Sacrificio, No; Servicio

La antigua idea de sacrificio que nos inculcaron a muchos ("Hacer lo que más te cueste y ofrecerlo a Dios") es fatal. El servicio bien entendido no es eso, en absoluto. Encontrar cosas que te gusta hacer y que a la vez son útiles a los demás es la clave de este proceso.

Hay que confiar en lo que nos dice el corazón en los momentos de recogimiento. Seguro que a cada uno nos conduce hacia aquello que hemos venido a hacer, hacia el lugar donde podemos ser más útiles. Seguro que nuestros dones, nuestros talentos, pueden utilizarse de manera que aporten lo más positivo de nosotros a los demás. Seguro que no hemos venido aquí a hacer lo que más nos horroriza, lo que más nos cuesta. Cuando el esfuerzo tiene sentido para nosotros nos da satisfacción. Sino, nos quema y nos deprime.

En tu tiempo libre no hagas nada que no tenga sentido para ti. No hagas nada sólo por dinero o por ascender de categoría. Si la actividad no te ilusiona, no te satisface por sí misma, no te "alimenta el alma", es conveniente descartarla. En ocasiones lleva años llegar a hacer esto sin culpabilizarse, sobre todo si no tienes claras las prioridades. Una parte de ti tira en una dirección, mientras que otra tira en la dirección contraria. Y ese conflicto interno puede causar mucha ansiedad y malestar, pues, hagas lo que hagas, no te satisface. Y, por lo que parece, tampoco estás en las mejores condiciones de ayudar a los demás.

Sin embargo, cuando haces cosas que te interesan y te gustan (para ti o para los demás), nunca te parece un gran esfuerzo dedicarles tiempo. De esa manera lo que aportas lo haces con gozo, no es sacrificio, es gratificante. Y los demás lo reciben mucho más a gusto que si te estuvieras "sacrificando" por ellos, probablemente con cara de víctima.

Desarrollemos la imaginación, la creatividad. Unamos nuestras capacidades, nuestros talentos naturales, a nuestro deseo de ayudar. En oriente dicen que esto es la ley del Dharma. Eso no quiere decir que nunca hagas nada nada que no te apetezca. Lo que quiere decir es que no hagas nada, si puedes evitarlo, que no tenga sentido para ti. Y si es algo ineludible, lo interesante es procurar encontrarle algún aspecto positivo, de manera que te produzca alguna satisfacción.

Al hacer cosas que te dan satisfacción interior, estás más a gusto contigo mismo y te es más fácil quererte. También te resulta más fácil sentir que mereces amor, y al creerlo, es más fácil inspirarlo y estar abierto a recibirlo. La vida fluye mejor. Es lo contrario de un círculo vicioso. Es como una espiral de sanación interior.

Elvira Coderch


 

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