Superar el estrés

El estrés es causado por el instinto del cuerpo a protegerse a sí mismo. Este instinto es adecuado en emergencias, como lo es apartarse y protegerse en una acera si viene un coche a alta velocidad. Pero puede causar síntomas físicos y enfermedad si nos sumimos permanentemente en este estado. Cuando esto sucede, es como si nuestro cuerpo se preparara para saltar, listos para esquivar el coche, pero permanecemos quietos. Con el paso del tiempo esta situación incrementará el temor, la preocupación, la tensión y finalmente producirá ansiedad.

El uso del término estrés se ha popularizado en los últimos años, sin que la mayoría de las personas tengan mucha idea de lo que significa. La palabra estrés fue acuñada por el médico austriaco Hans Seyle, que ya en su época de estudiante percibió que todos los enfermos a los cuales estudiaba, indistintamente de la enfermedad propia, presentaban síntomas comunes y generales: cansancio, pérdida de apetito y peso, astenia… Esto llamó mucho la atención del joven estudiante quién lo denomino “Síndrome del estar enfermo”. Posteriormente Hans Seyle  se graduó como médico y posteriormente se doctoróen química, llevando a cabo estudios en laboratorio con animales a los que sometió a intensas situaciones de estrés.

Continuar con sus investigaciones fue lo que le permitió integrar sus ideas, llegando a la conclusión de que no sólo los agentes físicos nocivos actuando sobre el organismo animal son productores de estrés, sino que además, en el caso del ser humano, las demandas de carácter social y las amenazas del entorno requieren de nuestra capacidad de adaptación, provocando el llamado estrés; por lo que podríamos definir el estrés como la respuesta adaptativa del organismo ante los diversos factores inquietantes.

Cualquier tipo de cambio en nuestra vida puede hacernos sentir estresados, así sea un cambio bueno como contraer matrimonio o una mudanza, o desagradable como la muerte de un ser querido. Lo que puede causar estrés es diferente para cada persona. Por ejemplo; una persona puede no sentir estrés al jubilarse de su trabajo, mientras que otra puede sentirse estresada. Pero la cuestión principal es que el estrés puede causar problemas de salud o empeorarlos si no aprendemos a afrontarlo.

Reconocer el estrés es importante y sus primeras señales incluyen tensión en los hombros y cuello, o tender a cerrar las manos en forma de puño, cuando nos sentimos nerviosos o intranquilos. Aunque también hay otros síntomas como son el dolor de espalda, el estreñimiento o la diarrea, la depresión, fatiga, dolores de cabeza, presión sanguínea alta, insomnio, problemas en las relaciones con los demás, sensación de "falta de aire", tensión en el cuello, malestar estomacal, subir o bajar de peso… etc.

Un grito del jefe, un embotellamiento de tráfico, una pelea con nuestra pareja, pueden provocar una desagradable sensación en el cuerpo. A nadie le gusta sentir palpitaciones o el dolor de cabeza que origina el estrés cuando no se puede descargar. Entender cómo surge y cómo controlarlo aportará más tranquilidad a nuestra vida diaria.

¿Por qué surge el estrés? Básicamente, esas reacciones físicas nos preparan para responder. Por ejemplo, un cazador puede sentir tensión en elmomento de cazar. Se acelera el sistema cardíaco y los músculos reciben más sangre. Esas reacciones alertan todo su cuerpo para un solo objetivo: matar a su presa. Encuentra una salida física a esa presión, matando a su presa. Un boxeador tiene un gran estrés antes del combate y lo descarga contra su oponente. Y cuando se expresa esa energía interna, la tranquilidad gradualmente vuelve al cuerpo.

Es por eso, que tantas personas gozan de subirse a la montaña rusa. Sentimos estrés y descargamos esa energía gritando a todo pulmón. Después, nos sentimos aliviados. Pero ¿Qué pasa en nuestra vida diaria? Si no te gusta que te grite tu jefe, el estrés prepara tu cuerpo para una sola cosa… ¡gritarle también o agarrarlo y golpearlo! Pero no puedes, porque te despiden ¿verdad? Entonces, reprimes ese deseo. Cada vez que estás en situación de tensión, el cuerpo segrega cortiscosteroides, que son hormonas que en grandes cantidades dañan al sistema inmunológico, si no encuentran unasalida.

Es como si llamaras a un bombero, para que apagara el fuego de tu edificio ¿Qué pasa si hay fuego? Se apaga. Pero si no hay fuego, y cada rato el bombero le echa agua, el resultado va a ser que el edificio se va ablandar y se va a derrumbar. Esto último es lo que hacen los cortiscosteroides, si no hay “fuego” que apagar. Si no descargas físicamente tu tensión.

Combatir el estrés requiere de un cambio profundo de actitud, es preciso aflojar la tensión para intentar ver las cosas de otra manera, con otra disposición. Esta opción puede parecerle muy difícil a algunas personas, puesto que incluye dejar de preocuparse por las cosas que no podemos controlar; como por ejemplo el clima; y hacer algo hacía aquellas que si podemos modificar, como por ejemplo: prepararnos lo mejor posible para afrontar aquellos sucesos que puedan ocasionarnos estrés, como puede ser una entrevista de trabajo.

Manejar adecuadamente el estrés es vital para mantenerse en un buen estado de salud. Trata de resolver lo más rápido posible los conflictos que puedan surgir con otras personas, pide ayuda a familiares, amigos o profesionales siempre que lo necesites. Fíjate metas realistas huyendo de las imposibles. Haz ejercicio moderado, medita, duerme un mínimo de ocho horas y aléjate de todo aquello que te produzca ansiedad. Vive la vida como un reto positivo en vez de una amenaza.

Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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