Las ventajas del ejercicio físico

El ejercicio regular, como parte integral de tu vida diaria, es probablemente la medida más positiva que puedes tomar para mantenerte sano y en forma a lo largo de toda la vida. El corazón, los pulmones, la circulación, los músculos, los huesos, las articulaciones e, incluso, tu mente se benefician de la actividad física frecuente. El ejercicio proporciona ventajas a corto y largo plazo, mejorando la condición física general y evitando muchas enfermedades. Si tu trabajo no requiere ningún esfuerzo físico deberías hacer algún deporte durante tu tiempo libre, con el fin de mantenerte activo.

Aumenta la esperanza media de vida

La esperanza media de vida de aquellas personas que practican algún tipo de ejercicio físico moderado es mayor que la de las inactivas.

En un reciente estudio se midieron los diferentes niveles de capacidad física de 13.344 voluntarios, empleando un tapiz rodante. Los participantes fueron divididos en cinco grupos, de los cuales el primero no practicaba ningún tipo de actividad física,, pasando por los grupos dos y tres que practicaban algún tipo de actividad, hasta llegar a los niveles más elevados de ejercicio físico, representados por los grupos cuatro y cinco.

Los resultados revelaron que los índices de mortalidad entre el primer grupo fueron más del doble que los de los grupos de actividad física media, registrándose, por otra parte, una reducción de los índices entre los grupos dos y tres, y cuatro y cinco.

Un arranque espontáneo de una intensa actividad física resulta muy poco beneficiosos para tu salud. Es mucho más conveniente realizar un ejercicio físico regular y rutinario. De otro modo, todos los beneficios acumulados se deterioran al poco tiempo.

El ejercicio regular incrementa la capacidad muscular originando el crecimiento de los músculos, debido al mayor aporte de oxígeno por parte de los vasos sanguíneos cuya cantidad también se incrementa. Además, aumenta la cantidad y el tamaño de las mitocondrias (pequeñas unidades de potencia, productoras de energía) dentro de las células musculares.

Te protege contra las enfermedades

  • Alivia los dolores de espalda. Las actividades deportivas que activan los músculos abdominales y de la espina dorsal mejoran tu postura y, probablemente, previenen los dolores de espalda.

  • Evita la obesidad. El ejercicio regular, en combinación con una alimentación equilibrada, te ayuda a controlar tu peso. La obesidad aumenta el peligro de contraer enfermedades tales como la diabetes, cálculos en la vesícula biliar y los trastornos cardíacos.

  • Disminuye el riesgo de desarrollar cáncer. Investigaciones recientes han revelado que una falta de ejercicio físico incrementa el peligro de desarrollar algunos tipos de enfermedades cancerosas (cáncer de colon)

  • Combate la ansiedad y la depresión. El ejercicio aumenta tu autoestima, te hace sentir mejor y más relajado.

  • Fortalece los huesos. Un ejercicio moderado regular fortalece los huesos, incrementado su contenido en minerales y, consecuentemente, reduciendo el riesgo de desarrollar osteoporosis. Los huesos que sufren osteoporosis se vuelven cada vez más finos y frágiles por lo que poseen una mayor tendencia a padecer fracturas.

  • Alivia los dolores menstruales. Algunas mujeres han confirmado que el ejercicio reduce los síntomas premenstruales y los dolores durante la menstruación.

  • Ayuda a dormir mejor. La actividad física te proporciona un sueño profundo, siempre y cuando esperes un lapso de tiempo de una hora, desde que terminas el ejercicio hasta que te acuestas a dormir.

Ventajas a largo plazo

La actividad física mejora el funcionamiento de muchos de tus órganos internos:

  • Piel. La mayor afluencia de sangre hacia la piel te dará un aspecto más sano.

  • Corazón. Un corazón más eficaz mejora la circulación sanguínea en todo el cuerpo.

  • Pulmones. Una mayor actividad pulmonar aumenta la absorción de oxígeno del aire.

  • Articulaciones. La conservación de la movilidad de las articulaciones reduce el peligro de dolores articulares y rigidez en la tercera edad.

  • Músculos. Una mayor fuerza muscular, en combinación con un mejor aprovechamiento del oxígeno, te permite realizar un ejercicio muscular durante un período de tiempo más prolongado.