OLIGOTERAPIA I

OLIGOELEMENTOS, COMPONENTES IMPRESCINDIBLES PARA EL MANTENIMIENTO DE LA SALUD.

 

 

“El terreno lo es todo. El microbio no es nada”. -Louis Pasteur-

A más de 50 años de su aparición inicial, la Oligoterapia Catalítica se está convirtiendo en una eficaz aliada terapéutica de probados resultados, no tóxica y sin contraindicaciones ni efectos secundarios nocivos. Su aplicación es sencilla, válida para pacientes de cualquier edad y de ayuda inestimable en el tratamiento de colectivos específicos, en los que por sus características particulares hay que renunciar a otro tipo de terapias, como es el caso de bebés, niños de corta edad, procesos de embarazo y pacientes con determinado tipo de medicación.

La Oligoterapia se basa en la utilización de los llamados Oligoelementos, definidos por Forsenn en 1970 como “elementos químicos que están presentes en concentración igual o inferior al 0,01% del peso seco del cuerpo humano”, o dicho de otro modo, en concentraciones inferiores a 1mg/Kg de peso corporal.

Los oligoelementos juegan un papel indispensable en el equilibrio metabólico puesto que actúan como catalizadores de numerosas reacciones orgánicas, son cofactores enzimáticos en reacciones químicas y metabólicas y forman parte de las moléculas. Si bien su presencia es mínima, su carencia –ametalosis- iniciará una reacción en cadena en el organismo que puede provocar alteraciones importantes. En primer lugar se producirá un déficit y, por tanto un mal funcionamiento enzimático; esto a su vez provocará un desequilibrio metabólico que implicará un mal funcionamiento celular. El resultado será la enfermedad funcional, -la pérdida transitoria del equilibrio inicial del organismo-, el estado intermedio entre la salud y la enfermedad lesional. De no corregirse la ametalosis o de prolongarse demasiado puede llegarse a la aparición de daños más o menos reversibles o recuperables. De ahí que la indicación terapéutica de la Oligoeterapia ha de ser siempre individualizada según el estado de la persona puesto que si los oligoelementos que se utilizan no corresponden al estado enzimático carencial preciso del momento no podrán actuar sobre los sistemas de autorregulación y defensa permitiendo así que el organismo enfermo recupere su equilibrio, y por tanto su estado de salud.

La Oligoterapia se basa en dos nociones importantes: el terreno individual y los elementos esenciales. Estos elementos, de los cuales 4 de ellos son constituyentes, (carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxigeno) forman más del 99% de los átomos de nuestro organismo mientras que los 20 elementos restantes (zinc, cromo, cobalto, potasio, fósforo, aluminio…) forman sólo el 1%. Paradójicamente estos últimos son imprescindibles para el buen funcionamiento orgánico y su importancia se debe a su fantástico potencial energético.

Un oligoelemento se considera esencial cuando está presente en todos los tejidos de los organismos vivos, en los que tiene una concentración relativamente constante, cuando su carencia conduce a alteraciones estructurales o fisiológicas y cuando con su aportación previene o cura las afecciones que provocan su falta. Resulta, pues evidente, y más teniendo en cuenta nuestra composición atómica, la necesidad de mantener el equilibrio de los elementos esenciales.

En cuanto al terreno individual, la Oligoterapia es una terapéutica global del individuo que actúa de manera reguladora profunda sobre las causas reales de las enfermedades. Estas causas están en el llamado “terreno” del individuo, su unidad biológica, somática y psíquica, tres partes indisociables del ser humano. Según el estado de su “terreno” la persona tendrá más o menos facilidad para vivir armónicamente con el medio que le rodea, es decir, para gozar de buena o de mala salud. Esto explica porqué los virus, por ejemplo, afectan a unas personas y a otras no; el virus desarrollará su potencial patógeno únicamente en un organismo que no puede defenderse, es decir, si el “terreno”, por la razón que sea, está debilitado. Lo mismo ocurre con las alergias, por citar otro ejemplo. El problema de la alergia no es sólo saber cual es el alergeno que provoca la reacción sino porque motivo una persona desarrolla un conflicto antigeno-anticuerpo y otra no. Una vez más la respuesta está en el concepto de “terreno”.

Durante años Claude Bernard investigó el campo de la inmunidad y la receptividad individual a las enfermedades, describiendo el terreno sobre el cual crecía o no el microbio. Por su parte Louis Pasteur, estableció la base de que son los microbios los responsables directos de las infecciones. Tras años de enfrentamiento científico Pasteur confió a Bernard que “el terreno lo es todo. El microbio no es nada”.

Así pues, es nuestro terreno individual el que condiciona nuestras respuestas frente a las agresiones externas y frente a las deficiencias momentáneas del medio interior. La oligoterapia es una de las mejores armas terapéuticas para regular y mantener el equilibrio de este terreno permitiéndonos tratar y prevenir las enfermedades.

Rosa M. Canas


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