Dolor de cabeza III: Migrañas y Cefalea en racimos.

Algunas personas saben que van a sufrir una migraña antes de que aparezca el dolor de cabeza porque experimentan previamente alteraciones visuales. La cefalea en racimos, o cefalea suicida, provoca un dolor de cabeza tan insoportable que puede llevar a la persona que lo sufre a quitarse la vida.

El término “dolor de cabeza” es una especie de cajón de sastre en el que se incluyen todo tipo de molestias que por una razón u otra afectan a esta parte de nuestro cuerpo. Sin embargo de trata de un concepto muy amplio que abarca distintas modalidades y distintos grados de dolor. Cuando familiarmente decimos que nos duele la cabeza estamos refiriéndonos a un tipo de dolor general, denominado “cefalea o cefalalgia” pero hay que diferenciar el tipo de dolor que sufrimos en base a su modalidad y a su intensidad.

La cefalea es en la actualidad uno de los problemas más frecuentes de nuestra sociedad moderna. Por lo general se trata de lo que se llama “dolores primarios”, es decir, aquellos que se repiten con cierta frecuencia y que no son debidos a ninguna otra enfermedad, en cuyo caso hablaríamos de “dolores de cabeza secundarios”, sino que se derivan del tipo de vida que vivimos, caracterizada, entre otras cosas, por el estrés, la incorrecta alimentación, los hábitos irregulares de sueño y descanso y las constantes preocupaciones que nos acechan a diario. Un lugar destacado dentro de este grupo lo ocupa la migraña o jaqueca, cefalea fuerte, con sensación de latido, que suele afectar a un lado de la cabeza y que puede ir acompañada de nauseas, vómitos e intolerancia a la luz. Sin embargo, no todas las migrañas son iguales ya que dentro de esta patología se distinguen dos tipos: las llamadas “migrañas con aura, o clásicas,” y las “migrañas sin aura, o comunes”.

Algunas personas son capaces de saber que van a sufrir una migraña antes de que aparezca el dolor de cabeza porque, a modo de advertencia, experimentan previamente alteraciones visuales que pueden involucrar a uno o ambos ojos. Se trata de síntomas neurológicos reversibles que se presentan desde unos minutos hasta 24 horas antes de la cefalea. Este conjunto de cambios en la visión es lo que se conoce como “aura” y supone visión borrosa, de líneas en zigzag, de manchas negras o de luces intermitentes, puntos ciegos temporales, hipersensibilidad a las luces brillantes e incluso dolor ocular. Además, este cuadro puede completarse con otros síntomas como escalofríos, vómitos, aumento de la sudoración y de las ganas de orinar, inflamación de la cara, irritabilidad y cansancio. Por lo general el dolor de cabeza suele aparecer en el mismo lado y el paciente lo describe como un dolor detrás del ojo o en el occipital (parte posterior de la cabeza) y el cuello.

Por su lado, la migraña común es más frecuente y es aquella que aparece sin que se presenten previamente todos los síntomas visuales antes mencionados y englobados bajo el concepto de aura.

Otro tipo de migraña que se va extendiendo poco a poco es la llamada “migraña de fin de semana”, que como su nombre indica aparece los días festivos. En este caso el dolor de cabeza surge al pasar de un periodo de actividad a uno de reposo en personas con cierta dificultad de adaptación a los cambios y posiblemente se relaciona con la ruptura del ritmo del sueño; el dormir más horas y con distintos horarios a los habituales puede provocar una cefalea.

Si bien la migraña es más frecuente en mujeres que en hombres hay un tipo de cefalea que por el contrario afecta más a estos últimos. Se trata de la “cefalea en racimos”, también llamada “dolor facial vasogénico”, aunque es más conocida por el término inglés “cluster”.

En este caso el dolor de cabeza es extremadamente fuerte e intenso, no pulsátil y debilitante, hasta el punto que se denomina a esta dolencia “cefalea suicida” ya que en algunos casos la persona llega a quitarse la vida ante tal grado de dolor y la desesperación que éste conlleva. Habitualmente el dolor aparece en la misma zona de la cabeza o de la cara, no cursa con alteraciones visuales -aura- aunque puede afectar a los ojos, con lagrimeo por ejemplo, y a diferencia de la migraña, que genera fatiga y aletargamiento, la cefalea en racimos provoca agitación en la persona que la sufre y agotamiento y depresión una vez ha pasado. Las crisis de dolor pueden durar de entre 15 minutos y 3 horas y repetirse varias veces al día, frecuentemente sobre la misma hora, durante el sueño o al despertar por la mañana. Suelen repetirse los ataques nocturnos o durante los primeros 90 minutos de sueño (plena fase REM).

La cefalea en racimos evoluciona en ocasiones con periodos de remisión, es decir, las crisis de dolor persisten durante semanas o meses, después cesan y pasado cierto tiempo vuelven a aparecer. De causa desconocida, por lo general esta patología aparece bruscamente en una edad comprendida entre la adolescencia y la juventud y a menudo desaparece alrededor de los 70 años.


Rosa Mª Canas

Rosas Mª Canas es Acupuntora, Homeópa, Naturopata. Especialista en Fitología y Medicina Floral.

Atiende consultas en Barcelona, teléfono 932 071 003. 

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