Perseverança, una gran obra. Navidad 2003

Permíteme compartir contigo una de las experiencias mas hermosas que he vivido en los últimos tiempos. Su profundidad y poder transformador han sembrado mi espíritu con nuevas semillas de renovada vida.

Renacemos con el propósito de transformarnos, de sustituir las asperezas por las claridades del espíritu. Si nada hacemos en ese sentido es como si estuviésemos muertos, víctimas de la apatía. Todos poseemos un espíritu y el propósito de nuestra existencia es potenciarlo, hacer que su savia inunde cada aspecto de nuestra vida. Aquellos que no permiten que su espíritu los alimente devienen seres tristes, crean una vida lúgubre donde su espíritu aburrido de tanta rutina les abandona, convirtiéndose más en momias andantes que no en seres humanos llenos de pasión. Inmersos en ese letargo se vuelven cada vez más egoístas, mas incrédulos, víctimas de las circunstancias.

El proceso de recuperación de esos cuerpos es lento y en ocasiones se precisa de algún duro acontecimiento para despertarlos de tanta dejadez. Otros en cambio continúan a lo largo de su vida repitiendo: Yo soy así o Nací así y moriré así. Todos hemos conocido a personas que viven de este modo. Pero nosotros que conocemos y podemos ver lo que otros no ven sabemos que es nuestra misión transformar la vida. Actuando, conociendo el valor del tiempo y siendo útiles a los demás. Haciéndolo humildemente, sin orgullo ni prepotencia, ablandando nuestro corazón, siendo mas caritativos, con dispo-sición de perdonarnos y saber perdonar. Agradeciendo tener este cuerpo humano que nos permite evolucionar tan rápidamente.

En mi última visita a Sao Paulo tuve la ocasión de conocer en compañía de Ángel García, la Obra Social que realiza Perseverança en una de las favelas. Unos cuatrocientos niños de hasta seis años se agolpaban a nuestro alrededor. Cuatrocientos niños de dulces e inocentes miradas, hijos de la delincuencia, de la pobreza extrema, del sufrimiento mas espantoso. Cuatrocientos niños recién cenados. Era viernes tarde y esa era su última comida hasta el lunes por la mañana. Hasta el lunes el parvulario desaparecía y solo quedaría la chavola de cartón y el basurero donde buscar algo de que alimentarse. Cuatrocientos niños que el lunes volverían a la escuela para ser despiojados, bañados, alimentados y cambiadas sus ropas antes de las clases.

Mi corazón se quebró, había oído hablar de ello pero la visión superó toda expectativa. Yo tengo tanto y otros nada. Mi espíritu está vivo y conmigo y es el espíritu el que me dice que debo contribuir. Un poco de mi dinero puede hacer tanto allí. Ángel García y yo nos miramos y recuerdo que emocionado me dijo: Si no hacemos nada al respecto es que estamos muertos. Y decidimos iniciar esta campaña para recaudar fondos para la creación de nuevas escuelas.

Sé que es Navidad y que todo el mundo pide un donativo. Sé que hay campañas institucionales con ejecutivos entrenados en la eficiencia del pedir. Sé que algunos tenéis niños adoptados y que así sois útiles donde se os necesita. Pero, ¡un poco de nuestro dinero puede ser de tanta ayuda!. ¡Gastamos tanto en cosas tan prescindibles! pudiendo ahora ser tan útil. Por favor, únete a nosotros en esta noble causa y con seguridad crearemos un buen efecto en nuestra vida. Hazme llegar tu donativo, envíame un talón o un giro postal, llama a nuestro teléfono 902151463 o asiste a nuestro Programa Especial de Navidad y deposita tu donativo en la urna. Tienes mi personal garantía que todo el dinero recaudado será entregado personalmente por mi. Nada se perderá en burocracia. Gracias por tu contribución.

Frederic Solergibert

Desde diciembre de 1999, cien camiones cargados de provisiones, ropas, medicamentos y utensilios sortean los caminos de varios estados del nordeste de Brasil. Toda esa carga, sumando casi 1.100 toneladas, es distribuida para 30 mil familias necesitadas, beneficiando más de 120.000 personas cada año. El esfuerzo, elogiable por sí solo, gana mayor dimensión cuando se sabe que esa verdadera operación de guerra no se trata de ningún programa gubernamental, sino de una iniciativa de ciudadanos sensibilizados con la difícil situación vivida por millares de personas.

Más de cien voluntarios participan de forma gratuita en esas caravanas. Ellos coordinan el trabajo de recaudación de productos como alimentos, ropas, calzados, juguetes, medicinas y sillas de ruedas. Fletan vuelos, pagados con sus propios recursos, para desplazarse hasta las regiones asistidas y distribuir las donaciones.

En el nordeste el grupo entrega, puerta a puerta las donaciones. Los médicos y dentistas voluntarios atienden a los enfermos. Es una caravana de solidaridad marcada por momentos de emoción y gran alegría. En la campaña 2004, se espera beneficiar a cerca de sesenta mil familias.

Las actividades en el Nordeste son un desdoblamiento de la experiencia de treinta años en los suburbios de São Paulo. Las actividades de Perseverança en esos centros urbanos buscan proporcionar condiciones dignas de vida a las familias desestructuradas, que residen en precarias chabolas y enfrentan serios problemas de salud y desnutrición. Para dar cuenta de tantas demandas, la institución creo una organización que cuenta con el apoyo de 5.035 voluntarios. Esa fuerza de trabajo atiende un universo constituido por cerca de cinco mil niños y adolescentes que reciben medicinas, cestas básicas, ropas, servicio médico, incluyendo odontología y psicológico, además de parvulario y educación. Ocho guarderías cuidan, en período integral de recién nacidos a niños de hasta cinco años y once meses. Luego esos niños pasan a las escuelas del gobierno y son atendidos en las horas libres en los Centros de asistencia en donde los niños continúan recibiendo comida, ropas y estudios complementarios a través de varios centros de capacitación profesional.

Cursos de informática, peluquería... son impartidos en esos centros. El desafío es acompañar al recién nacido hasta su entrada el mercado de trabajo. De este modo se evita que multitud de niños se conviertan en delincuentes. Después de treinta años menos del 5% toman el camino de la delincuencia.

¡ GANARÁS TU, AYUDANDO A GANAR A LOS DEMÁS !


Salud y Desarrollo Personal colabora con la Fundación Privada Educalia Mundi la cual desarrolla proyectos para la ayuda de niños y adolescentes en las favelas de Sao Paulo, Brasil.

Tu también puedes colaborar. www.educaliamundi.org