Hacer frente al estrés

Todos los humanos necesitan un reto, una meta, pero si ésta resulta imposible de alcanzar, se establece un intolerable nivel de estrés.

El estrés estimula y motiva a la gente. Normalmente, se tolera un cierto nivel de estrés como parte de la rutina de la vida cotidiana, como algo que la hace interesante y excitante. Pero si las exigencias que se ejercen sobre la persona son de demasiada intensidad, las pequeñas dificultades pueden llevar a un exceso de estrés y perjudicar la salud, ocasionando insomnio, tensión, dolores de espalda y cuello, así como otras enfermedades directamente relacionadas con el estrés.

Algunas personas parecen vivir cómodamente bajo un determinado nivel de estrés, en tanto que otras no son capaces de tolerarlo. Analizando tus hábitos emocionales y tu conducta puedes determinar hasta qué extremo te afecta el estrés y aprender a identificar las señales que te previenen de un estrés excesivo. Existen numerosas maneras de aminorar esta tensión. Entre ellas se pueden contar los ejercicios de relajación, la respiración, la meditación, el yoga y el ejercicio físico.

Se calcula que en algunos países de Europa, millones de personas acuden a su médico de cabecera por sentirse deprimidos o ansiosos. Las encuestas han mostrado que aproximadamente el mismo número de personas acusan los síntomas de estas enfermedades relacionadas con el estrés, pero no solicitan ayuda médica.

Si sufres dificultades emocionales que afectan a tu salud o bienestar, lo mejor que puedes hacer es consultar a tu médico. La búsqueda de ayuda es el paso más importante a dar para encontrar una solución a tus problemas. Una terapia adecuada o la respiración pueden resultar favorables para tu propio bienestar.

MÉTODOS PARA CONTROLAR EL ESTRÉS

  • Descansa durante períodos regulares de tiempo. Un corto período de descanso durante el día, después de un sesión de esfuerzo concentrado, ya sea físico o mental, o al sentirte frustrado a causa de un determinado proyecto, te ayudará a escapar de la presión.
  • Planifica tus actividades cada día. Si haces una lista de todo lo que tienes que realizar, estableciendo metas asequibles, diciendo “no” a los plazos imposibles y acabando completamente una tarea antes de pasar a la siguiente, obtendrás una sensación de control.
  • Sé realista. Intenta no ponerte demasiadas actividades. Un exceso de tareas y responsabilidades puede llegar a disminuir el resultado final de los mismos. A veces, a fin de aligerar un programa demasiado cargado, te será necesario cambiar de idea o de compromisos
  • Cuida tu vida social. Es importante desarrollar intereses ajenos a tu carrera y a tu familia. No relegues a tus amigos a un segundo plano en favor de compromisos laborales o familiares. El contacto social con otras personas amplía tu visión de la vida y te obliga a no encerrarte en los problemas.
  • Visita al médico. Si el estrés en tu vida ha llegado a límites intolerables o te está causando problemas físicos o depresiones consulta a tu médico. Consúltalo también de modo preventivo para gozar en todo momento de una perfecta salud. Una buena salud se obtiene día a día, con simples normas de conducta y alimentación sanas.
  • Practica ejercicio físico con regularidad. La actividad física reduce las tensiones, te ayuda a dormir mejor, a liberar las emociones reprimidas y a alejar tu mente de las preocupaciones. Escoge una actividad cuyo objetivo no sea la competición.
  • Relájate.Te ayudará a reducir los primeros síntomas del estrés, tales como las jaquecas, dolores musculares o dificultades para conciliar el sueño. El relajamiento muscular progresivo, la meditación, la respiración y el yoga son buenos métodos para ayudarte.
  • Habla sobre tus problemas. Tu pareja, un amigo, un miembro de tu familia pueden ser interlocutores válidos para encontrar una solución. Visita a un terapeuta que te ayude y oriente para superar los problemas que puedas tener. Hablar sobre tus problemas puede ayudarte.
  • Haz vacaciones o toma cortos períodos de descanso para cambiar de ambiente. Un simple fin de semana en el campo o la visita a otra ciudad es una buena forma de cortar la rutina. Es mejor salir de casa si, permaneciendo en ella vas a realizar actividades estresantes.
  • Evita hacer demasiados cambios al mismo tiempo. Todos aquellos acontecimientos que implican un cambio en tu vida resultan más fáciles de sobrellevar si no se agrupan. Todo cambio (aunque sea para mejorar) comporta un nivel de estrés que debes tener siempre en cuenta.

¿TE ENCUENTRAS SOMETIDO A ESTRÉS?

Cualquier tipo de acontecimiento o situación pueden conducirte a un estado de estrés excesivo.

El estrés es un problema común que va aumentando gradualmente. Posiblemente no serás consciente del nivel de estrés que soportas hasta el momento en que éste alcance una proporción crítica. No obstante, es importante aprender a reconocer los síntomas que te indican que el nivel de estrés es demasiado elevado. Determina cuán susceptible es tu propia personalidad a las consecuencias perjudiciales del estrés; establece el nivel actual de estrés en tu vida; y confirma si estás mostrando alguno de los síntomas relacionados con el mismo, respondiendo a las siguientes preguntas:

  • ¿Repasas una y otra vez los hechos del día y te preocupas por ellos? Pensar constantemente en el pasado o preocuparse sobre los hechos futuros aumenta considerablemente el nivel de estrés en tu vida. Intenta no preocuparte en demasía. No tiene sentido inquietarte sobre acontecimientos en los que no tienes ningún control.
  • ¿Careces de ambición y esperas siempre que otros te impulsen a la acción? Si permites que los hechos ocurran y no intentas nunca ejercer un control sobre tu vida estás aumentando el riesgo de padecer estrés. Sé positivo. Puedes combatir tu apatía, fomentar tu confianza y, consecuentemente, eliminar el estrés.
  • ¿Eres competitivo y agresivo en todo lo que haces? No hay nada malo en el deseo de alcanzar el éxito. Sin embargo, sería una buena idea el participar en, al menos, una actividad no competitiva, con el fin de reducir tensiones.
  • ¿Te resulta difícil expresar tus sentimientos y ansiedades en voz alta? Las personas que constantemente reprimen sus emociones presentan una mayor tendencia a desarrollar un nivel perjudicial de estrés. En ocasiones, el ser capaz de llorar o gritar es un buen camino para reducir la tensión.
  • ¿Asumes demasiadas responsabilidades? Es un auténtico arte el saber decir “no” a peticiones exageradas. Si generas tu propio estrés esforzándote en demasía, intenta mejorar el manejo de tu tiempo, aumenta el volumen de trabajo que delegas y dedica parte de tu tiempo a relajarte.
  • ¿Te resulta difícil relacionarte?
  • Si tienes amigos íntimos o familiares en quienes confiar, serás capaz de recuperarte más fácilmente de una situación de estrés grave. El consejo de un amigo, o un hombro sobre el que apoyarse y llorar, pueden establecer una gran diferencia y permitirte soportar la situación al menos hasta que pase la crisis.
  • ¿Padeces alguno de los síntomas del estrés? Si padeces más de cuatro de los síntomas relacionados con el estrés que aparecen en el cuadro adjunto, probablemente sufras de un exceso de estrés.
  • ¿Ha cambiado tu vida, de forma notable, en los últimos seis meses? Los acontecimientos y actividades nuevas proporcionan variedad a la vida, reducen el estrés y contribuyen a mantener un buen estado de salud.
  • ¿Cuántas actividades o ámbitos de interés posees, además de tu trabajo? El trabajar durante demasiadas horas sin tomarte un respiro para realizar otras actividades aumenta el riesgo de sufrir estrés. Cualquier actividad que te distraiga te ayudará a eliminar tensiones.

EJERCICIOS DE RELAJACIÓN

Muchos de los ejercicios de relajación pueden practicarse en cualquier lugar y en cualquier momento. Dan mejores resultados si se practican con regularidad y no solamente cuando te sientes a punto de estallar. Adquirir la capacidad de relajarse, sin necesidad de un esfuerzo especial, te será de máxima utilidad cuando te encuentres sometido a una mayor presión.

EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN

Los ejercicios respiratorios pueden ser utilizados como ayuda para relajarte. La costumbre de respirar profundamente puede ser un arma efectiva contra la tensión.

  1. Siéntate en una habitación tranquila con las pies planos y apoyados sobre el suelo.
  2. Toma plena conciencia de que la silla soporta tu peso completamente y relaja los hombros.
  3. Respira lenta y profundamente, inspirando y espirando suavemente. Inhalas y te relajas completamente en la espiración.
  4. Continúa durante cinco minutos.
  5. Mientras te concentras en tu ritmo respiratorio, intenta alejar tu mente de cualquier otro pensamiento. 
  6. Practica este ejercicio dos veces al día.

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