LA GRIPE DE CADA AÑO

Las epidemias de gripe constituyen todavía una amenaza para la salud mundial. La gripe es una enfermedad producida por un virus de asombrosa capacidad de transformación, que se propaga con extraordinaria rapidez.

Los virus son los elementos biológicos nocivos más diminutos que conocemos. No poseen metabolismo propio, por lo que no pueden desarrollarse ni multiplicarse por sí mismos. Para ello deben invadir células y valerse, para crecer y reproducirse, de las reacciones enzimáticas, energéticas y materiales de las mismas. Ello hace que sea imposible cultivarlos in vitro. Para reproducirse precisan necesariamente de la presencia de células vivas.

La mayoría de los virus son muy sensibles a la elevación de la temperatura y soportan en cambio las temperaturas bajas, hasta el punto de que la congelación es uno de los mejores métodos para su conservación. La sabia naturaleza se defiende de ellos haciendo ascender la fiebre a fin de luchar contra la infección vírica. La luz ultravioleta los destruye en muy poco tiempo.

El organismo, una vez contraída la enfermedad infecciosa, inicia la elaboración de defensas que en forma de anticuerpos, inmunizan a quien la sufre por un determinado período de tiempo. En determinadas infecciones, como el sarampión o la rubéola, la inmunidad es para toda la vida. Pero la inmunización del propio organismo contra la gripe es de brevísima duración. A ello se suma el hecho de que el virus gripal realiza una serie de mutaciones renovando sin cesar su capacidad de ataque, motivo por el cual, el organismo que todavía mantiene defensas, en forma de anticuerpos, contra el virus de la anterior afección, vuelve a caer desprevenido ante esta nueva variante vírica.

Por todas estas razones, el virus gripal se convierte en el más activo y en el portador de la enfermedad que más veces afecta al ser humano en el curso de su existencia. A su vez, la gripe acostumbra a afectar a gran número de personas al mismo tiempo. Estas epidemias ocurren sobre todo en invierno en nuestras latitudes.

CARACTERÍSTICAS DE LA GRIPE

La incubación dura de 18 horas a tres días. Sobreviene una subida rápida de temperatura con intenso dolor de cabeza y dolores en los miembros y región lumbar. Gran laxitud (relajado, flojo, sin fuerza o tensión en las fibras musculares) y a veces escalofríos. Son característicos también algunos dolores en las órbitas oculares. Los estornudas y catarros -catarro es la inflamación de una mucosa, acompañada de secreción- conjuntival y sobre todo de faringes-. Catarro de las vías aéreas altas (rinofaringe) y de la traquea, lo cual ocasiona dolor detrás del esternón, tosecilla seca, ronquera y muy a menudo bronquitis seca. Existe inapetencia. Una gripe simple suele comportar 3-6 días de fiebre.

TRATAMIENTO

El abatimiento físico y mental del enfermo ya indica de por si la necesidad de un intenso reposo en cama. Al iniciarse la enfermedad es recomendable una copiosa diaforesis (sudoración abundante), para ello pueden usarse infusiones con hojas y flores de saúco, ó flores de borraja, o de malva (ablanda la tos), o de violeta (facilita la expectoración), o de raíz de carlina angélica.

Pio Font i Quer menciona la siguiente fórmula extraída de la revista "Pharmacie chez so" para combatir la gripe: Flores de Borraja, Flores de Saúco y Albahaca mayor, mezclados a partes iguales para obtener 40 gramos. Estas plantas perfectamente secas, se desmenuzan y mezclan preparándose una infusión con un par de cucharadas de la mezcla por cada litro y medio de agua hirviendo.

PREVENCIÓN DE LA GRIPE

En los fríos meses invernales, cuando se presentan las afecciones gripales, entran en sazón los cítricos. Quizá en la propia naturaleza podemos encontrar las soluciones que nos prevengan de las enfermedades infecciosas invernales.

Como comenta Pio Font i Quer: "...La corteza de sauce se ha usado popularmente para combatir las afecciones gripales (trancazos) y contra toda clase de dolores, incluso los reumáticos.

De la corteza de sauce, rica en un glucósido llamado salicina, que se descompone fácilmente por la acción de la glicosidasa, en glucosa y saligenina, y ésta por oxidación se convierte en aldehido salicílico y después en ácido salicílico del cual se obtiene el ácido acetilsalicítico que da lugar a la conocida aspirina, de consumo universal en el tratamiento de la gripe y contra toda clase de dolores, incluso los reumáticos. Hoy en día, el ácido acetilsalicílico se obtiene industrialmente por síntesis química.

Efectivamente, volviendo al tema de la prevención de la gripe, en los cítricos y manzanas -sobre todo en la parte interna inmediata a la piel –se hallan contenidos en elevada proporción, unos singulares hidratos de carbono llamados pectinas, a los cuales, además de sus conocidas cualidades como absorbentes y antidiarreicos se le suma otra importante cualidad bioquímica como es el hecho de presentar un gran poder desinfectante frente a gérmenes patógenos, estafilococos, salmonellas, proteus y diferentes virus causantes de resfriados y gripes.

Es decir, que tenemos muy a mano, siendo España un gran productor de cítricos, unos recursos sencillos que además de alimentarnos nos proporcionan sustancias desinfectantes fácilmente asimilables sin necesidad de tener que recurrir a productos farmacológicos, que en el caso tan comúnmente usado de los antibióticos pueden resultar francamente perjudiciales al aplicarlos erróneamente en determinados estados gripales.

Como hecho paradójico queremos comentar que hoy en día, con los métodos de que dispone la Medicina se puede atajar rápida y contundentemente una pulmonía, pero el médico se encuentra desarmado con una simple, vulgar y sencilla gripe.

De las afecciones que sufre el ser humano, a veces las que se nos antojan sin importancia, como catarros, gripes, estreñimientos, hemorroides, varices, etc. son las más difíciles de combatir. Una vez más, tanto en pequeñas como en grandes enfermedades, vale más una onza de previsión que una tonelada de medicamentos, como dice la sabiduría popular.


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