CÓMO ADELGAZAR:
LAS CLAVES QUE TE LO HARÁN MÁS FÁCIL

Ante la inminente llegada de la primavera adelgazar y quitarse esos kilos demás se convierte en un desafío tanto para hombres como para las mujeres. Las siguientes recomendaciones nos ayudarán a enfrentar este desafío con mayor probabilidad de éxito.

Algunas prácticas recomendaciones

  • No emplees salsas aceitosas y ricas en grasas para acompañar tus platos. Condimenta las comidas con hierbas (perejil, estragón, tomillo, laurel), especias aromáticas (canela, curry o azafrán) y prepara aliños con cebolla, ajo, limón y vinagre.

  • Evita las frituras, y recuerda que las carnes y los pescados deben guisarse con aromas y muy poco aceite.

  • Toma poca sal y elimina los alimentos muy salados (quesos, carnes y ahumados). La sal favorece la retención de líquidos.

  • Bebe un vaso de zumo de algún cítrico (naranja, limón o pomelo) antes de comer, ya que desintoxica y reduce el apetito.

  • Introduce muchas frutas y verduras crudas o cocidas. Además de aportar nutrientes esenciales tienen pocas calorías y sacian.

  • Bebe al menos 1,5 litros de agua al día; toma agua media hora antes de las comidas, y dos horas después. De esta manera, facilitarás la eliminación de toxinas del organismo. Además, un vaso de agua antes de acostarte te ayudará a diluir los ácidos úricos, y otro por la mañana a combatir el estreñimiento.

  • Tómate tu tiempo para comer y mastica muy bien los alimentos.

  • Cuando termines de comer no te quedes en la mesa. Levántate y pasea. Además de reducir la ansiedad, caminar activa el metabolismo y ayuda a mantener los kilos a raya

Comer bien: Una dieta equilibrada

Si lo que quieres es perder esos dos o tres kilos que te sobran, desecha la idea de las dietas ‘milagro’ con las que tu peso oscilará como un péndulo. En cambio, tienes que adoptar unos hábitos alimentarios saludables y fáciles de seguir. Lo que significa que no por pasar más hambre, vas a conseguir mejores resultados.

Haz deporte: El mejor amigo de la dieta.

El ejercicio físico es el complemento ideal de una buena dieta, ya que ayuda a consumir calorías, fortalecer la musculatura, controlar el apetito y la ansiedad. No siempre implica un gran esfuerzo y sufrimiento. Caminar y subir escaleras son dos opciones eficaces.

Si no estás acostumbrado a practicar deporte, empieza con ejercicios sencillos. Ya habrá tiempo para actividades más exigentes y competitivas. Correr y caminar son ejercicios saludables y baratos que pueden ayudarte a recuperar tu capacidad aeróbica.

Consejos: Trucos para mantenerte

  • Desayuna abundantemente. El viejo dicho de ‘desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo no está obsoleto. Un buen desayuno evitará que caigas en la tentación de picotear durante la mañana.

  • Si almuerzas fuera, desecha salsas y pan. Opta mejor por ensaladas y platos con verduras.

  • Olvídate del ascensor y de las escaleras mecánicas.

  • Come en plato de postre. Caben menos alimentos y psicológicamente crees que has terminado un plato.

  • El estómago tarda 25 minutos en convencerse de que está lleno, por lo tanto, espera un poco antes de atacar el postre.

  • Vete andando al trabajo o al supermercado, o a clase...

  • No tomes ninguna carne de ave con piel, allí se acumula la grasa.

Fin de semana: La gran tentación

El viernes por la tarde marca el inicio de 48 horas de libertad y, por qué no, cierto desenfreno que también afecta a la alimentación. El trabajo nos suele tener sujetos a una rutina que entretiene y el relax hace que nos olvidemos de las restricciones de la dieta.

El fin de semana está relacionado con actividades extraordinarias que a veces requieren ciertos premios gastronómicos. Aprovechamos las excursiones, por ejemplo, para tomar ese helado prohibido entre semana o para probar algunas delicias típicas del lugar que visitamos. A esto debemos añadir las reuniones con los amigos y alguna cena ineludible en la que nos presentarán platos sobrecargados de calorías. En tus manos está decir NO. Informa a tus amigos sobre tu dieta y pídeles que te ayuden a mantenerla. De esta manera podrán adaptar el menú de la cena a tus necesidades o incluir algún plato que se adecue a tu dieta. Si comes fuera ya sabes que en el menú encontrarás platos equilibrados, como ensaladas, carnes y pescados a la plancha. Sólo tienes que pedirlos.

Comer fuera exige control y voluntad

Los restaurantes suelen ser una amenaza para la dieta. Una buena opción consiste en pedir dos primeros, que generalmente se corresponden con los grupos nutricionales básicos de la pirámide de la alimentación (hidratos de carbono y verduras). Evitar el postre en estas comidas también ayuda a no ganar peso innecesario, así como sí cenas pedir algo ligero (ensaladas, huevos, todo tipo de vegetales). Siempre debes elegir los alimentos que más se aproximen a los platos que habrías comido si hubieras cocinado en casa. Naturalmente si puedes llévate la comida a la oficina, evitarás los restaurantes o la comida rápida. No olvides beber mucho agua. Come algo a media mañana y haz una pequeña merienda por la tarde, basados en fruta.

Recuerda: Una disminución de peso progresiva
 es mucho mejor que una rápida pérdida de peso.


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