El poder de los miedos. Parte 2ª

Las palabras en sus diversos significados trazan un camino de sabiduría, nos muestran el equilibrio a un tiempo precario, un destello que permite la metamorfosis, la resolución del conflicto.

La palabra “Valor” es sinónimo de valentía, la cualidad que nos impulsa a continuar hacia adelante en los momentos difíciles, pero también significa el precio que damos a las cosas.  “Valía personal” es la escala en la que nos valoramos a nosotros mismos.

La misma palabra con diferentes significados me hace pensar que si al miedo se le combate con el valor, de allí la famosa frase de Louise L. Hay “Cuanto más miedo siento, más valor manifiesto” y que usada a través de la mentalización es una forma eficaz de combatir el miedo. Deberíamos añadirle el sentido que el valor como contrario a cobardía, el valor en lo concerniente a cuanto nos valoramos nosotros mismos.

¿En cuanto se valora el que no permite que el miedo le paralice, sino que a pesar del miedo siempre avanza? Las palabras trazan un paralelismo entre el coraje y nuestra evaluación personal. Al aumentar nuestra autoestima, al incrementar nuestra apreciación personal acrecentamos nuestra valentía.

Un nuevo sentido aparece a través de las palabras. La persona que tiene fuertes miedos se valora poco a si mismo, limita su libertad a favor de sus miedos. No se atreve a cambiar la situación, busca donde excusarse para que todo permanezca igual. Aunque lo cierto es que nunca nada permanece igual, las situaciones con el paso del tiempo o mejoran o se deterioran. El intento de fijeza sólo es un instante entre una serie de transformaciones. El miedo es el intento de fijar algo que finalmente acabará deteriorándose hasta finalmente obligarnos a dar el tan temido paso.

La persona que avanza o pide ayuda cuando el miedo le supera, tiende a tener un alto amor a si misma y un alto grado de valoración personal. Cualidades a imitar cuando nos enfrentamos a las situaciones que nos desbordan, puesto que al miedo se le combate con grandes dosis de valor y la mayor valentía consiste en reconocer el miedo. El valor es la cualidad que nos hace luchar por lo que vale la pena, pero ser valiente no es fácil, hace falta fortaleza interior, fe en uno mismo y avanzar equilibradamente, un paso tras otro, sin precipitarte, pidiendo ayuda cuando te quedas inmovilizado, pero siempre con voluntad de andar. Cuando sentimos miedo precisamos aumentar nuestra autoestima, valorarnos más, reconocer nuestros potenciales para poder enfrentar la situación y triunfar.

Existe una relación entre autoestima, una alta valoración de si mismo y el tener una vida interesante. Valorarse a sí mismo no es resultado de una mera repetición de afirmaciones en un intento de crear una realidad que no se corresponde con la nuestra, sino que la valía personal se incrementa cuando nuestra vida deviene útil para los nuestros y nuestra sociedad. No creas que hable de hacer grandes cosas, se trata de realizar las pequeñas cosas de cada día con un estilo diferente, haciéndolas bien, conscientes de cómo incluso la simple vida cotidiana es útil y transforma la vida que nos rodea. Sonreír al subir al autobús, cocinar o escribir un pequeño “mail” son actos que realizamos a diario pero que tienen un enorme poder, crean modificaciones en nuestro entorno.

Podemos hacer por hacer o hacer siendo conscientes de lo que hacemos, de la utilidad de nuestras acciones, del sentido sagrado que tiene nuestra vida. Al realizar las tareas diarias sin ningún sentido, al vivir sumergidos en problemas podemos llegar a pensar que no valemos nada, que nosotros somos un problema más. Y por lo tanto faltarnos las fuerzas, el coraje para enfrentar las situaciones difíciles.

Nada más lejos de la realidad: no es que no valgamos sino que una vida sin sentido conduce a un vacío interior que busca llenarse con premios y gratificaciones. Recobrar el sentido a nuestra vida es vital para superar nuestros miedos y sabemos que estamos bien encaminados cuando nos sentimos apegados al mundo y a las personas que nos rodean, cuando vivimos tanto desde el corazón como desde la cabeza. Sabemos que nuestra vida gana sentido cuando sentimos –otra vez las palabras; sentido y sentir- nuestros placeres más profundamente de lo que es habitual, cuando podemos liberarnos de la necesidad de estar libres de complejidad y de confusión, y cuando la compasión ocupa el lugar de la desconfianza y el miedo.

Al cuidarnos a nosotros mismos, día tras día, dejamos emerger nuestros potenciales mostrándonos una revelación que como la piedra filosofal de los alquimistas se revela como el ángulo sobre el cual construir nuestra vida. El valor y valía personal están interrelacionados, como lo están el sentir y el sentido de la vida. Cuando vivimos conscientes de nuestra valía personal, incrementamos también nuestra autoestima y el coraje.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

Puedes concertar una cita al teléfono 932 071 003

Para cualquier pregunta puede ponerse en contacto a través de la siguiente dirección: frederic@servisalud.com