La esencia del matrimonio

El matrimonio no sólo es la unión de dos personas, sino también el resultado de un llamado interno que nos invita a adentrarnos en uno de los grandes misterios de la vida.

La idea del matrimonio despierta muchas cuestiones cargadas de emoción y relacionadas con el sentido de la vida. El matrimonio está lleno de sentimientos contradictorios cuando no viscerales, de fantasías descabelladas, profunda desesperanza, gozo, alegría, amor, luchas, cuando no abatimiento y soledad. Todo ello es un claro signo de la presencia de algo más que dos cuerpos. La alianza matrimonial no se refiere al enlace de dos cuerpos sino a la unión de dos espíritus. Ignorar este hecho bajo la ilusión de los sexos puede entrañar problemas.

Mucha gente se casa con la esperanza de hallar una armonía y una felicidad definitivas para su vida. Algunos las encuentran mientras otros han de afrontar el desencanto, el arrepentimiento y la frustración de contemplar como sus aspiraciones se ven troncadas. En medio de tanta confusión, es fácil creer que podemos encontrar una formula mágica para hacer que el matrimonio funcione. Pero probablemente pocas formulas funcionen. Por mucho que nos esforcemos en hablar de proyecto en común, el matrimonio se aleja de la idea de una empresa en donde todo puede ser solucionado implementando técnicas objetivas, repartiendo tareas, marcando territorios. En definitiva haciendo un plan para hacer que el matrimonio funcione.

Los problemas matrimoniales nos muestran el abismo entre nuestros propósitos e ilusiones, por una parte, y la realidad presente, por otra. Indican lo muy alejado de la realidad que puede estar el matrimonio, que no tiene tanto que ver con la determinación y la voluntad conscientes como con los niveles más profundos de nuestro espíritu. Para obtener una comprensión del matrimonio y sus problemas debemos ir más allá de las influencias de nuestros padres, los traumas de la infancia y las ilusiones del amor romántico. El espíritu siempre tiene una raíz más profunda de lo que nos figuramos, se enraíza en la naturaleza del amor.

Nos acercamos a la resolución del problema cuando entendemos que el matrimonio es un misterio, o un sacramento, como dicen algunas religiones: un acto simbólico sagrado entre dos almas, independientemente del sexo que los cuerpos posean. Desde luego, mucha gente puede considerar censurable esta sugerencia. Si colocamos sexo y moralidad en oposición mutua, nuestra moralidad será de naturaleza defensiva y aunque ello puede parecernos muy válido, las creencias no siempre están en sintonía con las necesidades del espíritu. De hecho el fundamentalismo termina matando el espíritu que defiende.

La presencia del amor pide una constante comprensión. Exige sabiduría, esa clase de conocimiento mucho más profundo que la información y el entendimiento. A veces las exigencias que surgen de nuestro interior pueden ser paradójicas, puesto que puede pedir algo que a primera vista parece contrario a un «buen» matrimonio, pero los matrimonios llenos de espíritu suelen resultar extraños a primera vista. Con formas y estructuras contrarias a las normas aceptadas. No olvidemos que cuando se manifiesta el amor en cualquier institución humana siempre nos exige una tolerancia desacostumbrada y una amplia imaginación.

Cuando desplazamos nuestra atención de la superficie para viajar al fondo de las situaciones descubrimos que el matrimonio no es un proyecto en común, sino un regalo maravilloso, y dado que nuestra cultura prefiere convertirlo todo en un proyecto, que debe cumplirse con esfuerzo y que se juzga como puro fracaso cuando no se ha alcanzado el objetivo previsto, puede resultar difícil entenderlo como un regalo maravilloso que expande nuestra conciencia y transforma nuestro pensamiento. El objetivo de una relación no es hacer que nos sintamos a gusto, sino la de abrirnos a nuevas posibilidades de expansión y progreso. La finalidad del matrimonio no es estar juntos sino experimentar el amor, dándole permiso para que esté presente el tiempo que le sea propio.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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