Entrevista a Ángel García

LA ENERGÍA ES ALGO NORMAL TODO EL MUNDO PUEDE SER UN SANADOR

Siempre me he preguntado por qué la mayoría de los cursos sobre energía que se imparten van acompañados de una serie de creencias más o menos metafísicas o religiosas. Parece como si el hecho de que tal o cual práctica funcione depende únicamente de que aceptes ese paquete de creencias que tú no buscabas, que no pedías. Angel García, sanador de gran categoría y, a la vez, muy respetuoso, no comparte en absoluto ese enfoque y nos explica de forma clara y tranquilizadora su experiencia.

¿Angel, qué es para ti la energía?

Todo aquello que existe en sí es energía y la creación, la materia, no serían más que formas diferentes de energía, grados de concentración de la energía (esto está en la mecánica cuántica). Y, por tanto, al estar completamente a nuestro alrededor, al estar en todas partes, es algo que se puede utilizar en cualquier momento, en cualquier situación, de la forma que deseemos: pensamientos, actos, palabras, el protocolo de sanación.

¿Cómo fue que decidiste dedicarte a la sanación?

Me encontré. No lo busqué, de hecho me apuntaron a un curso de energía. Llegué tarde, no sabía lo que se había dicho previamente, y me dijeron: “Ponte aquí delante. Ahora pasa la mano por la espalda, porque es una manera de curarla”. Le pasé la mano, y la persona a quien se lo hice dijo: “¡Ah! ¿Qué bien! No sé qué has hecho pero ya no me duele nada”. Hice tres seguidos, y a todos les encontré los puntos de dolor, se sintieron muy aliviados... y allí me quedé. De eso hace 8 años. Ahora ya no me acuerdo de lo que era vivir sin sanación.

Dices que para ser sanador no hay que renunciar a la propia individualidad. ¿No es difícil compaginar trabajo, sanación y vida privada?

No es fácil, pero no es ni difícil ni imposible. Cada uno puede intentar organizarse unas horas a la semana. En mi caso, lo que me ayuda mucho es tener muy claros los espacios. Se puede hacer.

¿Qué les dirías a aquellos que, habiendo hecho el curso de sanación, no se atreven a practicar porque se sienten inseguros?

Que practiquen, que practiquen muchísimo. Me parece que necesitan sentirse seguros para practicar, entonces es un círculo vicioso. El pequeño conflicto viene de que se ha asociado la sanación o la energía con personas de un nivel muy alto. Con curanderos o incluso con santos o apóstoles. Pero siempre gente excepcional.

Con un halo de misterio.

Exacto. Los que tienen un contacto específico con las fuerzas extrañas. Y en cambio yo creo que no, creo que la sanación es algo absolutamente normal. La gente que ya hecho mi curso de sanación sabe que es algo muy sencillo, que no entra en contradicción con ninguna creencia... Al contrario, se basa en el respeto a todas las creencias religiosas y hábitos de vida. No hay ninguna norma de vida. Pero como es tan fácil, siempre vamos aplazando el momento de hacerlo. Simplemente es empezar... y cuando ves que funciona, te animas. Pero la única manera de ganar confianza es practicando. No se puede hacer otra cosa.

¿Realmente todo el mundo puede ser sanador si lo desea? ¿Hay circunstancias más adecuadas para serlo? 

Yo creo que todo el mundo puede ser sanador. Mi experiencia es que todo el mundo que ha hecho el curso de sanación conmigo, ha sido capaz de poder practicar el protocolo y por lo tanto de poder sanar. Otra cosa es que luego se haya dedicado. Yo no creo que hagan falta unas condiciones especiales. Si quieres condiciones recomendables: interés por uno mismo, capacidad de amor e interés por los demás. Pero esto es algo que todos tenemos.

Y, sin contar los repetidores, ¿sabes cuántas personas han hecho el curso contigo?

Unas setecientas. Que yo sepa directamente que están practicando, de una forma más o menos periódica, debe haber más de cien.

Así toda la gente con quien ellos practican se enteran del tema, y se convierte en algo normal que te hace tu amigo de toda la vida, ¿no?

Si. Yo siempre digo que mi sueño sería el día en que la sanación sea algo normal.

¿Qué diferencia hay entre la sanación como la hacéis vosotros y otras prácticas: reiki, curanderismo, chamanes...?

Quizás no los pondría a todos en el mismo saco. Yo diría que, en general, en una buena práctica de sanación, tiene que haber una separación, no tanto física como simbólica, energética, entre el sanador y la persona. Nosotros, antes de iniciar el acto de sanar, conectamos con la energía del cielo y con la energía de la tierra, y entonces a través de ti pasa la energía. Con otros sistemas de sanación, al acabar la sesión, el sanador se encuentra muy cansado. Incluso gente que trabaja en contacto con los demás, masajistas o profesionales de la salud, notan que después de estar unas horas con enfermos, se encuentran agotados. Y es porque, inconscientemente, dan su propia energía. Pero, en nuestro sistema, si estás conectado, ya no es tu energía, es la del universo, y al acabar estás mucho más activo, mucho más energético que antes de empezar.

Si la capacidad de sanarnos a nosotros o a los demás reside en el interior de todo ser humano, ¿por qué no se manifiesta en más personas de forma espontánea? ¿Por qué hay que ir a buscarla y despertarla, como a la “bella durmiente” del cuento?

Pues porque está dormida, como la “bella durmiente”. Está olvidada, está latente. Si nosotros no ponemos nuestra atención sobre nuestra capacidad de sanar a otros, esa capacidad no se va a despertar. Por eso el propósito del curso es permitir que personas que no han puesto su atención ahí, la pongan, y que se lleven a casa un sistema para poderlo utilizar por si solos. Enseñar en dos días sería imposible. Pero “redescubrir”, hacer recordar en dos días, es posible.

¿Hasta qué punto la actitud, el estado de conciencia con que se realiza y se recibe la sanación es básica para el éxito de la misma? ¿Crees que las energías del amor son las que sanan?

Si. La fuerza del amor siempre es la que sana. También se puede llamar deseo de ayuda, solidaridad, afán de mejora del mundo o de uno mismo. Esa fuerza, ese deseo de cambio, es lo que funciona.

¿La actitud del sanador? Lo que sería importante es que el sanador, durante el acto de sanación, dejara su yo fuera; sería casi una ausencia de actitud. Que se ofrezca, que se entregue. Sólo durante el acto de sanación. Cuando acaba la sanación, uno debe recordar su yo, sus problemas...

Una actitud especial por parte de la persona a la que le haces sanación no es en absoluto necesaria. Lo único que hace falta es que la persona quiera en su interior que le hagan sanación.

¿Qué les dirías a aquellas personas que, estando interesadas en este tema, tienen miedo a abrir la puerta al misterio, a entrar en terrenos poco ortodoxos para nuestra cultura occidental? 

Que la energía es algo normal. Nosotros trabajamos un sistema de reequilibrio energético que es absolutamente compatible con todo. Que no se basa en la fe, sino que es algo comprobable, algo que funciona, es algo técnico, es como una lavadora o un televisor. Hay unos pasos que, si los haces, se cumplen unos efectos. Yo lo compararía con un masaje, un masaje energético, un masaje sin tocar, en el cual no hace falta la fe de la persona ni del sanador. Simplemente que haga los movimiento adecuados, y aquello funciona. Entonces, animaría a la gente que le interesa el tema que se acerque a conocerlo, y que luego decida.

El pasado mes de diciembre diste una conferencia que se titulaba: “Energía, Sanación y Espiritualidad”. ¿Qué relación hay entre la sanación energética y la espiritualidad?

Mucha, mucha. Cuando estás trabajando en sanación, de alguna manera estás accediendo a un campo muy profundo, que está más allá de lo físico, de lo mental y de lo emocional. Yo le llamo espiritualidad. Es ese nivel profundo, esa esencia profunda que todos tenemos, y que si no la cuidamos lo suficiente, produce enfermedades. Ahora hay muchas enfermedades del alma. La sanación tiene mucho que ver con esto, porque permite que el sanador pueda suavizar, reequilibrar esas áreas de la persona, dándole una mayor claridad mental, una gran tranquilidad de espíritu, una gran paz interior, y esto hace que se sienta mejor. Pero también algo parecido le pasa al sanador. La práctica de la sanación puede verse como un camino de desarrollo espiritual.

Es un tema que me resulta apasionante. Si practicas sanación periódicamente, al cabo de un tiempo, se puede percibir una mejoría en la personalidad. Te conviertes en una persona más abierta, más flexible, más amable, con mayor capacidad de ternura, con mayor capacidad de comprensión hacia los demás. Aunque no fuera el objetivo inicial, ocurre. El objetivo inicial era la mejora del estado del otro, pero yo diría que ahora es tan importante la mejora del sanador.

Has hablado de enfermedades del alma. ¿Me puedas dar algún ejemplo?

Hay un tipo de depresión, que con una medicación adecuada, la persona mejora. Hay otro tipo de depresión, que con medicación mejora, pero que no la soluciona. No es, digamos, una depresión de base física o cerebral, sino que es una enfermedad del alma. Hay una tristeza, hay un ansia interior en la persona, hay un disgusto con la realidad, hay una falta de satisfacción en todo lo que se hace... puedes tener un buen trabajo, una familia, hijos, coche, casa, y no estar satisfecho.

Hay una falta de coherencia entre el ser interior y la vida exterior.

Exacto. Mientras que si esta persona pudiera tener contacto con su propio ser interior, podría disfrutar. Para que tu ser interior florezca no hay que abandonar nada; la solución es enriquecerte tú mismo e incorporar más cosas a tu vida. Y también hay muchas enfermedades de raíz física, enfermedades como la gripe. 

Mucha gente cree que, fuera de las religiones oficiales y reconocidas, cualquier aproximación a la espiritualidad (especialmente si le acompañan temas esotéricos) es sospechosa de ser secta. ¿Cómo orientarías a alguien que necesita buscar por sí mismo -sin moldes establecidos- a discernir y no dejarse “comer el coco”?

Muy fácil. Lo único que hay que ver es... si te están diciendo que cambies muchas cosas de tu vida, si te están diciendo que dejes tu familia, que dejes el trabajo, que cambies tu dieta, etc... malo, malo. Otra cosa diferente es si lo que te están enseñando te estimula a ser autosuficiente, si te están dando herramientas para que trabajes tú solo en tu casa, sin tener que depender de un grupo, eso está bien. Uno puede conocer gente, hacer amigos en un curso y le puede apetecer verlos. Pero si tienes que ver a esa gente constantemente, yo diría que ahí hay quizá algo para sospechar un poco.

Depender es malo. Temporalmente quizá uno puede tener una cierta dependencia sentimental hacia una persona, pero si eso es algo que te ayuda a crecer, como una muleta que utilizas parte del camino, es algo bueno porque luego tú esa dependencia la vas a dejar atrás. El problema es si te quedas enganchado y eso te impide avanzar por tu propio pie.

Está muy claro. ¿Qué se puede añadir? Quizá un comentario breve sobre mi experiencia como “cliente”: la primera sensación que tuve al conocer a Angel García fue de plena confianza. Pensé: “Esto seguro que me irá bien”. Y no me equivoqué. Todo empezó cuando leí en un libro una referencia a Pensamiento Creativo. Algo me dijo que me podía interesar. Y aquí estoy.

Elvira Codech


 

Salud y Desarrollo Personal organiza poderosos cursos orientados a promover el  desarrollo personal, profesional y espiritual en diferentes ciudades de España.

También disponemos de área terapéutica con Acupuntura, Homeopatía, Medicina Floral, Psicoterapia y Astrología Psicológica.

Información (34) 932 071 003