El espíritu y el dinero, dos viejos amigos

Espiritualidad es la realización de nuestro pleno potencial humano lo cual incluye lo económico. El desarrollo espiritual va acompañado de independencia financiera. La persona espiritual no trabaja para ganar dinero, sino que hace que el dinero trabaje para ella.

Realmente no se a quién se le ocurrió la idea de que el dinero era malo, inadecuado e incluso pecaminoso, contrario al desarrollo espiritual, pero en vista de la aceptación social que dicha idea a tenido a lo largo de los años y del enorme sufrimiento generado, cabe pensar si esta idea es cierta o es tan sólo un rumor que flota generación tras generación provocando confusión y sufrimiento. Creencia alimentada, dicho sea de paso, por muchos que se benefician de ella.

La idea de la pecaminosidad de los bienes materiales arranca y posiblemente sobrevive gracias a la visión dualista del universo. Los seres humanos, a fin de facilitar el proceso de aprendizaje precisamos clasificar y agrupar los diferentes elementos, codificándolos para así comprenderlos y guardarlos en la memoria. Así decimos que hay día y noche y al establecer dicha clasificación desarrollamos una escala de valores opuestos, nombrando elementos que pertenecen al día y otros a la noche. Pero no por ello hay que olvidar que día y noche son tan sólo partes de un proceso mayor que llamamos vida en donde ambos permanecen unidos. De la misma forma clasificamos y llamamos cielo a lo que está por encima de nuestras cabezas y tierra a la parte sólida que permanece por debajo de nuestros pies. Ambas partes forman parte de la realidad que aunque opuestas no pueden existir por separado.

Lo mismo ocurre con el espíritu y la materia. Ambos son opuestos pero al mismo tiempo inseparables. El espíritu precisa de la materia para desarrollarse y la materia precisa del espíritu para refinarse. Juntos crear una totalidad que es mayor que la suma de ambas partes y que cuando se armonizan y perciben como complementarias transforman nuestra existencia en una fuente de paz y serenidad.

Separar materia y espíritu no puede traer buenos resultados. Siempre me ha llamado la atención aquellas personas que proclamándose espirituales dicen renunciar a los bienes materiales para pasar a engrosar las filas de los que viven por cuenta de los demás, olvidando que el desarrollo espiritual conlleva el desarrollo de independencia financiera.

Ser económicamente independiente es dejar de depender del dinero para vivir. No por qué alguien te mantenga, sino por qué has logrado un estado de conciencia en donde ya no trabajas para ganar dinero sino que es el dinero quien comienza a trabajar para ti. Así dejas de servir al dinero para que el dinero te sirva a ti.

Quizás te preguntes ¿cómo se hace esto? Debo responderte que es el resultado de un proceso interior que espontáneamente se desarrolla cuando se deja de percibir la vida fraccionariamente, comenzando a embeberte de un sentimiento de unidad.

Los problemas económicos cotidianos son la expresión de nuestros problemas espirituales. Que otra cosa es sino gastar excesivamente para aparentar lo que no se es. O ser un esclavo de la Visa; gastar lo que aún no se tiene. Que crees que esconden las compras compulsivas, la avaricia o el desorden económico sino un problema espiritual.

El dinero es la secreta puerta que conduce al espíritu y como muchos místicos hicieron, renunciar al dinero no es no tener dinero sino el nacimiento de una nueva actitud en donde dejas de ser su esclavo para pasar a ser su dueño.

-El problema no es nunca el dinero, dijo en cierta ocasión uno de mis maestros, -sino la actitud tienes hacía él. El problema no es la riqueza, sino el como ella afecta nuestro espíritu. Los problemas no resueltos con el dinero crean obstrucción, desánimo y dejadez.

Resuelve tus problemas espirituales. Déjame que te haga una pregunta ¿cuánto valen 100 Euros para ti. Valen lo que marca el valor inscrito en el billete. Valen más, menos, o nada. ¿Que valor psicológico le das?. ¿Qué sientes si lo pierdes?.Espero que las respuestas siembren nuevas actitudes. Dos amigos esperan reencontrase, uno se llama dinero, otro espíritu. Darles la oportunidad.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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