El valor del auto análisis

Analizarse es una práctica muy valiosa para ganar eficacia en nuestra vida. Examinar nuestros pensamientos y acciones, y evaluar si estos nos conducen hacia la consecución de nuestros objetivos es una rutina diaria que debemos incorporar. Al final del día hemos de preguntarnos cual útiles hemos sido, en donde hemos errado o como podíamos haber hecho más.

Analizarse es una práctica muy constructiva, naturalmente mientras no se la use para pensar obsesivamente en nuestros errores o fracasos, hasta el punto de abocarnos en la tristeza o sumergirnos en sentimientos de culpabilidad tan intensos que comencemos a odiarnos. Cuando esto sucede significa que hemos abusado de la capacidad de analizarnos. Concentrarse en exceso en nuestros errores o fracasos impide lograr nuestros objetivos futuros. Cuanto más nos identificamos con algo, más poderoso se vuelve. De los fracasos hemos de extraer lecciones de sabiduría que nos ayuden a crear acciones exitosas, de la enfermedad nuevos modos de vivir saludablemente, del desamor un nuevo amor...

No debemos olvidar que nosotros no somos nuestros errores o fracasos, sino que somos seres en un proceso de aprendizaje. El propósito de analizarse es ayudarnos a reconocer y superar las equivocaciones. Si tienes una debilidad o un problema de conducta que bloquea tu crecimiento no necesitas contárselo a todo el mundo, pero tienes que hacer algo para corregirlo. Analízate con sinceridad y trata de mejorar: Esta es la llave del bienestar.

Cuando cometas un error o suceda algo desagradable trata de corregirlo lo antes posible. Si no sabes como, puede ayudarte el preguntarte ¿que cualidad o acción debería desarrollar para superar esta situación? Luego, cuando la respuesta venga a tu mente tratar de implementarla. Enfócate intensamente en la cualidad y luego olvídate del error o la experiencia desafortunada, por que ahora ya no son parte de ti.

La mente tiene un poder tan considerable que expande literalmente todo cuanto toca. Cuando estamos enfrentados con una dificultar o un problema, nuestra tendencia es alimentarlo. Hablamos de él, imaginamos como está creciendo, sus posibles consecuencias futuras y como sus efectos destrozaran nuestra vida. Con esta tendencia lo que estamos haciendo es dándole al problema mas valor que el que tiene. Cuando nos enfrentamos con una dificultad, debemos inmediatamente transferir nuestra atención del problema a la solución.

Una de las lecciones del éxito es concentrarse en los objetivos. No pensar tanto en las limitaciones a menos que sean para ser eliminadas. Si no tengo dinero debo pensar en como aumentar mis recursos. Si tengo problemas con mis hijos debo buscar estrategias que ayuden a su superación. Si no me gusta mi cuerpo debo pensar en como mejorarlo. Es secreto está siempre en las soluciones nunca en lamentarse o en sentirse una victima de las circunstancias.

Un antiguo cuento Sufí relata una historia que puede aplicarse al análisis de los problemas. Cuenta que una vez un grupo de sabios se reunió para debatir sobre un gran problema: la oscuridad. Sucedió que la oscuridad había invadido todo lo que alcanzaban a ver y los más sabios del lugar se reunieron para debatir largamente sobre el tema. Uno habló largamente sobre los efectos nocivos de la oscuridad. Otro sobre la ausencia de luz mientras que otro afirmaba que la oscuridad era la verdadera naturaleza de las cosas. El tiempo transcurría sin llegarse a ninguna conclusión. Finalmente un sabio se levantó y propuso: Ya que la oscuridad es la naturaleza de las cosas debemos acertarla. La noción gano partidarios, por lo que algunos empezaron a proponer campañas de sensibilización a la población. Podemos crear un eslogan –dijo uno. O hacer un sport publicitario –propuso otro. Una canción tiene más efecto sobre las gentes –insinuó un tercero. Hagamos una película mostrando las ventajas de la oscuridad....

Así pasaron las horas hasta que al final se escucho un ruido, se abrió una puerta, entro el equipo de limpieza y ante el asombro de los presentes encendió la luz.

La moraleja del cuento es simple: Ningún problema se resuelve en el nivel de los problemas sino en el nivel de las soluciones. Cuanto mas te concentres en tus objetivos, cuanto menos pienses en tus limitaciones, mayor será tu desarrollo. Deja tu mente libre de toda limitación, analízate constructivamente y recuerda que el pasado no te pertenece; sólo el presente y el futuro son tuyos.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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