Nuestro programa de vida.

Antes de renacer en la carne, cada uno de nosotros elabora un programa a cumplir. Orientados por amorosos y sabios guías decidimos cuales serán las experiencias que vamos a soportar a lo largo de nuestra vida terrenal. Esa elección es habitualmente precedida de una exploración de la memoria del candidato a la reencarnación, puesto que salvo en el caso de almas muy valerosas, el recuerdo es algo restringido a unos pocos, a fin de no desequilibrar a la entidad que se encarna.

Una parte muy considerable de los Espíritus que encarnamos en este planeta, cometimos innumerables errores antes de optar por el bien. La misericordia Divina lanzó un velo sobre el pasado de estas entidades, cuando finalmente estaban listas para su perfeccionamiento y a fin de permitir el surgimiento del Ser.

Olvidado el pasado, comenzamos a crecer liberados de emociones de culpa, hasta que, finalmente llega la hora en que ya se ha atesorado bastante comprensión de las leyes de la vida y el espíritu se habituó a perdonar. Cuando el alma se ocupa más de amar y olvida el condenar, es ahí que puede recordar más ampliamente lo que vivió. Ya que la compasión que aplica naturalmente al semejante, le habilita a conocer su antecedente histórico y a perdonarse a si mismo también.

Mientras el amor no domina la totalidad del Ser, este sigue tanteando en su evolución. Pero siempre cuenta con el apoyo de amigos más evolucionados, que lo auxilian a proyectar las futuras existencias. El libre albedrío es generalmente respetado, y a ningún espíritu se le obliga a reencarnarse para vivir lo que no desea o está preparado para asumir. El Espíritu, por su cuenta y riesgo, puede prorrogar por un tiempo su propio reajuste con las leyes cósmicas. Sin embargo, no hay paz y bienestar sin la conciencia tranquila, por lo que más temprano o más tarde, él resolverá dignificarse ante sus propios ojos.

El espectáculo de felicidad de los buenos Espíritus, es un estímulo tentador para quien sigue en la retaguardia. Entre permanecer desequilibrado y trabajar por la propia felicidad, la elección del trabajo parece altamente deseable. Cierta excepción a la libertad de elección de las pruebas y expiaciones ocurre en el caso de Espíritus muy endurecidos, para ellos el determinismo es la opción: ojo por ojo, diente por diente. Todos los Espíritus deben evolucionar y cuando son conscientes participan activamente de las decisiones sobre lo que necesitan vivir. Es hasta común que pidan pruebas demasiado difíciles, en el afán de progresar rápidamente. Entonces, los amigos espirituales buscan convencerlos de que sean más modestos en su pretensión. Es mejor avanzar más lentamente que fallar en un proyecto grandioso.

Sin embargo, cuando el Espíritu es reincidente en el mal o un contumaz perezoso, puede ser conducido a una existencia que no desea. Seres que enloquecieron en experiencias crueles o perdieron el discernimiento en rebeldía contra las Leyes Divinas son momentáneamente tutelados para su recuperación. El Ser es tanto más libre cuanto más consciente es de sus deberes. A ningún padre se le ocurriría dejar al niño decidir si va o no a la escuela. Como ningún padre sensato obligaría a su hijo a cursar una carrera universitaria que detesta. En todo, se debe fortalecer el equilibrio y el respeto a quien tiene madurez para auto-determinarse. Así, en base a la libertad, responsabilidad y conocimiento del pasado, son programadas las existencias terrenales.

No se trata de un itinerario minucioso o de un destino inexorable. Algunos eventos destacables son programados, pero la conducta a adoptar es de entera responsabilidad del reencarnante. Este es libre para comportarse dignamente o para rebelarse y huir del deber que se presenta en su vida. Lo relevante es que nadie es víctima indefensa de fuerzas caprichosas o arbitrarias. En todo se tiene la justicia cósmica, que aprovecha errores y aciertos humanos para conducir a los Espíritus a la felicidad. 


Texto extraído del Programa Radiofónico: Momento Espirita, que se emite desde 1992 en Paraná, Brasil. 

Adaptación y traducción al español de Salud y Desarrollo Personal.