La superación personal y el autoconocimiento

Si no aceptamos, no podemos sanarnos. Si no nos sanamos no podemos seguir creciendo. 

Todas nuestras experiencias son valiosas, aunque a veces su contenido puede parecernos desagradable. Toda mi energía, mi capacidad de sentir, mi poder, reside en mi inconsciente. Al fin y al cabo, mi mente consciente es tan sólo una pequeña parte de mi ser emergiendo de mi inconsciente.

A menudo sucede que muchas personas, ni siquiera ven un suceso negativo, como una experiencia de aprendizaje, simplemente porque no les ha sido revelado este concepto. Estas personas en lugar de aprender, siguen sintiéndose víctimas indefensas, acabando finalmente, culpando a los demás de todo aquello que a ellos les serviría para aprender.

Todo el mundo puede saber esencialmente porque está en ente mundo, en este país. Porque ha nacido, qué lecciones está aprendiendo. Todos podemos llegar a saber porque elegimos a nuestra pareja, nuestro trabajo, nuestro jefe. Sabemos porque hemos escogido la ciudad en que hemos nacido o en la que vivimos. Todos lo sabemos todo de nosotros mismos. En alguna parte, si escuchamos con la debida atención las respuestas de nuestro mundo interior, oiremos la verdad del porqué hemos escogido la vida que llevamos. La lección de sabiduría que hemos venido a aprender en esta vida.

Pero para ello se precisa ser sincero con uno mismo, no decirse más mentiras, es un paso preparatorio para comenzar a vislumbrar un estado más alto de realización. Vivir en armonía con todo lo que nos rodea significa ganar maestría en el reestablecimiento de nuestro potencial mental. La mente de los seres humanos aparece repleta de angustia, de desconfianza, de falta de espontaneidad, de baja autoestima, de celos, envidia, ansiedad, pánico, pena, irritabilidad, soledad... Sin embargo, la mente humana tiene la capacidad de tomar la decisión de cambiar, de reciclarse. De decir “muy bien, todo esto es lo que hay, lo acepto y lo transformo en algo nuevo y útil”.

La vida humana está habitualmente falta de propósitos. ¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿Qué sentido tiene mi existencia? La respuesta a estas preguntas nos llenan de vitalidad y dan una dirección a nuestra vida hacia una finalidad. Hay un viejo dicho en psicoterapia que dice “ningún viento es favorable para el barco que no tiene un puerto de destino”. Si no sabemos hacia donde vamos cómo podemos reconocernos a nosotros mismos y aceptarnos.

Las personas necesitamos de espacios para abrir nuestra mente y reflexionar sobre el propósito de nuestra existencia. Tratando de separar de nuestra mente aquello que realmente nos pertenece de aquello que perteneció a otras personas.

Todos hemos nacido en el seno de una familia, hemos ido a la escuela y hemos mantenido relaciones con personas mayores las cuales nos han dado a veces consciente, o a veces inconscientemente, su visión de la vida. Pero aceptarse significa ser capaz de discriminar entre mi propósito y el propósito de los demás.

El sufrimiento, en sus dos vertientes: enfermedad o psicológico, son las señales que nos envía la inteligencia infinita para que pongamos nuestra atención en áreas de nuestro cuerpo o de nuestra vida que precisan ser sanadas. El sufrimiento nos impulsa a evolucionar, a adaptarnos a nuevas situaciones, pero esto no significa que el propósito de la vida sea sufrir. Desarrollo espiritual significa ganar la habilidad de ser cada día más feliz.

La finalidad del desarrollo personal es fácilmente asequible cuando podemos vivenciar nuestros potenciales junto a un grupo de personas. Los programas de desarrollo personal tienen el propósito de dar entendimiento y comprensión a nuestras dificultades, permitiendo un acercamiento más sereno y creativo a la vida. Nunca hay que olvidad que los problemas existen cuando no somos capaces de ver soluciones, los problemas son sólo desafíos que ponen a prueba nuestras capacidades de resolución. Pensemos menos en los problemas, ocupemos nuestra mente en soluciones.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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