La amistad

La amistad es el bálsamo que cura las heridas del alma

Cuando nuestro organismo enferma, una de las primeras cosas que hacemos es ir al médico en busca de alivio y consejo. Por lo que respecta al espíritu, difícilmente hay algo más curativo que la amistad. A través de ella nos realizamos, en su ámbito aprendemos a confiar y compartir nuestras vivencias más íntimas, siempre con alguien que es nuestro igual. La amistad es el crisol en el que se forja el sentimiento de unión con el mundo; por ello, no conocer la amistad equivale a estar desconectado del mundo.

Actualmente las relaciones entre las personas tienden a ser conflictivas. Se desconoce el valor de la amistad. Los hombres tienen problemas con las mujeres; las mujeres, con los hombres; los hombres compiten y desconfían de otros hombres, y las mujeres recelan de otras mujeres. No hay confianza entre las gentes, ya no nos queda tiempo para la amistad ni espacio para el amor. Se confunde el amor con la posesión; se quiere al otro y se desea poseerlo con halagos, con favores y aun, a veces, con brutalidad. Se quiere al otro, pero en pocas ocasiones se es amigo y se lo ama.

La amistad se basa en la sinceridad. Aceptarte a ti mismo significará también abrir la puerta a aceptar a los demás. Y así ya no intentarás influir en tu amigo o cambiarlo, ni él buscará la manera de cambiarte a ti. Es así cómo la amistad se perpetúa.

La amistad no la creamos, es algo que tú permites que crezca desde tu paz interior.