Encuentro con Tía Eunice

Doña Eunice Schuindt, conocida cariñosamente como Tía Eunice, realiza una gran labor social dirigiendo el Parvulario Emmanuel, situado junto a una de las favelas más deprimidas de Sao Paulo. Su bondad, amor y honestidad son ilimitados.

Conocí a Tía Eunice una mañana de domingo en Sao Paulo donde fui invitado a visitar el Centro Espirista Perseverança, centro de sanación espiritual en donde cada día un gran número de trabajadores voluntarios reequilibra la energía de los miles de personas que acuden en busca de curación. Recorrí sus dependencias, observé como los cientos de médium sanadores realizaban el protocolo básico de reequilibrio, prácticamente el mismo protocolo que usábamos nosotros al final de la década de los años ochenta y que después, y gracias a laexperiencia e investigación de Ángel García, fue trasformándose de unos pases energéticos a un procedimiento de diagnóstico y reequilibrio energético integral muy preciso.

Cuando una hora antes entré en la sala, las primeras personas comenzaban a llegar, un poco más tarde un río de gente iba llenando cada una de las cinco mil sillas alrededor de una tarima circular. Media hora antes de empezar, la sala estaba completamente llena y los pasillos comenzaban a llenarse de gente que sentada en el suelo, esperaba el inicio de la conferencia. Las puertas se cerraron, y mi acompañante me dijo: -Las personas que no caben siguen la charla desde otra sala, por circuito cerrado de televisión. Así se puede dar cabida a milpersonas más.

A las once en punto Tía Eunice subió a la tarima y comenzó a hablar. Su cuerpo irradiaba una gran paz que se extendía por toda la sala y como un bálsamo inundaba nuestros corazones. Sus ojos miraban al infinito mientras cada uno de sus gestos irradiaba  una gran paz y vitalidad.

Tía Eunice habló durante casi cuarenta y cinco minutos, y a decir verdad, no recuerdo de que habló, no sé si dijo algo fuera de lo acostumbrado en estos casos, creo que habló de la importancia del amor, de la honestidad, del espíritu. Pero lo que si recuerdo es que cada una de sus palabras transmitía autenticidad. No hablaba de teorías sino de vivencias.

La charla terminó y al día siguiente regresé a Barcelona, pero mi corazón me decía que muy pronto volveríamos a encontrarnos. Y así fue, tres meses después regresé a Sao Paulo y en el transcurso de un evento social coincidimos. Fui a saludarla y pude constatar que me recordaba perfectamente. Fue entonces cuando me pregunto: -Usted, en su país trabaja como médium ayudando a muchas personas a sanarse. –Bueno, -respondí, allí no usamos la palabra médium, tratamos de ser laicos. Después de un largo silencio, volvió a preguntar –El médium sanador con quién estaba hablandohace un momento, ¿trabaja con usted? dijo refiriéndose a Ángel García. - Sí, -respondí- trabajamos juntos desde hace muchos años. Otro silencio, y es que el tiempo transcurre despacio junto a Tía Eunice. Finalmente me dijo: -A ustedes les gustaría mucho visitar la creche. Porqué no vienen y la conocen. –Si usted piensa que debo ir, iré.

Yo entonces no sabía que una creche era un parvulario, pero aceptamos. Naturalmente visitamos el parvulario, abrazamos a los niños, vimos la gran obra que el Servicio Social Perseverança realiza y también las necesidades más acuciantes. Y lo más importante, aquel día se sembró la semilla de lo que después se ha convertido en un arbolito que ahora comienza a crecer: La Fundación Educalia Mundi.

Durante estos tres años hemos caminado junto a Tía Eunice y su hermana Guiomar. Y hemos permitido que su amor inundase nuestro corazón. Siempre busco personas que con su ejemplo me muestren el camino a seguir. Un día, hace algunos años le dije a Tía Eunice –¿Porque no viene a España?, tengo muchos amigos que les gustaría conocerla, pero ella respondió: -No me es posible. Naturalmente, cada vez que nos encontrábamos formulaba la misma súplica y obtenía la misma respuesta, hasta que la última vez fue diferente. Frederic, me dijo, -Yo no puedo salir de Brasil, mis mentores espirituales no desean que abandone Brasil y tengo que obedecer el mandato del espíritu. Mi cara se entristeció, y mis ojos se cerraron en una espontánea oración. Pasaron unos minutos y finalmente Tía Eunice, desde el asiento delantero del coche me dijo. –Voy a preguntar si debo ir, pronto te daré una respuesta. Aquella noche volví a encontrar a Tía Eunice y me dijo: - Estaba rezando cuando me acordé de su solicitud y dije: -Díos mío si Tú quieres que vaya a España yo iré. Y entonces escuche una voz que con fuerza dijo: -PUES VE. Iré a España con usted, no puedo hacer otra cosa.

Tía Eunice estará en Barcelona, Córdoba y Gran Canaria el próximo mes de marzo en una única e irrepetible oportunidad. Creo que es una gran ocasión que no podemos desperdiciar, escuchar sus palabras y aprender con su ejemplo.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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