Reflexión en torno al atentado terrorista del 11 de marzo en Madrid

El atentado terrorista del pasado 11 de marzo en Madrid puede ser la confirmación de que la paz nunca se alcanza con totalitarismo, guerra o intolerancia. Mientras existan las causas se manifestarán los síntomas .

Los atentados terroristas del pasado 11 de marzo en Madrid, al igual que lo fueron los del 11 de septiembre en Estados Unidos, son el síntoma de una trágica dolencia que sufre el mundo contemporáneo. Esta enfermedad no puede ser curada a través de la venganza, la guerra o la dominación. Los orígenes de esta enfermedad van más allá del fanatismo terrorista o de las reivindicaciones fundamentalistas. Detener a un grupo de terroristas o a matar a población civil indefensa no resolverá el problema, ya que mientras exista la causa, la misma enfermedad aparecerá una y otra vez en diferentes lugares.

La enfermedad que sufre el mundo contemporáneo, como ya mencionamos cuando se produjo el atentado terrorista de Nueva York, es alimentada por la actual tendencia mundial a integrar producción, comercio, finanzas y comunicaciones. Lo cual está produciendo una recesión social y ecológica bajo la forma de un aumento del desempleo, un aumento de las diferencias entre ricos y pobres y una degradación del medio ambiente. Las estadísticas nos muestran un crecimiento económico, pero este crecimiento se está concentrando cada vez más en una selecta minoría. Un pequeño grupo de países y ciudadanos tienen cada año un nivel más elevado de ingresos económicos, mientras miles de millones de personas cada día se hunden en la pobreza más extrema, sobreviviendo a las sombras de una riqueza ostentosa. Esta situación incrementa el resentimiento en los países mas desfavorecidos y alienta la revolución que, finalmente, desemboca en violencia.

En estas condiciones, la paz no puede ser alcanzada en el mundo. Si a ello añadimos que ninguna guerra ha ayudado nunca a obtener una paz duradera -lo máximo que ha logrado es un incierto entreacto entre un acto terrorista y otro- nos daremos cuenta de la magnitud del problema. Cuantas más masacres, invasiones y personas frustradas, más odio y deseo de venganza existirán. En estas condiciones las naciones no podremos relacionarnos con un espíritu de paz y cooperación.

Creo que una respuesta acertada a la violencia y al terrorismo no radica tan sólo en atacar los síntomas, sino que debemos trabajar para erradicar las causas. Esto significa emprender un programa para promover la paz a través de acciones que corrijan el desequilibrio que está en la raíz de la enfermedad. Un programa que nos aporte seguridad. Esto puede conseguirse desarrollando una política de imparcialidad y justicia que promueva la solidaridad, la voluntad de cooperación económico y social e incremente la riqueza entre los países mas desfavorecidos a través de la explotación de sus recursos naturales, algunos de ellos de un valor inmensurable. Pensamos que la erradicación del terrorismo es mucho más fácil de implementar cuando los lideres políticos practican la tolerancia, fomentan el dialogo, alejándose de actitudes prepotentes. Opinamos que esta es una actitud más sabia que incrementar el odio de las naciones pobres, a través de invadir y masacrar la población civil. El terrorismo nace, crece y se expande en la represión, la injusticia y la intolerancia. La paz se fundamenta en la comprensión, una actitud dialogante, y en acciones poderosas que contribuyan al bienestar social.

Nadie puede amar mientras odia, progresar mientras oprime, sentirse unido en la opresión, construir mientras se invade, unir mientras se separa, comprender mientras no escucha, dar mientras retiene, vencer mientras ataca. Es sencillamente imposible. Tenemos que trabajar juntos para la construcción de un mundo en paz. Debemos hacerlo nosotros y no esperar que otros lo hagan. Si trabajamos juntos por el bien de la humanidad, para el bienestar de nuestra comunidad, apoyándonos, nutriéndonos y actuando en consecuencia la victoria estará asegurada.

Que nuestra paz sea nuestra mayor contribución y homenaje a las víctimas del 11 de marzo en Madrid.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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