Lo que no puedo hacer es lo primero que tengo que hacer

Aquello que crees que no puedes realizar, eso es lo primero que tienes que hacer.

El poder espiritual de una persona se revela en su respeto por la vida, tanto la propia como la de los demás, incluyendo a los animales y la naturaleza, y en su reconocimiento de una fuerza vital universal, a la que muchos suelen llamarla Dios y que se percibe como una cualidad de orden y felicidad subyacente al aparente caos y dolor que nos rodea.

Suele decirse que podemos ser tan felices como deseemos, pero lo cierto es que la felicidad es producto de acciones determinadas, de un modo característico de vivir. La felicidad no se obtiene a través de comprar un determinado producto o de consumir una anunciada marca. Ello aporta status o placer, pero no felicidad. La felicidad es el resultado de un estado de conciencia y emerge de un modo característico de vivir.

Todos precisamos tener actividad, necesitamos trabajar y a veces lo hacemos muy duramente. También todos alojamos monstruos en nuestro interior. Quizás sea la depresión que nos causan nuestras circunstancias pasadas o presentes, o el resentimiento provocado por la conducta de los demás, o el temor a enfrentar nuevas situaciones, o tal vez los celos... No importa la especie a la que pertenezca el depredador, siempre se alimenta de la atención que le prestamos, se acrecienta con la resistencia que le oponemos. Se tiende a pensar que luchando obtendremos ese estado de felicidad que anhelamos. Con el paso de los años llega el escepticismo, y es entonces cuando es fácil caer en el abandono. Se niega la felicidad para escapar del dolor que produce admitir el fracaso de no haberla alcanzado.

Nuestros monstruos, ya sea la prisa, la tristeza o la ansiedad, dejarán de dominarnos en cuanto abramos, de par en par, las puertas de nuestro corazón, ventilando, dando a conocer las fieras que nos habitan. Conversa, comparte con tus amigos, participa en programas de desarrollo personal. A las toxinas les gusta la oscuridad de los sótanos de nuestra mente, la luz que aportan las relaciones las ahuyentará.

Se útil. Cada una de las obras que realizamos en beneficio de los demás incrementa la potencia de nuestra fuerza espiritual y atenúa nuestros conflictos. Nuestro empeño en aceptar tanto las condiciones en las que vivimos como a las personas con las que compartimos la existencia, así como nuestra ansía por controlarlas, se templan cada día en que somos capaces de reconocer y respetar la personalidad y la vida de los demás.

Dedica todos los días unos momentos para reconocer la fuerza espiritual que existe en todas las personas y cosas que nos rodean, aprendiendo a admitir nuestra humildad y admiración ante la vida. Nuestras valoración acerca de las relaciones que establecemos con los demás y la necesidad que tenemos de ellos, para construir un futuro mejor, nos permiten ubicar nuestras adversidades en su verdadera y reducida dimensión y actuar a favor de nuestro desarrollo como seres humanos.

Cuanto mayor sea nuestra armonía mayor serán también nuestras alegrías. Si reconocemos que estamos asociados a un poder superior, tomar decisiones nos será mas fácil, concluiremos todo lo que emprendamos y dejaremos de dudar de la importancia de nuestra realidad. 

Cuanto mayor sea nuestra fe de que la armonía del universo se manifiesta a través de nuestras actividades cotidianas, como de nuestros problemas, mayor será también nuestra certeza de que todo es bueno y adecuado para nosotros, de que nuestra vida continua en la dirección adecuada, y de que un plan en cuyo centro se haya nuestro mejor interés va desenvolviéndose poco a poco a nuestro favor.

Mi comprensión del espíritu y del poder de su presencia depende de cuánta sea mi confianza en él. Al igual que en el caso de la energía eléctrica, he de conectarme con la fuente de la que procede la luz del entendimiento y la energía, a fin de que durante el día de hoy sea capaz de realizar aquellas acciones que me aportaran felicidad.

Hoy mismo puedes empezar a aprender que todo en la vida merece el más absoluto respeto. Busca en todas partes la fuerza del espíritu. Recuerda que hay un poder mayor que nos ama tal como somos, y que hoy puedes dar los primeros pequeños pasos hacia la felicidad. Dalos y ella vendrá. Recuerda que es necesario que la lluvia caiga, sin ella nada puede crecer.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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