El arte de escuchar

Vivimos sumergidos en un mundo en donde las prisas y el vivir acelerado están dejando en último lugar nuestras simples necesidades de amor y compañía. 

Hace unos días una señora me comentaba: “Cuanto me gustaría que alguien alguna vez me escuchara. No sabes lo feliz que sería si mi pareja o alguno de mis hijos o conocidos me escucharan de verdad.” El comentario no dejó de sorprenderme, realmente merecemos que se nos preste atención, la misma que se merecen las personas que se nos acercan para decirnos algo. Sin embargo nosotros mismos nos distraemos cuando tendríamos que estar atentos para captar los mensajes que los demás nos trasmiten, de manera que dejamos pasar la frase que justamente necesitamos escuchar y que bien podría ser la solución a uno de nuestros problemas. Nuestra mente suele vagar de aquí para allá en busca de soluciones cuando quizás la solución está mas cerca de lo que creemos.

Nuestra mente posee la habilidad de vivir intensamente el presente, de absorber todas las respuestas de la vida en la que en este momento estamos inmersos. El sólo hecho de estar conscientemente en un lugar, plenamente atento a lo que se nos está diciendo es un estado de meditación, un ejercicio de la mente orientado hacia la comunión con el otro. Y escuchar al otro nos ofrece múltiples ventajas. Una de ellas es que nos permite anticiparnos al futuro escuchando en boca del otro la respuesta a nuestras inquietudes al mismo tiempo que suele producir un estado de claridad y paz interior.

A cada momento del día se nos está ofreciendo información, información clarificadora, y esa información a menudo viaja a través de las personas más cercanas a nosotros, es por ello que es necesario prestar atención, desplazar el eje de atención de nosotros mismos a los demás. Siempre que pensamos exclusivamente en nosotros mismos perdemos la oportunidad de desarrollarnos. Es por ello que creo que si deseamos obtener mayores logros debemos aprender a ser pacientes, pues la paciencia nos hace respetar el tiempo y su transcurso, además de convertirnos en personas maduras. También aprender a ser tolerantes, pues la tolerancia nos permite apreciar la individualidad de los demás, y debemos aprender a ser dignos, puesto que la dignidad nos depara una participación más espontánea y generosa en las experiencias de la vida.

Hay un principio metafísico que dice que sea lo que sea lo que le hagamos a alguien, en realidad nos lo hacemos a nosotros mismos. Este principio apoya la regla dorada de "haz a los demás como quieres que te hagan a ti mismo". Olvidamos esto y cuando lo hacemos creamos un desequilibrio en nuestro propio ser. Cuando dejamos de escuchar a los demás dejamos de escuchar nuestra voz interior. Cuando difamamos a alguien, hablamos mal de nuestro yo interior. Cuando hacemos tratos deshonestos con alguien, estamos engañando a nuestro yo interior. Cuando abusamos, abandonamos o descuidamos a otra persona, lo estamos haciendo a nuestro yo interior. ¿Por qué? Porque estamos conectados por la Inteligencia Infinita. Esta unión crea una responsabilidad y una dependencia mutua entre las personas. En el momento en que permitimos que nuestra mente crea que puede funcionar sin los demás, creamos el tipo de soledad, de depresión y de desconexión que le quitan todo valor y sentido a la vida.

Espiritualmente todos somos una misma familia. Somos padre, madre, hermano, hermana e hijo uno de otro. Como familia espiritual, somos inseparables. Al igual que en una familia tenemos nuestras diferencias, sin embargo podemos ser diferentes y seguir siendo una familia. Mientras atravesamos el mar de la vida vemos muchas clases de peces. Peces de muchos tipos y colores, más grandes y mas pequeños, con funciones y hábitats diferentes, pero todos son peces. De la misma manera en nuestra vida nos cruzamos con infinidad de personas diferentes. Si conseguimos escuchar alguna de ellas podemos estar seguros de que nosotros también comenzaremos a ser plenamente escuchados.

Que la paz te acompañe en cada momento de tu vida


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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