Estrés navideño.

Llega la navidad y con ello la alegría, los regalos, las grandes comidas y el reencuentro con los seres queridos. Pero también la navidad es a menudo sinónimo de cansancio, abatimiento o depresión. Se calcula que uno de cada cinco españoles sufre del llamado estrés navideño, motivado en gran parte por la añoranza de un pasado mejor y la exigencia de ser feliz.

Las fiestas de navidad suelen ser estresantes porque sentimos que tenemos que llevar a cabo demasiadas actividades, al mismo tiempo que precisamos continuar con las cotidianas. Elambiente navideño provoca que se creen altas expectativas de “ser feliz” o “estar celebrando” que luego pocas veces son satisfechas, quedando una sensación de insatisfacción. Las personas con pocos amigos o familiares cercanos se sienten solas. El resultado es que se produce un bajón en el estado de ánimo o tristeza profunda. Es el llamado estrés navideño.

Las navidades dejan un poso que se manifiesta en un enorme vacío en el bolsillo, un lleno absoluto en el estomago y un cansancio de los que hacen historia por lo que la clave para superar la Navidad está  en celebrar, es decir, darse un momento para ser feliz y entregar cariño. Para eso, sin duda es necesario organizarse con anticipación, poner los límites adecuados al consumismo, dando a la navidad un sentido de celebración.

Haz los preparativos de las fiestas con antelación: Planéalo todo con el máximo tiempo. Instala el belén, monta el árbol, decora la casa con la máxima antelación. Decorar la casa con tiempo son actividades que nos ocupan y nos sirven de terapia contra el estrés.

Evita los desastres económicos: Planifica los regalos, piensa con tiempo lo que deseas regalar, y si ello está acorde con tu presupuesto. Sin prisas y con paciencia ve adquiriendo los regalos, comparando los precios y recordando que en definitiva un regalo es una muestra de amor.

Contén las demandas de tus hijos. Los rituales y los ambientes son lo que más recuerdan los niños. Muchos padres se quejan de lo exigentes que son sus hijos en la Navidad, pero no se dan cuenta que ellos mismos son los responsables porque nunca contuvieron sus demandas. Lo hijos esperan que sepas decir “No”.Cuidado con los kilos de más: Organiza las comidas con la familia y los amigos. Evita que caiga sobre ti cocinar durante todas estas fiestas, reparte esta responsabilidad entre toda la familia. Si esto no es posible compra en alguna ocasión comida preparada. Come con moderación. Recuerda que al día siguiente la comida seguirá existiendo. 

Si la soledad es un problema. Cuando la distancia es la causa del estrés y la depresión navideña o el recuerdo de seres queridos te entristece, recuerda que apesadumbrarte no va ayudar a resolver el problema. Identifica personas en la misma situación que tú y planea y crea una celebración conjunta. También puedes alistarte como voluntario en asociaciones o fundaciones que prestan servicio en estas fechas. Ser útil nunca deprime.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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