El Nuevo Milenio

El nuevo milenio nos traerá problemas serios que precisarán de grandes dosis de creatividad, adaptación y cooperación para su resolución.

Llega de nuevo la Navidad, las calles y casas de nuestras ciudades se engalanan con miles de lucecitas que brillan en la noche, transportándonos en la imaginación a nuestra infancia. ¿Recuerdas con cuanta ilusión esperabas los regalos?. Creo que nunca pude dormir la noche anterior y para colmo era el día del año en que me acostaban más pronto. A las siete de la mañana ya saltaba de la cama y corría hacia el paraíso del juguete. Con que emoción abría los paquetes y tocaba los juguetes mientras, desde la lejanía, llegaba a mi consciencia el rumor de las voces de mis mayores repetir la consiguiente letanía: "Cuidado", "No lo rompas aún". Luego durante el día seguía el peregrinaje y al llegar la noche en la intimidad de mi habitación, punto final del recorrido, me sentía el niño más querido del mundo.

Los niños entienden de ilusión y de alegría, viven el hoy, olvidando el ayer, sin sufrir por el mañana. Por eso me gusta la llegada de la Navidad. Pensamos en regalar algo bonito a los demás y ese pensamiento, sí que es hermoso. Hacemos regalos que materializan los instantes dedicados a pensar en lo que les gustaría recibir a los demás. Dejamos de pensar en nosotros para pensar en el otro. Siempre me gusta recibir un regalo, no tanto por el regalo o su valor, sino por el afecto invertido en provocar la ilusión del otro.

Llega el año 2.001 y los informes financieros preveen una corta crisis económica, justamente ahora que nos enfrentamos a problemas sanitarios gravísimos. Parece que, finalmente, hasta las vacas se han vuelto locas a fuerza de malos tratos y dietas irracionales. No sé a quien se le ocurrió la idea de dar piensos de origen animal o sea una dieta carnívora a unos animales herbívoros.

Piensan en lo que ganan, pero no en lo mucho que todos perdemos con ello. Todo el mundo parece reivindicar sus derechos individuales, pero no se oye hablar del deber hacia los otros que es la justa contraparte a la libertad personal. Poco a poco el mundo se vuelve un poco más frío, más individualista, en una competición por no ceder donde todos acabaremos perdiendo.

¿Será 2001 una odisea -aunque distinta a la que predijo Stanley Kubrick- o el mundo se inclinará más hacia La Naranja Mecánica?. No desearía que fuera así y, de forma personal, continuaré facilitando la creación de espacios, donde lo más importante sean los valores humanos. Creando con mi trabajo y el de mis compañeros lugares donde el respeto, la amistad y el afecto sean el alimento principal de nuestro espíritu. El espíritu enloquece con los piensos contaminados por el egoísmo y la ambición de promesas irreales. El espíritu requiere la experiencia de la autenticidad y el amor.

Mis mejores deseos de felicidad para estas fiestas. Que el nuevo milenio colme tus sueños. Juntos trabajaremos para una vida mejor, para un mundo en paz. Soy feliz al saber que tú también estás aquí.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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