Si tienes mucho, da mucho; si tienes poco, da poco: pero da siempre. Navidad 2004

En octubre del año pasado fui invitado, junto a Ángel García, a visitar uno de los ocho “creches” que Perseverança mantiene en Sao Paulo. Debo confesar que al principio declinamos la invitación, pero al final tuvimos que aceptar ante la insistencia de mi interlocutora. Así fue marcado que la visita se realizaría el próximo viernes. Debo confesar que en aquel momento ninguno de los dos sabía lo que significaba la palabra “creche” por lo que nos vimos embarcados en un viaje hacía lo desconocido.

Sao Paulo es una ciudad grandiosa, con una población que supera los dieciocho millones de habitantes se extiende a lo largo y ancho de montañas y planicies, es por ello que después de una hora y media de atravesar calles y recorrer avenidas pregunté a donde nos dirigíamos. -Estamos yendo a las afueras de la ciudad, a un creche situado junto a una favela. –respondió nuestro guía y acompañante. –Y que es un creche, me atreví a preguntar. –Un lugar donde hay niños pequeños. O sea un parvulario -pensé, quedando las dudas despejadas.

que dejo esta primera visita en mi corazón aún permanece viva. Las miradas de los niños, su sonrisa, las canciones, los juegos y la paz que irradia el lugar conmovieron profundamente mi corazón. Durante treinta años Perseverança ha construido y mantenido ocho parvularios que facilitan los primeros cuidados y enseñanza a varios miles de niños de las favelas. -Hasta los cinco años permanecen aquí, -me explicó Tía Eunice, la responsable del centro, -recibiendo ropa, alimentos, cuidados médicos y educación. -Y luego que sucede, pregunté preocupado -Después estos niños pasan a cuenta de estado, cursando estudios gratuitos en el instituto, cuando no están en él su atención continua en los Centros de Gente Joven de Perseverança a fin de continuar ofreciéndoles alimentación, cuidados médicos y educación paralela. Al llegar a los catorce años se les busca el primer empleo. Así hemos conseguido que sólo el 5% sean delincuentes.

Recuerdo que recorrimos cada una de las aulas, desde el maternal hasta los más creciditos. Los niños nos recibían con los brazos abiertos y nos despedían con canciones mirándonos con unos ojos inocentes. -Algunos tienen sus padres en la cárcel –me dijo tía Eudice, -otros sólo uno de ellos. Todos son hijos de una pobreza extrema. También tuve ocasión de visitar la lavandería. Cada día las ropas son cambiadas y lavadas, los lunes toca despiojar cabellos y limpiar uñas. Y el minúsculo ambulatorio donde un equipo médico se ocupa del plan de vacunaciones y de prevenir y curar cualquier enfermedad.

Recuerdo que al terminar el día los niños acababan de recibir la cena, antes de marchar a sus casas. –Hoy es viernes, muchos de ellos no volverán a comer hasta el lunes. Van con sus padres al basurero a ver que encuentran para comer – de dijo Tía Eudice con ojos tristes. Y es que los niños tienen que pasar el fin de semana con sus familias, no podemos tenerlos siempre aquí.

Fue entonces cuando mi corazón se rompió y decidí comprometerme y colaborar con Perseverança en la construcción de una nueva escuela. Para ello se necesitan 100.000 €. Muchísimo menos de lo que costaría en nuestro país. Pensé que un euro es mucho dinero en Brasil, donde los sueldos mensuales rondan un mínimo es de 200€. Y que para nosotros es muy poco. Muchas personas ofreciendo un euro pueden hacer el milagro. Y con seguridad muchas pueden dar mucho más. Decidimos ofrecer una parte de los ingresos de Salud y Desarrollo Personal y destinar el Programa Especial de Navidad del pasado año. Así conseguimos recaudar 2.070€. Creo que este año podemos sobrepasar el doble.

Soy muy consciente que hay muchas instituciones que solicitan donativos, que muchos de vosotros tenéis niños apadrinados. Pero un euro, diez euros o a veces cien euros es tan poco dinero si se lo compara con lo mucho que se puede hacer con él en Brasil. Perseverança está dirigida únicamente por voluntarios, nadie percibe sueldo alguno por administrar o colaborar. No cobra por sus servicios. El dinero que das no se pierde por el camino. Es entregado personalmente por mí. Tienes mi garantía personal.

Puedes depositar tu donativo en nuestras oficinas de Barcelona o durante el Programa Especial de Navidad que este año se realizará el próximo sábado 18 de diciembre. También puedes hacer un ingreso en la cuenta a favor de la Fundación Educalia Mundi de La Caixa, nº 2100 0869 18 0200146387. Te ruego nos indiques tu nombre al hacer el ingreso y si deseas recibir un recibo ponte en contacto con nuestra oficina, al teléfono 902 15 14 63. Únete a nosotros en una labor que nos realiza y nos permite ser útiles donde más se necesita. Muchas gracias por tu generosidad.

Salud y Desarrollo Personal colabora con la Fundación Privada Educalia Mundi la cual desarrolla proyectos para la ayuda de niños y adolescentes en las favelas de Sao Paulo, Brasil. Tu también puedes colaborar. www.educaliamundi.org


 

Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

Puedes concertar una cita al teléfono 932 071 003

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