Dietética Energética, más allá de la simple alimentación

Cuando hablamos de dietética todos pensamos en una alimentación equilibrada en la que no haya carencias de nutrientes y en la que se combinen correctamente los distintos alimentos según su clasificación. Sin embargo el concepto de ”dietética energética” desarrollado siguiendo los criterios de la Medicina Tradicional China, al igual que la acupuntura o la farmacopea, va más allá de esta mera catalogación y se basa en principios muy distintos a los de occidente. Si bien la cultura milenaria china ha sido la base de este tipo de alimentación cabe destacar que la observación de la “personalidad” de cada alimento, sea vegetal o animal, no es exclusivo de este país sino que es patrimonio común de la mayoría de países orientales. Mientras que en China, como ha ocurrido con la medicina, su desarrollo quedó en cierto modo estancado por razones políticas, en otras zonas de Asia se ha evolucionado en el estudio de las propiedades y características de lo que comemos hasta llegar a un profundo conocimiento dietético que tiene en cuenta el efecto de la alimentación en el organismo humano.

A diferencia del tipo de alimentación que nos es familiar los orientales han considerado durante miles de años el “arte” de saber comer partiendo de la base de que no todos los alimentos son adecuados para todos, en todo momento del año ni en todos los casos. Es por ello que no se valora la comida por los nutrientes que aporta sino por sus características particulares que la hacen una herramienta imprescindible para la prevención y el tratamiento de enfermedades. Esto significa que los alimentos se clasifican siguiendo criterios cualitativos y no según su composición química ni biológica y se establece que, así como cada individuo tiene un “terreno”, es decir, unas características propias que representan su hecho diferencial con respecto a los demás, los alimentos tienen también su propia energía por lo que es preciso combinar correctamente ambos factores para que lo que comemos nos resulte de provecho y beneficioso. Hay que tener en cuenta que consumir buenos alimentos no es sinónimo de alimentarse bien puesto que el impacto terapéutico que éstos tienen en el organismo no es el mismo en todas las personas; el efecto que produzcan dependerá del grado de absorción del sistema digestivo, en función, a su vez, de que el alimento sea el adecuado al estado fisiológico y al “terreno” de cada uno. Es por ello que los alimentos se consideran como “medicinas” al ser susceptibles de actuar en la enfermedad según sus indicaciones y sus contraindicaciones.

Uno de los principios de la dietética energética es el que podríamos llamar de adaptación, en el más amplio sentido de la palabra. Sobre la base de que el ser es un microcosmos dentro de un macrocosmos se considera que la naturaleza le concede a cada uno lo que necesita en todo momento, por lo que cada persona debería comer adaptándose a tres ejes. 

En primer lugar debería tener en cuenta sus características personales, es decir, si es una persona Yin, friolera, o una persona Yang, calurosa; si está bien de salud o si sufre de alguna dolencia, aunque sea pasajera. Como ejemplo, decir que en caso de enfermedades de origen frío se requerirá adoptar una alimentación cuya energía caliente y será necesario enfriar el metabolismo si se trata de patologías por calor.  

El segundo aspecto a respetar son las estaciones del año puesto que cada una de ellas ofrece alimentos distintos, lo que suele llamarse “de temporada”.

Finalmente el tercer eje es la adaptación a los productos locales; si bien en la actualidad encontramos de todo, en todo momento y en todo lugar, cae por su propio peso que lo que se consume en zonas árticas no puede ser lo mismo que lo que se come en países tropicales dado que las necesidades energéticas y nutritivas de los habitantes de cada zona no son equiparables.

Al margen de la ley de adaptación en el marco de la dietética energética los alimentos son objeto de un profundo análisis basado en la observación y tanto es así que todo lo comestible responde a los principios del Yin y Yang y de los 5 elementos o movimientos energéticos de la naturaleza. Es por ello que los alimentos se clasifican según distintos parámetros que van desde su color y su sabor hasta su consistencia, su naturaleza, el órgano diana, que es aquel sobre el que tendrá un efecto mayor, su modificación energética según el modo de preparación, su vitalidad y el tipo de energía que tiene así como el movimiento que provoca en la nuestra una vez consumido.

La riqueza de la dietética energética es tal que sólo queda por decir: bienvenidos a un complejo mundo en el que colores, sabores y energías se confabulan en beneficio de sus comensales!

Rosa Mª Canas

Rosa Maria Canas es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y graduada en Naturopatía y Medicina Tradicional China por el Centro de Estudios de Naturopatía y Acupuntura de Barcelona (CENAC).

Especialista en Acupuntura, Terapia Floral y Homeopatía.

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