A cada estación un órgano: Invierno - Riñon

En breve entraremos en el periodo invernal, momento en que la Naturaleza se nos aparece, aparentemente, más desconectada de la vida; su aspecto gris y negruzco nos incita a pensar que está en un estado letárgico del cual resulta difícil imaginar saldrá en unos meses con todo su esplendor. Es el tiempo de recogerse para recuperar fuerzas y conservar la energía innata que le permitirá sorprendernos con su colorido primaveral.

En el ser humano, como fiel reflejo de la naturaleza, ocurre algo muy parecido a este proceso natural. Para comprenderlo basta con la observación: la falta de horas de luz, que culminará con el solsticio de invierno, el frío y la humedad, las inclemencias climatológicas y la celebración de las fiestas navideñas que asociamos a imágenes intimistas, hace que en este periodo del año sintamos la necesidad de recogimiento e interiorización, que nos apetezca más vivir de “puertas adentro” que hacia el exterior.

Invierno es para la Medicina Tradicional China un espacio de tiempo destinado a cuidar específicamente de un órgano en concreto, el riñón

Si bien esta explicación se deduce desde un punto de vista práctico lo cierto es que en la Medicina Tradicional China (MTC) encontramos el razonamiento teórico-empírico, la explicación de lo que vemos pero no sabemos explicar porqué es así.

Ya es conocido que para los grandes clásicos chinos los seres vivos no son sino la conjunción de dos energías, la terrestre y la celestial, por tanto, todo lo que ocurra en ellos será resultado de lo que se produzca en su universo exterior. Es en este contexto  que todo está relacionado: el ser, con su fisiología y sus emociones, con cuanto le rodea. Un reflejo de ello es la asociación que hace la Medicina Tradicional China con las estaciones del año y los órganos. Si en otoño la supremacía le correspondíaal pulmón, de cuya energía dependemos, entre otras cosas, para incrementar nuestras defensas, en invierno la responsabilidad pasa al riñón, que se identifica con el frío, el color negro y una etapa de “muerte” figurada que dará lugar a un nuevo nacimiento cuando llegue la primavera. Ese periodo de adormecimiento simulado que vemos en bosques y prados, esa fase Yin que está en todo su apogeo, es lo que traducido a nuestro microcosmos nos explica porqué, por lo general, nos sentimos menos eufóricos en invierno que en verano. Es el momento de conservar la energía y los recursos, de buscar el calor interior, el descanso, la reflexión y la recuperación. Los médicos populares chinos afirmaban hace ya 5000 años que “los riñones son los gobernantes del invierno, en ellos se almacena la esencia y ellos gobiernan todo lo que está retirado y dormido y todo lo que es acumulado”.

Sin embargo la MTC no sólo interrelaciona a los órganos con un periodo del año sino también con un elemento, un sabor, una emoción, un aspecto sensorial y una actividad mental o psíquica. Del buen funcionamiento de todo esto dependerá nuestra salud y bienestar.

El elemento que se asocia con el riñón es el agua, con el que se identifica el principio fundamental de la vida tal y como demuestra el hecho de que el cuerpo humano está compuesto en aproximadamente un 75% de este preciado líquido. Así mismo, el agua forma lo que podríamos llamar el “sistema circulatorio” de la Tierra al incluir la lluvia, la nieve que se acumula en las montañas, los ríos, los lagos, las corrientes, los mares y océanos y hasta las nubes.

Los riñones son los gobernantes del invierno, en ellos se almacena la esencia y ellos gobiernan todo lo que está retirado y dormido y todo lo que es acumulado.

Anatómicamente el riñón gobierna los huesos, la médula y el cerebro, por ello cualquier problema óseo o una disminución de las facultades mentales puede suponer una llamada de auxilio de éste órgano que está gritándonos que algo en su territorio no anda bien. Respecto a su aspecto sensorial, el riñón comunica con las orejas permitiendo así el sentido del oído y la audición. No deja de ser curioso que oreja y riñón tengan una forma muy parecida, similar a su vez a la del embrión humano, que se desarrolla en un medio acuoso a travésdel cual se transmite el sonido.

Si bien el elemento agua se identifica con el plano emocional, en general la emoción predominante que depende de su buen estado es, en MTC, el miedo. Una actitud permanentemente temerosa ante la vida, la negatividad constante o las fobias, por ejemplo, pueden dañar la energía renal hasta tal punto que provoquen la aparición de lesiones orgánicas importantes.

Al igual que los seres vivos los órganos y entrañas cuentan con su parte psíquica, correspondiéndole al riñón ser la morada del Zhi, o “alma ejecutiva”. Se trata de la energía que nos da las ganas de vivir, de realizar las acciones que nos proponemos y de luchar por nuestros proyectos, al margen de la envergadura que tengan. El Zhies lo que nos da fuerza y determinación, dicho de otro modo, es lo que llamamos “voluntad”.


Rosa Maria Canas es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona

Graduada en Naturopatía y Medicina Tradicional China por el Centro de Estudios de Naturopatía y Acupuntura de Barcelona (CENAC). 

Especialista en Acupuntura, Terapia Floral y Homeopatía.

Atiende consultas en estas especialidades en Salud y Desarrollo Personal, a horas convenidas. Tel. 932 071 003.