Lo más arriesgado: No arriesgar nada

Una de las claves de los futuros éxitos reside en saber medir los riesgos. El camino al fracaso comienza cuando la necesidad de seguridad toma un papel principal en nuestra vida. Aquello que es seguro con el tiempo siempre acaba siendo terrible, por qué niega toda posibilidad de innovación y creatividad.

Creo que ya debes haberte dado cuenta que muchas buenas ideas que tuviste en el pasado, nunca se llevaron a la práctica. Cuando se te ocurrió la idea estabas entusiasmado, pensaste mucho en ella, puede incluso que creases una estrategia de acción. Pero luego, sin casi darte cuenta, el día a día, la rutina hizo que la brillante idea fuese olvidada. Cuan largo es el trecho entre el dicho y el hecho.

A menudo en mis cursos les pido a las personas que dibujen un objeto, suele ser algo poco familiar, visto desde una perspectiva diferente a la habitual. Cada uno de los asistentes toma un lápiz y lo dibuja. Al final tengo muchos dibujos, todos ligeramente diferentes del objeto original. El lugar que cada persona ocupa en la sala, afecta la visión del objeto modificándolo. Al mismo tiempo, crea un supuesto sobre el objeto que determina -no sólo el modo de interpretarlo- sino el uso y el modo de actuar frente a él.

Albert Einstein escribió: “Nuestras teorías determinan lo que medimos” o como dice la psicología “Observamos selectivamente”. Descartamos las mejores ideas o no las llevamos a la práctica, por qué a menudo chocan con profundos juicios acerca del funcionamiento de nuestro mundo. Poderosos modelos mentales sobre su funcionamiento, imágenes creadas a partir de determinados contextos que nos limitan a modos familiares de pensar y actuar.

El problema con nuestros modelos mentales no radica en que sean erróneos o equivocados. Todos se fundamentan en lo que decían nuestros mayores o en nuestra propia experiencia. El problema real es que operan desde un nivel de conciencia por debajo del consciente, bloqueando nuevas iniciativas enraizándonos en la rutina, en definitiva impidiendo el progreso y el aprendizaje.

En cierta ocasión el Dr. Lair Ribeiro me comentaba que al realizar una consultoría empresarial a menudo se encontraba con el mismo problema. Al llegar a la empresa el director le decía: “Llevo quince años dirigiendo esta empresa” Mas tarde cuando se presentaban los resultados el Dr. Lair Ribeiro le aclaraba: “Usted no lleva quince años dirigiendo esta empresa, la dirigió durante un año y durante catorce ha estado repitiendo lo que hizo el primer año”.

Los mercados cambian, el mundo cambia rápidamente y las personas que somos las que dirigimos las empresas, las que formamos la familia, las que dirigimos nuestro mundo personal, tenemos que adecuarnos al cambio. Ir más allá de nuestras rutinas defensivas y abrir nuestra mente al aprendizaje. Este es el gran reto para los nuevos tiempos: Ser capaces de ir más allá de nuestros límites mentales moviéndonos a la misma velocidad que crece el mundo. Es necesario incrementar nuestra capacidad para sintetizar asuntos complejos, tener más facilidad para encontrar solución a problemas que creemos irresolubles, 

Las rutinas defensivas nos atascan, crean incompetencia. Por eso, cuando escribí “Lo que no se ve” lo hice con la idea de crear un poderoso libro de psicología práctica que promoviera grandes cambios. Que huyendo de todo sistema de creencias e ideología estimulase nuestras actitudes personales generando un aprendizaje genuino. Hoy me siento feliz de saber que para tantas personas “Lo que no se ve” forma parte de aquellos libros que aman y conservarán siempre con ellas.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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