Warning: set_time_limit() has been disabled for security reasons in /usr/home/servisalud.com/web/includes/load-aggregator.php on line 6 Ofiuco, el nuevo signo del zodíaco. | ServiSalud

Ofiuco, el nuevo signo del zodíaco.

Una vez más, un medio de comunicación descubre que el Sol transita por más constelaciones que las conocidas del zodiaco, y entonces se inicia una oleada de noticias que repicándose unas a otras difunden un supuesto nuevo conocimiento, siempre insinuando que los astrónomos han vuelto a descubrir una nueva constelación, en este caso Ofiuco, considerándolo el treceavo signo del zodiaco. 

Si no recuerdo mal a Ofiuco ya lo descubrieron por última vez hace unos quince años, en aquella ocasión fue un periódico británico, naturalmente de dudosa fiabilidad, que anunciaba el fin de la astrología como un sistema basado en doce constelaciones. Esta vez el medio ha sido un periódico de Minnesota, quién ha lanzado al mundo el nuevo descubrimiento de Ofiuco.

La cosa no hubiera ido a más, de hecho ni nos hubiéramos enterado, a no ser de la existencia de las redes sociales, que han difundido el falso descubrimiento por todo el planeta.

El cielo está plagado de constelaciones, de las que los antiguos eligieron doce situadas a lo largo de la banda zodiacal, el fondo estrellado sobre el cual giran los planetas. Fueron elegidas doce, pero esto no significa que fueran las únicas existentes. No hay que olvidar que la astrología es un conocimiento simbólico y por lo tanto, no científico y que el número doce juega un gran papel en el universo de los símbolos, doce meses tiene el año, doce tribus conformaban el pueblo ju-dío, doce apóstoles acompañaban a Jesús, doce puertas tenía Jerusalén… y así el número doce se encuentra por doquier como símbolo de la perfección.

No se debe caer en la tentación de creer que porque la astrología sea un conocimiento simbólico, no sea válido. El pensamiento occidental ha sido dominado por las ideas de la razón y de la ciencia. El pensamiento científico ha demostrado ser muy valido a la hora de construir una computadora, levantar un edificio o comprender el acercamiento a la materia, pero suele ser de escasa utilidad cuando nos adentramos en la comprensión de nuestro mundo interno, de nuestros estados emocionales o de las vivencias durante el sueño.

La astrología se basa en lo simbólico, lo que implica que no es, ni será, una disciplina científica, de hecho, ni la filosofía, ni el arte, ni el análisis de los sueños, ni la religión lo son. El método astrológico se basa en correspondencias objetivas, establece una correspondencia entre la Luna, la madre, el agua, las mareas, el estómago, el sentimiento, la videncia, los sueños… Interpretaciones que parecen más extraídas de un mundo onírico, pero no por ello menos real. Es precisamente en este punto que surgen los detractores y donde manifiestan su incredulidad: “Yo no creo en la astrología” como si la astrología fuera una religión en vez de una experiencia. Es como si alguien que nunca ha soñado manifestase su incredulidad ante la actividad onírica. Soñamos independientemente que creamos en ello o no, de la misma forma que las manzanas caían de los árboles, antes incluso de ser demostrada la teoría general de la gravedad.

La constelación de Ofiuco ya era conocida antes de que un periódico de Minnesota anunciara su existencia.  Es una de las cuarenta y ocho constelaciones listadas por Tolomeo en el siglo II y está situada entre Escorpio y Sagitario, pero no fue tenida en cuenta a la hora, por lo tanto no ocupa un lugar en el zodiaco.

La astrología es un sistema simbólico y aquí radica su valor. Es un lenguaje surgido de la imaginación, que no es en absoluto arbitrario, nace de la visión de unas gentes que fueron capaces de percibir un lenguaje en la posición de los planetas en el cielo, a partir de doce constelaciones elegidas entre muchas otras. Quizás cabe preguntarse por qué estas constelaciones y no otras, por qué Ofiuco no fue elegido. No puedo contestar esta pregunta, pero si sé que la imaginación tiene sus propias leyes y que estas leyes son las mismas que se expresan en el saber astrológico. 

Ofiuco, en la mitología griega, era hijo de Apolo y Corónide y desarrolló tal habilidad en la práctica de la medicina, que se decía que incluso poseía el secreto de resucitar a los

muertos. Muy ofendido Hades por ello, pidió a Zeus que lo matara por violar el orden natural de la vida -todo debe morir para que un surgir renovado- a lo que Zeus accedió. El mito nos permite soñar: Ofiuco es muerto, no ocupa un lugar en el zodiaco, pero gracias a su arte resucita, es redescubierto una y otra vez, amenazando con su presencia el orden natural de la vida, para de nuevo desaparecer, olvidado por todos.

La astrología tiene que ver con la poesía, con los mitos, con los sueños, con la imaginación. Existe desde tiempos inmemoriales, soportando burlas, críticas, desdén. Realmente no se puede considerar a Ofiuco el decimotercer signo zodiacal, a pesar de que debido a la precesión de los equinoccios, este signo ha ido introduciéndose cada vez más entre los signos de Escorpio y Sagitario, hecho que hace que la primera quincena de diciembre el sol se introduzca en esta constelación. Ningún astrólogo serio lo incluye entre los doce signos zodiacales, pero esto no quiere decir, que este hecho no tenga su importancia.

El misterioso libro perdido de Nostradamus, que fue encontrado en 1982 por la investigadora italiana Enza Massa, en la Biblioteca Nazionale Centrale di Roma, y fechado en 1629, titulado: Nostradamus Vatinicia Code. Michel de Notredame, con el nombre del autor en tinta indeleble.

Aparentemente el manuscrito nunca publicado y fue entregado por el hijo de Nostradamus al Papa Urbano  VIII. Las ilustraciones del libro, muestran eventos cósmicos, profecías papales y alineaciones celestes. Y es precisamente en este libro donde podemos encontrar mencionada la constelación de Ofiuco, situada exactamente en el centro de la galaxia, en la llamada hendidura oscura, que los mayas conocían como el camino a Xibalba, la puerta al inframundo. 

Es precisamente en esta parte del libro que el simbolismo se pone interesante, ¿estamos viendo el proceso de renacimiento representado en el cosmos, como símbolo del renacimiento en la Tierra? Todo parece indicar que sí. Para Nostradamus Oficus indica el inicio del proceso del cambio, El comienzo de un tiempo diferente, de nuevos valores, el fin de una época e el inicio de otra mejor. 

Los tiempos están cambiando porqué los seres humanos han cambiado. No podemos decir que Ofiuco sea el treceavo signo del zodiaco, pero su aparición puede tomarse como un símbolo de los nuevos tiempos. El final de una era, el inicio de un tiempo mejor.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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