USA TU MENTE SI QUIERES CONSERVARLA

En los últimos años se ha difundido la creencia de que hacer crucigramas o jugar a juegos como el ajedrez, puede ayudar a mantener nuestro capital intelectual, preservando la memoria, mientras envejecemos. En el pasado año nuevos estudios sugieren que puede haber mucho de verdad en este tipo de hipótesis.

El estudio realizado por científicos del Rush Alzheimer’s Disease Center y del Rush-Presbyterian-St. Luke’s Medical Center de Chicago, y cuyos resultados fueron publicados en el Journal of the American Medical Association encontró que una participación más frecuente en actividades cognitivas estimulantes puede estar asociado a un menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Los científicos llegaron a esta conclusión después de estudiar el comportamiento de 740 miembros del clero católico (monjas, monjes y sacerdotes) Eligieron miembros de la iglesia por la similitud de condiciones en que vivían. Al comenzar el estudio ninguna de estas personas tenían síntomas de la enfermedad de Alzheimer. Durante cada visita de los científicos los participantes en el programa eran preguntados, sobre cuanto tiempo pasaban realizando ciertas actividades como ver televisión, escuchar radio, leer periódicos, leer revistas, leer libros, visitar museos o participar en juegos como crucigramas, cartas, ajedrez o palabras cruzadas entre otros.

La razón por la cual un aumento en la actividad cognoscitiva puede llevar a una reducción en el riesgo de desarrollar Alzheimer aún no es conocido. Puede ser que estas actividades protejan el cerebro contra la enfermedad o aumenten de alguna forma las conexiones neuronales. Más investigaciones serán necesarias para descubrir los mecanismos responsables de estos hallazgos, pero esta investigación refuerza un viejo aforismo: Usa tu mente si deseas conservarla.

Los actos rutinarios son siempre realizados a través de los mismos circuitos cerebrales. Cuando dejamos de activar nuevos circuitos, los no utilizados, por la falta de uso, se van malogrando, inutilizándose con el envejecimiento.

Mantener nuestra mente funcionando parece ser el mensaje práctico de este estudio. Las rutinas no sólo nos encadenan a una vida aburrida, si no que además tienen una nefasta influencia en la forma en la cual envejecemos. Ahora sabemos que podemos intentar preservar nuestro cerebro de los achaques de la edad, a través de simples y dinámicos ejercicios, la asistencia a cursos que nos inviten a pensar o promover actividades que nos alejen del ciclo rutinario.

De los cinco sentidos, el olfato es el más importante con relación a activación de la memoria, puesto que se relaciona directamente con el hipotálamo: el centro de la formación de la memoria, de los mapas mentales y del procesamiento de las emociones. Así, el olor del pan recién hecho, el aroma del café o la fragancia de un perfume despierta emociones que estimulan nuestra memoria, permitiendo que el recuerdo de diversos acontecimientos pasados de nuestra vida afloren de nuestra conciencia haciéndose vívidos.

El hecho de que la memoria involucre las emociones, permite que las experiencias sean archivadas con mayor probabilidad de ser recordadas a largo plazo. Cuanto más intensa es la emoción que acompaña la experiencia más tiempo recordaremos la situación. Este funcionamiento de la memoria nos permite a través de la estimulación del sentido del olfato, conjuntamente con le implementación de actividades creativas preservar por mas tiempo nuestro cerebro de los daños del envejecimiento.

Algunos ejercicios cerebrales propuestos para preservar nuestro cerebro consisten en realizar las tareas cotidianas de forma diferente: como ir al trabajo siguiendo un recorrido diferente del habitual o usando otro tipo de transporte. Otros ejercicios para activar nuestra memoria podrían ser:

  • Cada mañana al levantarse, huele una esencia de un aroma diferente, una vez por semana: eucalipto, limón, vainilla, etc. Cierra el frasco y ábrelo nuevamente después de ducharte y vestirte.

  • Dúchate con los ojos cerrados, tomando las máximas precauciones para no caerte o hacerte daño. Experimenta las sensaciones que te produce la textura y temperatura del agua, el jabón, tus manos al entrar en contacto con tu piel.

  • Cepíllate los dientes con la otra mano. Si tu mano dominante es la derecha, cepilla los dientes con la izquierda y viceversa.

  • Cambia de mano y péinate con la otra mano, haz lo mismo cuando te abroches la ropa, cuando comas o uses el teléfono o el mando a distancia.

  • Altera tus actividades rutinarias: vístete con ropa diferente, mira en la televisión un programa que nunca viste; pasea tu perro por un camino diferente.

  • Cuando te bañes usa estímulos sensoriales: aceites aromáticos, jaboncillos perfumados, esponjas, cepillos, guantes de tela para enjabonarte, crema hidratante. Percibe la sensación que te produce.

  • Lee textos en voz alta para otra persona.

  • Asiste a cursos de desarrollo personal, donde puedas estimular tu creatividad a través de nuevas ideas y formas de vivir.

Es aconsejable hacer los ejercicios al comenzar y terminar el día, no repitiéndolos por mucho tiempo, para que no se vuelvan rutinarios.


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