Dolor de cabeza IV: Neuralgia del trigémino

Probablemente la gran mayoría de la población ha tenido dolor de cabeza en un momento u otro de su vida. Este dolor, llamado cefalea, no es una enfermedad en sí sino que es un síntoma común a muchas patologías y de ahí su alta frecuencia. El término cefalea podría definirse de modo general como un dolor que se localiza en el cráneo y que abarca desde las órbitas de los ojos hasta la región occipital. Sin embargo, en la práctica esta dolencia comprende un sentido más amplio que incluye el dolor facial y cervical, ya sea como detonante de la cefalea o como consecuencia de la irradiación de la misma. 

Es por ello, y teniendo en cuenta estas consideraciones, que si bien no se trata de una cefalea en el concepto estricto de la palabra, la neuralgia del trigémino está incluida como tal en la clasificación de la International Headache Society (IHS 1988), la más aceptada a la hora de unificar criterios.

En realidad la neuralgia del trigémino, también llamada “tic doloroso”, podría definirse como una algia facial provocada por la afectación de este nervio que causa episodios de dolor breves pero muy intensos y punzantes en los ojos, labios, nariz, boca, frente, mandíbula y hasta el cuero cabelludo. Todas estas zonas están inervadas por el nervio trigémino por lo que cualquiera de ellas puede verse afectada en caso de crisis.

El trigémino o trigeminal es el quinto de los doce  pares de nervios craneales que se originan en la base del cerebro y es el responsable de enviarle a éste sensaciones de la cara y la cavidad oral (lengua y dientes) así como del funcionamiento de los músculos de la masticación. Este nervio, que tiene pues una función sensitiva y una función motora, es el más importante, el más elástico y el más grande del rostro ya que él sólo ocupa más de un tercio del volumen facial total.

El término “trigémino” es muy ilustrativo a la hora de describir este nervio puesto que proviene del vocablo latín “trigeminus”, que significa trillizos. Esto hace referencia a las tres ramas o divisiones que lo forman. Se trata de la rama oftálmica o superior, cuyo nervio oftálmico conduce la información del cuero cabelludo, la frente, el párpado superior y la mucosa nasal, entre otras estructuras; la rama maxilar, en la que el nervio del mismo nombre tiene bajo su mando al párpado inferior y la mejilla, el labio y los dientes superiores, el paladar y la nariz, entre otros, y la rama mandibular o maxilar inferior, que se encarga de llevar la información del labio y los dientes inferiores, la barbilla y el dolor y temperatura de la boca. Es debido a esta amplia cobertura que cuando el trigémino está afectado puede dar múltiples y variados síntomas, dependiendo de si hay una o más ramas implicadas y de si es unilateral o de ambos lados. Por lo general el lado derecho y la segunda y la tercera división son las más afectadas mientras que la primera y la bilateralidad se dan con poca frecuencia. 

Los dolores que provoca la neuralgia del trigémino suelen aparecer de forma brusca y son muy severos y de tipo electrizante, como si fuera un calambre o una descarga eléctrica. Su duración es corta y puede oscilar entre unos segundos y un par de minutos pero su frecuencia es repetitiva, es decir, el dolor reaparece numerosas veces a lo largo del día. Estos episodios pueden durar días, semanas o meses y a veces remiten durante un periodo de tiempo más o menos largo para luego regresar.

Si bien el dolor se presenta habitualmente de forma espontánea hay lo que se llama “zonas gatillo”, es decir, aquellas que pueden desencadenar una crisis tan solo por una leve vibración o por un roce al realizar actividades tan comunes como lavarse los dientes o la cara, afeitarse, maquillarse, hablar, masticar, sonreír, bostezar o exponerse a un ligero viento o a cambios de temperatura. Es por ello que muchas personas que sufren de esta dolencia evitan estas rutinas diarias puesto que temen un ataque inminente de dolor.

Si no está asociada a ninguna otra enfermedad la neuralgia del trigémino es más frecuente en mujeres y a partir de los 40 años, si bien se dan casos en personas más jóvenes y, aunque excepcionalmente, hasta en niños.

Aunque las causas responsables de esta dolencia no están del todo claras existen varias teorías entre las que predomina la posibilidad de que un vaso sanguíneo, probablemente la arteria cerebelar superior, comprima el nervio trigémino en algún tramo de su recorrido. Esta compresión provocaría una desmielinización del nervio, es decir, la pérdida de su vaina protectora de mielina, lo que generará una hiperactividad en su funcionamiento que puede producir ataques de dolor al mínimo estímulo. Se barajan también como hipótesis causantes de la neuralgia del trigémino un aneurísma (dilatación de la pared de una arteria), un tumor, un choque traumático, esclerosis múltiple e incluso el llevar un piercing en la lengua.


Rosa Maria Canas es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y graduada en Naturopatía y Medicina Tradicional China por el Centro de Estudios de Naturopatía y Acupuntura de Barcelona (CENAC). Especialista en Terapia Floral y Homeopatía.

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