¿En que modo nos relacionamos?

Miles y miles de personas en todo el mundo están haciendo lo mismo: Buscando a alguien ideal. ¿No se por qué muchos no lo encuentran?

Vivimos en una fase de transición en las relaciones afectivas como resultado de la transformación social que estamos viviendo. Nos relacionamos de una forma diferente a como lo hicieron nuestros padres. Los conceptos noviazgo y matrimonio se han transformado, dejando paso a nuevas ideas y visiones. Hoy descubrimos que el sexo es algo fácil de encontrar, mientras que el compañerismo y la tolerancia, las dos piezas fundamentales para el entendimiento entre las personas escasean. Vivimos nuevos tiempos y es preciso entender que es lo que está pasando para luego buscar nuevas alternativas donde las viejas fallan.

La segunda mitad del siglo XX marcó el comienzo de la extinción de los antiguos machos dando lugar a un nuevo concepto de hombre, que unido a la conquista del respeto y la lucha por la dignidad de la mujer permitió el surgimiento de nuevos modelos familiares, impensables cincuenta años atrás.

Hace tan sólo unas décadas la presión social sobre el matrimonio era abrumadora. Todos debían casarse y procrear. La separación o la falta de hijos eran motivo de críticas y comentarios. En los pueblos y comunidades muy cerradas, la mujer separada era asemejada a una prostituta. En nuestros días afortunadamente esta visión ha cambiado y las personas pueden permanecer solas tanto tiempo como lo deseen.

Para algunas personas permanecer solas o separadas largo tiempo es sinónimo de fracaso. En su soledad cada instante es un reproche que el resentimiento se encarga de acrecentar. Con el paso del tiempo lo que eran pequeñas manías se convierten en grandes obstáculos que impedirán la futura intimidad y convivencia. Pero también la soledad puede ser un símbolo de libertad. Una opción libremente escogida que nos enriquece y prepara para una próxima relación.

La sociedad ha cambiado mas rápidamente que nuestro instinto para seducir o ser seducidos. Confundidos entre razón y corazón no encontramos nada bien. A veces desconfiamos, otras exigimos comprensión. Pero una relación de pareja no es un contrato mercantil, sino el intercambio libre de amor entre dos personas que se prometen amarse y respetarse hasta que la vida - no la muerte- los separe.

Prepararse para el amor es la gran misión de aquellos que están solos. Profundizar en el amor es el sentido de aquellos que viven unidos. El amor crece en la libertad de la espontaneidad. Miles de personas están buscado a alguien: No temas no eres tú quien busca, sino que eres tú quien eres buscado. Tómate un poco de tiempo para permitir que el amor que vive en tu corazón se manifieste en tu vida. Recuerda: Hace falta besar algunos sapos antes de encontrar el príncipe.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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