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“Las enfermedades del
hombre son en realidad expresión de sus defectos primordiales” (E. Bach)
El doctor británico
Edward Bach (1886-1936) desarrolló una práctica terapéutica basada en
un sistema floral de
38 remedios descritos por él como “el instrumento que brinda la
naturaleza para ayudar al hombre, tanto en su dolor como en la búsqueda
de la verdad”. Este descubrimiento responde a su creencia de que “detrás
de toda enfermedad subyacen nuestros miedos, nuestras ansiedades, nuestra
codicia, nuestras simpatías y antipatías”. Según decía “investiguemos
estas emociones y curémoslas, puesto que con ellas desaparecerán
también las dolencias que padecemos”.
Con este principio como
punto de partida Bach estableció los 38 remedios florales que se vinculan
a 38 estados emocionales y que actúan “elevando nuestras vibraciones
y abriendo nuestros canales para la recepción del Ser Superior; para
inundar nuestra naturaleza con la virtud particular que necesitamos y
borrar los defectos que causan el dolor”.
El doctor Bach clasificó
el complejo mundo emocional del ser humano en 7 grupos arquetípicos, cada
uno de los cuales expresa el modo particular que tiene la persona de
afrontar la vida. Con la adecuada prescripción de los remedios éstos “ayudan
al cuerpo físico a serenarse, a ensanchar su campo y a buscar la
perfección, trayendo paz y armonía a toda la personalidad”.
Estos grupos emocionales
son:
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Los que sienten temor;
en este grupo se encuentran flores para todos los tipos de miedo, sea
cual sea su origen y su tipología: desde el miedo a tomar determinada
decisión, hasta el miedo a cambiar de trabajo, o el miedo a algo o a
alguien en concreto. Todos nosotros, en mayor o menor grado,
atravesamos alguna vez por este sentimiento. Incluso en aquellos que
dicen no temer nada, puede esconderse en lo más profundo, en lo
inconsciente, alguna forma de miedo. Por lo general el miedo es
paralizante y nos impide hacer cosas que desearíamos pero que por
cualquier razón nos aterra el simple hecho de pensar en ellas, o bien
nos empuja a hacerlas de tal forma que al final no nos aportan ninguna
satisfacción.
Conocer y procesar los
miedos nos hace fuertes, nos da coraje ante la vida y nos permite un
mejor desarrollo como personas.
“Todos
los fantasmas desaparecen si se les mira fijamente” (Johann Gottlieb
Fichte).
-
Los
que sufren de incertidumbre; incluye a todos aquellos que
postergan el camino de la vida porque no están seguros de sus
recursos y potencialidades. No se atreven a saborearla porque no creen
en sí mismos y apuestan por el fracaso antes de emprender cualquier
acción. Son expertos en el autosabotaje y por ello se limitan a sí
mismos dejando que la opinión de otras personas intervenga en sus
decisiones y, por tanto, en sus vidas.
“Esperamos
que la vida tenga sentido pero sólo tiene exactamente el sentido que
nosotros mismos logramos darle” (H.
Hesse).
Suelen ser personas que
viven en su mundo, real o imaginario, “colgadas del pasado” que
consideran fue mejor, y a las que esta añoranza les impide ver y
disfrutar del presente. Este grupo incluye también a los depresivos, a
los que atormentan pensamientos determinados sobre un tema, como un
disco rallado, y que no consiguen apartar de su mente convirtiéndose en
una obsesión y a los que parecen no aprender de la experiencia y por
tanto repiten errores una y otra vez, considerando que es el destino
quien les juega una mala pasada. Estas son personas que se encuentran
repetidamente en situaciones parecidas que en realidad querían evitar y
que a menudo aseguran que “nunca más”.
“Lo que
hagamos hoy decidirá cómo será el mundo mañana”
(Marie von Ebner-Eschenbach).
-
Los que sienten soledad;
engloba a las personas que por cualquier motivo se sienten aisladas,
algunas por temor a involucrarse y otras por su excesiva preocupación
por estar siempre acompañadas, tratando de llenar así sus vidas y
agobiando a los demás con sus problemas o sus logros. Este tipo de
persona habla constantemente de sí misma y es incapaz de escuchar a
los demás. Necesita que se le preste atención y en muchas ocasiones
esta actitud hace que sus amigos rompan el contacto sin que el
interesado sepa exactamente porqué.
Bajo esta emoción es
como si la vida pasara por su lado y la persona fuera incapaz de ser
protagonista de su propia vida.
“El que
vence el egoísmo se deshace del mayor obstáculo que cierra el camino a
toda grandeza y verdadera felicidad”
(Joseph von Eötvös).
-
Los hipersensibles;
este grupo utiliza distintas máscaras para sobrellevar sus penas,
provocando situaciones engañosas que cubren la realidad. Esto
dificulta sus relaciones interpersonales y bloquea sus posibilidades
de crear vínculos placenteros y positivos. Intentan evitar los
conflictos y las discusiones porque le producen un malestar casi
físico por lo cual siempre guardan las formas, disimulan sus
problemas y muestran una cara alegre y amable aunque sufran en su
interior.
En este grupo se
incluyen también a los celosos en exceso, a todos aquellos que por
agradar son incapaces de decir no y se someten a los deseos de los
demás, que no forzosamente sean los suyos, y a los que por el contrario
se enfurecen con facilidad y suelen ser poco amables en sus arrebatos
sin dejar títere con cabeza.
“Ganaríamos
mucho más si nos mostrásemos tal como somos en lugar de intentar
aparentar lo que no somos”
(La Rochefoucauld).
En este grupo se
incluyen, entre otras, esencias para los que se sienten inferiores e
incapaces anticipándose al fracaso porque creen que no pueden conseguir
lo que se propongan, para los que se sienten desbordados por sus
responsabilidades o para los que son víctimas de fuertes conmociones
físicas o psíquicas, como por ejemplo un accidente, la muerte de un
ser querido o malas noticias. En una pérdida afectiva, así como en
cualquier tipo de separación dolorosa y traumática, aunque venga de
muchos años atrás, la toma de estas esencias, puede resultar de una
ayuda inestimable para superar el shock.
“Levanta
los ojos y verás las estrellas”
(proverbio filipino).
-
Los que sufren por
los demás, personalidades muy estructuradas que pueden agravar
sus síntomas ante cualquier circunstancia o persona que les lleve la
contraria y atente contra sus opiniones. Son susceptibles e
hiperpreocupadas por los actos, pensamientos y comentarios de los
otros, que por lo general se escudan en estos sentimientos para evitar
pensar en ellos mismos.
Este grupo incluye a las
personas que siempre están intentando orientar y moldear a los demás
según sus ideas fijas, a aquellas que no soportan que se las
contradiga, a las expertas en encontrar con facilidad los fallos,
defectos y debilidades de los otros y a las que piensan que siempre
tienen razón y se consideran con la capacidad de dar instrucciones a
los demás.
“La
crítica sin sensibilidad es una espada que aparentemente daña a los
demás pero en realidad mutila al propio amo”
(Christian Morgenstern)
A pesar de que el doctor
Bach no ofreció ninguna explicación científica de la actuación de
estos remedios sino centenares de testimonios de casos de curación queda
claro que las esencias florales ayudan a superar o aliviar los síntomas
de los estados de ánimo actuales o los que persisten durante un periodo
de tiempo más largo, facilitan el desarrollo personal y en su aplicación
según el patrón transpersonal pueden contribuir al tratamiento de
dolencias y enfermedades físicas. Existe además una realidad objetivable:
los animales salvajes no necesitan explicaciones científicas de porqué
algunas plantas les alivian cuando están enfermos!
Rosa M. Canas
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