Prevenir la depresión

La depresión es una de las tendencias de la vida moderna. Llega sin darnos cuenta llenando la vida del deprimido de vacío y sin sentido. La depresión está por todas partes, pero ¿cómo podemos prevenirla?

La depresión es un estado de ánimo que debemos seriamente prevenir. Si deseamos vencerla antes de que nos ataque, tenemos que saber encajar muy bien los golpes que a lo largo de nuestra vida recibimos, sabiendo que muchos son inevitables, ya que en la vida todo es esfuerzo y superación. Debemos reconocer que nada es absolutamente perfecto,  admitiendo un margen de error y de contrariedad en nuestros planes.

Hemos de aprender a estar preparados para esos golpes de la vida e intentar ser menos perfeccionista. Admitir que somos seres humanos y como tal, cometemos y cometeremos errores, probablemente todos los días, sin que muchas veces, ni tan siquiera nos demos cuenta. Cuántas veces no hemos dicho una palabra, con la mejor intención, y esta ha molestado al otro, incomodándolo, sin nosotros haberlo percibido.

Si no deseamos deslizarnos en la pendiente de la depresión, necesitamos tener siempre ilusiones y metas, tener constantemente razones para vivir. Uno de los medios más fáciles para caer en la depresión es el de no tener razones profundas para vivir, encontrar la vida vacía, sin contenido. Necesitamos cultivar ilusiones e intentar materializar nuestros sueños, proponerse metas y luchar por ellas. Con cuanta ilusión preparamos nuestro próximo viaje, como nos apasiona aquel proyecto que finalmente vamos a realizar, como nos hace felices invitar a nuestra casa a nuestros amigos a cenar....Cuando estamos entregados a un proyecto es casi imposible deprimirse.

La primera vez que me encontré con Madre Teresa de Calcuta, recuerdo que al concluir nuestra breve, pero intensa conversación les dije a mis amigos Ángel y Agusti: ¿Crees que alguna vez se deprime? Parece una pregunta absurda, más aún después de la experiencia vivida, pero la hice para enfatizar el hecho que todo aquel que tiene una misión y se entrega a ella es salvado de los estados de ánimo deprimentes.

Si te has propuesto estar feliz y positivo, teniendo una vida ética, ayudando más a los demás, cultivando muchas ilusiones y metas, con seguridad vas a experimentar el entusiasmo, la alegría de vivir, el deseo de tener una vida más larga y estarás siempre más animado. ¿Por qué? Porque tiene grandes motivos para vivir. Una actitud así es contraria a la depresión. En la depresión hay vacío existencial, la sensación de que nada tiene sentido, un estar muerto en la vida.

Hay que mantenerse siempre ocupado. Mientras lo estemos no hay lugar para la depresión. Estamos construidos para llevar a cabo una actividad, estamos diseñados para el trabajo, para construir un mundo mejor; no para pasar mucho tiempo pensando en ti y lamentándote.

Si no deseas caer en la depresión, perdona siempre a los que te han ofendido, nunca guardes rencor o resentimientos. Libérate de todo sentimiento de odio; si no, la persona que te ofendió se convierte en tu obsesión. Sucederá que te entristecerás o deprimirás si esa persona triunfa, y si ella fracasa, te alegrarás con una satisfacción morbosa que al final te llevará a la frustración y al remordimiento de conciencia. Por eso, es importante perdonar y olvidar la ofensa lo más rápidamente posible. El deseo de venganza que acompaña al odio envilece. Si perdonas evitarás la depresión.

Haz ejercicios físicos. El ejercicio estimula al organismo a funcionar mejor y esto influye en la mente, relaja los nervios y levanta el ánimo. Si no te gusta ir al gimnasio, entonces camina 45 minutos cada día, así tu corazón funcionará mejor y tu cerebro gozará de una mayor irradiación. Todos llevamos dentro de nuestro ser a un niño, el niño o la niña que fuimos y allí permanece, por cuanto lo vivido queda siempre con nosotros. Por eso es muy importante participar en juegos deportivos o de mesa que ayudan a expandir ese deseo de diversión sana que le dan rienda suelta a su inventiva y creatividad.

Oye música, sobre todo música instrumental, que es un excelente medio terapéutico para aliviar tensiones y levantar el ánimo. También el canto le levantará el ánimo y calmará los nervios. Yo siempre que alguien está triste o pasando por una etapa con muchos problemas le recomiendo que cante tres veces al día. Cuando la persona se encuentra mejor, dos veces al día y todos, como medida preventiva hemos de cantar una vez al día.

En los momentos difíciles busca buena compañía, personas con las que sea posible conversar y desahogarte. Tienen que ser personas que merezcan toda tu confianza, que sean maduras, que te escuchen y sepan aconsejarte y animarte.

En mi libro “Lo que no se ve” escribí:La amistad es el bálsamo que cura las heridas del alma. Nos curamos cuando conversamos, cuando confiamos en el amigo. Pero hoy en día la amistad es un bien que escasea, ya no hay amigos, y la depresión crece.

Ten fe en ti mismo y en el propósito de tus acciones. Algunas veces se me presentan problemas para los cuales no tengo solución, situaciones que me desbordan y que levantan todos mis miedos. Entonces los escribo en un papel y los deposito en una caja blanca, muy bonita, que una amiga me regaló, en Brasil. En la tapa está escrito: Cosas que debe cuidar Dios. Cuando yo no puedo más, escribo el problema y lo deposito allí, en mi caja blanca, pensando que donde yo no llego, la Inteligencia Suprema lo hará. No pretendo hacerlo todo, es un esfuerzo sobrehumano y un acto de presunción. Hay que delegar y así delego en Él, todo aquello a lo que yo no encuentro una solución. Y te preguntarás ¿Qué sucede? A veces se resuelve, otras después descubro que era una preocupación exagerada y en otras un desafío más que puedo enfrentar o simplemente no se resuelve. Pero yo, así me despreocupo y sin la preocupación puedo ocuparme mejor de la cuestión.

El mejor remedio es siempre la prevención, es mejor prevenir la depresión que tratar de escapar de sus garras. Cuidemos nuestras actitudes, ellas son la clave de lo que sucede en el futuro.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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