El buen uso de la inteligencia

Nunca partas del principio de que no tienes suerte en la vida. La verdad es qué la suerte o el azar son palabras qué sólo existen para aquellos qué no creen en su propio poder de renovación. Lo que en nuestra vida ha sucedido es el resultado de actitudes eficientes o equivocadas que originan las experiencias que vivimos. Todos estamos donde nos hemos querido quedar, sea agradable o doloroso. En la vida estamos donde nosotros nos hemos colocado.

El ser humano tiene el cerebro más grande de toda la escala animal. Incluso en el amanecer del Homo-Sapiens esta mayor capacidad cerebral le permitió establecer una notable diferencia sobre las otras especies de su alrededor. El ser humano podía aprender y por lo tanto evolucionar rápidamente imitando los actos exitosos de otros humanos. El conocimiento de cómo construir una herramienta más precisa, de cómo arar la tierra o cazar al peligroso animal era aprendido por atenta observación y luego copiado en nuestra estructura psicológica, transmitiéndose de este modo como una unidad de conocimiento a las generaciones futuras que imitaban el modelo y lo incorporaban a su rutina de vida.

Compartir la información acumulada de estas unidades de conocimiento entre todos los miembros de una comunidad, replicándose de una mente a otra, ha determinado nuestro modo de vida y ha creado culturas diferentes. De hecho el término meme ha sido elegido para describir estas unidades de cultura y para reflejar su proceso de transmisión por imita- ción –mimetismo-. La replicación de los memes, como la de los genes no es perfecta. Las variantes que son copiadas más frecuentemente y que son mejor conservadas en la memoria se vuelven dominantes a través de una selección natural dentro de cada comunidad, ya sea esta familiar, de amistad, escolar o nacional. La acción de estos factores ha hecho evolucionar a los memes en versiones nuevas igual como los genes evolucionan en nuevas variedades a través de la replicación, dando lugar a nuevas tendencias y formas de actuar.

El desarrollo gradual de la capacidad del ser humano de crear representaciones mentales de su medio ambiente y de compartirlas con sus afines, ha sido esencial para su capacidad de funcionar eficazmente en grupo. Un ser humano que no haya visto nunca un tigre, puede no obstante participar en la preparación de una cacería, si otro humano utiliza el lenguaje para descri- birle tal animal. Una vez definido el “meme verbal” del tigre, introduce su imagen en el stock de su cerebro, su memoria. De la misma forma la memoria de este ser humano con- tendría unicornios, dioses o temores, a condición de que alguien le hubiera dicho a que se parecerían los unicornios, los dioses o las formas de sus miedos. Aunque tales seres no hayan nunca existido en la realidad. La capa- cidad creciente del ser humano para concep- tuar, ha entrenado su facultad de construir en su cerebro mundos virtuales, sin ninguna relación de correspondencia con el mundo que lo rodea.

De este modo algunos de los memes que poseemos y usamos para vivir, sólo son cier- tos y creíbles, únicamente, para aquel que cree en ellos, pero son falsos para todos los demás. Son una realidad virtual sin ninguna correspondencia con la realidad. Por ejemplo, en mi caso yo no puedo creer en la existencia de un Dios que castiga y premia. Esa idea – meme- está sólo presente en las personas que debido a su pertenencia a una determina- da comunidad se les ha transmitido que precisan del premio y del castigo para un correcto obrar. Yo, en cambio, creo que la vida nos da lo que precisamos para vivir, aunque a veces prefiramos andar por caminos tortuosos, que nos llevan al encuentro del dolor. Creo que, a veces, sentimos las espinas que nos hieren, pero que siempre al final nos está esperando una flor.

El gran cerebro del ser humano, y más particularmente nuestros grandes lóbulos frontales nos han dado la facultad de asociar conceptos y de profundizar en la conciencia de nosotros mismos. A lo largo de nuestra vida hemos aprendido muchas cosas valiosas, pero también otras de escaso valor, cuando no dañinas. Fueron transmitidas cerebro a cerebro por personas que convivieron junto a nosotros, y que contaminaron nuestra forma de pensar y de obrar. Algunas ideas llegaron a través de ciertos libros, conversaciones, programas de televisión u otros medios de comunicación. Pero no hay que olvidar, que la función de todo meme debe ser contribuir a nuestro bienestar. La inteligencia debe usarse para desterrar todo meme que cree infelicidad.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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