¿Puede ayudarme la fe a curarme de una enfermedad.?

La curación no puede considerarse sólo una combinación de procesos químicos, sino que es una expresión de la armoniosa unión de dos energías que denominamos cielo y tierra. El equilibrado fluir de estas dos energías permite a nuestro organismo situarse en un ritmo saludable de vida. Para ello, usamos nuestras manos como un medio de facilitar esta energía. El terapeuta no cura, sino que promueve un proceso que ya está presente en la persona enferma, pero que ha olvidado a causa de las prisas con las que vivimos u otros factores sociales, educacionales o ambientales.

Durante estos últimos quince años he presenciado y colaborado en múltiples y extraordinarias recuperaciones de enfermedades que parecían incurables, mientras que en otros casos la recuperación avanzaba a un ritmo mucho más rápido. En todos los casos lo que hice es aplicar mi conocimiento sobre el cuerpo energético o energía vital y facilitar su flujo natural. La enfermedad y la curación conviven en la persona que busca ayuda y mi trabajo como terapeuta es el de facilitar que las semillas de la curación germinen. En muchos casos esto es posible.

En mi experiencia las personas más abiertas y receptivas se recuperan a un ritmo más rápido, y es que la fe en la recuperación es primordial en todos los casos, tanto si se usan drogas como si se usan métodos alternativos de curación. De hecho los antiguos chamanes realizaban rituales de curación con el fin de despertar una fe mayor que desencadenase las fuerzas curativas del interior de la personas. Al promover la fe se aceleraba el proceso de curación.

La curación de la enfermedad es un regalo que te concedes a ti mismo. Nuestras manos poseen un poder curativo, tienen la facultad de ayudar a los demás y este don debe ser promovido. Durante mas de diez años he colaborado a que cientos de personas fuesen conscientes de este enorme poder. Para mi ha sido un alegría comprobar que todas estas personas podían ser útiles a sus familias, amigos o compañeros cuando necesitaban asistencia en momentos difíciles o dolorosos. Mediante el uso de la energía y a través de nuestras manos podemos ciertamente ayudar a superar problemas físicos o psicológicos.

Ver como durante mis cursos de Reequilibrio Energético Integral los participantes activan la energía bloqueada o inactiva, constituye un auténtico desafío a nuestra formación académica y a nuestra cultura repleta de limitaciones para explicar cómo una persona puede influir sobre otra, sin que exista contacto físico entre ambas.

La visión actual del mundo basada en un modelo científico objetivo insiste en que el ser humano se compone de elementos separados que no se relacionan entre sí a menos que exista una interacción física. Esta manera de ver la vida nos impide comprender las fuerzas sutiles, pero poderosas, que nos unen a todos. E impide comprender como opera la fe.

Todos poseemos el poder de curarnos aunque también es cierto que para algunas enfermedades aún no hemos encontrado el medio de promover esta curación. Efectivamente la fe puede ayudar en gran medida a curar una enfermedad, pero la fe debe estar depositada en un agente químico o espiritual para que pueda actuar. Si usted está convencido que su medico y su terapeuta le pueden ayudar, ya tiene el cincuenta por ciento ganado en su camino de recuperación. Pero debo decirle que la fe no es una creencia, sino una experiencia. Creer no es suficiente sino que tener fe es el resultado de un proceso de evolución, donde progresivamente nos apercibimos de un mundo donde todo es posible y donde los milagros se realizan constantemente.


Ángel García

Licenciado en Filología, diplomado en Pedagogía por la Universidad de Barcelona.  Máster en Programación Neurolingüística por el Instituto de Programación Neurolisgüista de Londres (1993). Psicoterapeuta y consultor.

Consultas en Barcelona, previa cita. Teléfono 932 071 003

Si desea formular alguna pregunta puede escribir a: angel@servisalud.com