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Compatibilidades e incompatibilidades de los alimentos |
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Cuando nos ponemos al frente de los fogones dispuestos a confeccionar el menú cotidiano cabe hacernos una reflexión: ¿Qué es lo que nos mueve a la hora de elegir nuestros alimentos?. La respuesta suele variar entre la apetencia, la comodidad, la presentación de los alimentos o en la costumbre y la tradición que se transmiten de padres a hijos y a los que no negaremos su parte de sabiduría. Pero sí trataremos de corregir algunos errores gastronómicos que se han ido acumulando con el paso del tiempo, y que también se han ido transmitiendo con el saber popular, -hay que recordar que todavía hay quien da a su hijo pequeño un vaso de vino para que “haga sangre”-, es necesario reconsiderar la cuestión alimenticia, y que significa una dieta saludable y compatible, de fácil digestión y sobre todo nutritiva. Actualmente en la alimentación intervienen nuevos factores que crean nuevas tendencias en los hábitos alimenticios. Estas preferencias son promovidas por el enorme interés que despierta actualmente la dieta y también por la creciente inquietud por los aditivos que tan nefastas consecuencias han demostrado tener. Hoy en día preocupan mucho las calorías, la composición y calidad de los productos, y en menor medida la compatibilidad de los alimentos. Hasta que punto son importante las calorías, que la confección de una dieta se hace en función de lo que engorda o adelgaza, en vez de los nutrientes que contienen, o de la compatibilidad de sus componentes. Sin intentar convertir la alimentación en una complicada operación de calculo, ni caer en situaciones extremas, casi siempre perjudiciales en el caso de personas sanas, el conocimiento y puesta en práctica de la compatibilidades alimentarias no viene dado por la utilización de complicadas tablas -aunque no negamos su valor y pueden sernos de gran utilidad-, sino por la comprensión de que en la naturaleza podemos aprender mucho sobre la sencillez y sobriedad que habremos de poner en nuestra mesa. Y este es el punto más importante que hemos de tener en cuenta: una comida simple, en la que entran pocos elementos y no en demasiada cantidad, será mucho mejor asimilada por nuestro organismo que otra abundante en la que haya “de todo”.
Las compatibilidades constituyen un tema que suscita numerosas controversias entre los diferentes autores que tratan de ellas. Los hay más y menos estrictos y así como coinciden en algunos puntos, las opiniones son muy diversas y hasta difieren totalmente en otros. Por ello, y como aún no se ha dicho la última palabra sobre el tema, nos limitaremos a citar algunas normas importantes y generales que se han de tener en cuenta: 1.- Está comprobado científicamente que al comer juntos algunos alimentos se producen trastornos en nuestro organismo: fermentaciones, malas digestiones, eructos, acidez y hasta ciertas sustancias que nos intoxican. Y que los mismos alimentos, tomados solos o combinados con otros, son excelentes para nuestra correcta nutrición. Es por esto que hemos de conocer la compatibilidades básicas entre los alimentos que utilizamos habitualmente. Como orientación reproducimos aquí una tabla de compatibilidades alimentarías. 2.- Siempre hay que comer un número mínimo de sustancias diferentes en cada comida y masticarlo mucho. Esto facilitará notablemente la asimilación de sus componentes. 3.- Las compatibilidades se han de tener en cuenta mucho en función de la cantidad que se toma de dos alimentos determinados. Una pequeña cantidad de dos alimentos incompatibles puede hacer que no se vea dificultada la digestión.
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