MEDICINA TRADICIONAL CHINA,
UNA FILOSOFÍA DE VIDA

Por Rosa M. Canas

Decir de la Medicina Tradicional China que es una disciplina de cinco mil años de existencia no es decir nada nuevo. Quien conoce esta medicina ya lo sabe y quien no, este probablemente sea el tópico más frecuente que habrá escuchado al respecto. Sea como sea, merece la pena reflexionar sobre esa afirmación puesto que implica, como es obvio, una gran experiencia y la gran sabiduría que da el privilegio de la edad.

Hace cinco milenios los chinos observaron el Universo, sus leyes fundamentales y al ser humano y comprendieron que todos están conectados por un flujo energético; que nada es absoluto; que los opuestos se complementan, se necesitan y se complementan (Yin/Yang) y que los seres han de vivir de acuerdo a las leyes de la naturaleza porque su ser es un reflejo de ella y, por tanto, es ella quien gobierna en un modo u otro su vida. Es la energía quien mueve el Universo y en consecuencia, en tanto que microcosmos, es la energía quien mueve a los seres.

La energía (Qi) que circula dentro del cuerpo humano por canales o Meridianos, se obtiene del Cielo y de la Tierra, de la herencia de nuestros mayores (Jing) y de los cuidados que le damos al organismo y a la mente. Cualquier desequilibrio o desorden en este libre fluir energético generará una patología más o menos importante en la persona, según sea su estado general o su grado de afectación.

Este desarreglo o bloqueo energético puede deberse a múltiples causas, por ejemplo: a un ataque de las llamadas energías perversas (Xie Qi) externas o internas, a un tipo de constitución más o menos débil, a un exceso de trabajo, surmenage o stress, o a una herida en los sentimientos denominada lesión de las Siete Pasiones. Es útil comprender que una herida emocional puede afectar la circulación energética. Y estas heridas son más frecuentes de lo que pudiéramos pensar.

Las emociones, como odio, rencor, envidia, celos, rabia, tristeza o miedo, entre otras, pueden afectar a órganos y entrañas (Zang / Fu) y por tanto al estado de salud, desde el momento en que por defecto o exceso rompen o bloquean el ciclo energético natural de la persona. De hecho a cada órgano/entraña le corresponde una emoción propia. Un estado prolongado de predominio de una emoción puede iniciar una afectación en el órgano correspondiente, que de no ser solucionada dará lugar a una reacción en cadena que afectará a otras estructuras orgánicas.

La Medicina Tradicional China, a través de sus cientos de años de experiencia, tiene por objetivo ayudar al organismo para que con sus propios medios y recursos pueda recuperar su armonía natural, lograda por la libre circulación energética que traerá el equilibrio físico y psíquico y, por tanto, la recuperación de la salud.

La Acupuntura es una de las disciplinas que incluye la medicina oriental, un tratamiento empírico alternativo que reconduce el Qi mediante la ligera punción en distintos puntos del cuerpo. La experiencia ha demostrado que estos puntos, que los acupuntores chinos han ido definiendo a lo largo de los siglos, forman los distintos Meridianos por donde circula la energía y actúan como llaves o grifos para restablecerla, desbloquearla, activarla, dispersarla o estimularla, según sea la necesidad del paciente. Cada persona es distinta y única y en consecuencia ha de ser tratada de forma adecuada a su caso. De ahí, que tanto en Medicina China como en las terapias naturales alternativas, desde la Homeopatía a las Flores de Bach, no hay enfermedades sino enfermos: cada persona puede manifestar una misma patología de modo diferente y por ello requiere de un tratamiento específico e individualizado según sea su dolencia.

La Acupuntura no aspira a decir que cura todas las dolencias o que devuelve la salud a todas las personas enfermas. Sería una pretensión falta de humildad. ¿Es pues una terapia, una doctrina, una disciplina?. Lo importante no es la definición sino su principio inicial: la plena confianza en la capacidad de auto recuperación y auto regeneración de la naturaleza y de los seres vivos. El secreto guardado celosamente por siglos es que basta con tan solo un pequeño estímulo, pero en la cantidad y en el lugar adecuado. Esto es lo que hace la Acupuntura. En el proceso el o la terapeuta son solo el humilde pero entregado instrumento.


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