En otoño la naturaleza nos incita a la limpieza interna: Depuraciones 2ª parte

La acumulación de tóxicos provoca un desequilibrio y la pérdida de armonía funcional que conducirá a determinadas molestias y, en el peor de los casos, a la pérdida de la salud. Las dietas depurativas tienen por objetivo limpiar el organismo ayudándole a eliminar las toxinas de las que le cuesta librarse por sí mismo.

A puertas de las fiestas de Navidad ya nos estamos preparando para que estas fechas resulten, una vez más, entrañables y lo más perfectas posibles. Nos ocupamos de los encuentros con familiares y amigos, de los regalos para los seres queridos y de que  nada falte en la mesa los días más señalados. Por lo general, con más o menos agobio, y con un plan de previsión, llegamos a organizarlo todo de modo que al final nos sentimos bien y satisfechos con la tarea realizada.

Si para obtener resultados positivos tenemos que adoptar un programa de acción previo no es de extrañar que nuestro buen funcionamiento interno requiera de la misma estrategia. Durante el periodo navideño nuestro organismo, en la mayoría de los casos, se verá sometido a unos días de estrés, entendiendo este término como una situación en la que nos salimos del ritmo y del modo de vida al que estamos acostumbrados cotidianamente. Nuestro cuerpo cambiará de hábitos y horarios y nuestra mente se enfrentará a las emociones de felicidad, alegría, euforia, tristeza, melancolía o añoranza que comportan la Navidad.

Sea como sea, cabe enfocar este lapso pre festivo como un buen momento para prepararnos para esos “extras” que se avecinan. Si otoño, al igual que primavera, es época ideal para depurar nuestro interior, ¿porqué no incluir esta limpieza en el programa previo a las fiestas? Así pues, en la lista que nos confeccionemos sólo hay que añadir, junto a compras, regalos, turrones y demás detalles..., “depurar el organismo”, de modo que, con toda seguridad, los “daños colaterales” post-navideños serán más leves.

Las dietas depurativas consisten en una acción terapéutica destinada a limpiar el organismo ayudándole a eliminar las toxinas que vamos acumulando a través de dos mecanismos y de las que le cuesta librarse por sí mismo y por distintas razones. Por un lado, la alimentación que seguimos, la contaminación que respiramos y la presión a la que estamos sometidos continuamente se unen a un segundo grupo de sustancias de desecho que se originan como consecuencia de la actividad fisiológica celular. La tendencia del cuerpo será a eliminar toda esta serie de residuos de forma natural pero cuando la carga de toxemia sobrepasa el índice de tolerancia la energía de la que disponen nuestros órganos se empleará únicamente en el desempeño de sus funciones vitales diarias y no quedará reserva para poder llevar a cabo un proceso de desintoxicación. Esto producirá un desequilibrio y la pérdida de armonía funcional que conducirá a determinadas molestias y, en el peor de los casos, a la pérdida de la salud.

En un primer momento y dependiendo del grado de tóxicos acumulados pueden aparecer síntomas que denotan cierto déficit de energía, como cansancio, fatiga, insomnio, decaimiento, pérdida del apetito, caída de cabello y fragilidad de las uñas, entre otros. En casos más severos habrá signos de enfermedad más o menos grave.

Hay distintos modos de realizar una depuración del organismo, limpieza que por principio se basa en dos pilares: la disminución de la ingesta de alimentos que en mayor o menor medida pueden aumentar la toxemia y la ayuda en su función a los emuntorios, órganos encargados de la eliminación de tóxicos.

Puede elegirse el método del ayuno, que podrá ser breve o largo, total o parcial; una dieta a base de un tipo de fruta exclusivamente o una dieta mixta de fruta y verdura.

El ayuno será de 1 a 3 días si es breve y de entre 15 y 30 días si se trata de ayuno largo. Si bien en toda depuración es aconsejable un control terapéutico por parte de un profesional, en este último caso la supervisión resulta precisa e imprescindible ya que esta opción suele utilizarse en pacientes concretos y con ciertas patologías. Si el ayuno es total se dejará voluntariamente de comer durante el periodo fijado tomando únicamente agua y tisanas. Por el contrario, si es parcial, menos estricto y drástico que el anterior, pueden tomarse determinados alimentos como son zumos y caldos de verduras. Si se prefiere comer sólo fruta no conviene alargar la dieta más de 3 días y las mejores opciones, sobre la base de una persona sana, son uva negra, cereza, piña y fresa. En caso de mezclarla con verduras las más aconsejables son alcachofa, apio, cebolla, rábanos, endibias y en general todas aquellas que tienen sabor amargo y propiedades diuréticas.

Conviene saber que toda depuración comporta, por lo general, una serie de manifestaciones físicas, señales de respuesta del organismo que nos indican como va el proceso. Así pues pueden aparecer, entre otros signos, jaqueca, cansancio, orina oscura, mal aliento, sudoración, acné, mucosidad o lo que llamamos “lengua sucia”.


Rosa Maria Canas es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y graduada en Naturopatía y Medicina Tradicional China por el Centro de Estudios de Naturopatía y Acupuntura de Barcelona (CENAC). Especialista en Terapia Floral y Homeopatía.

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