidas.

Dr. Andrew Weil

Dr. Andrew Weil El Dr. Andrew Weil realizó sus estudios de medicina en la Universidad de Harvard. Actualmente es fundador del Centro de Medicina Holística de Tucson. Es autor, entre otros, del libro Salud total en 8 semanas y La Curación Espontánea entre otros.

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