Verano - Corazón: A cada estación un órgano

La llegada del verano ha sido celebrada por todo tipo de civilizaciones desde que el mundo es mundo. Ya en la antigüedad nuestros antecesores observaron que con la llegada de determinada época del año los días duraban más y las noches eran más cortas de lo habitual y mirando al cielo concluyeron que la posición de las estrellas era variable, que se producían cambios de clima que marcaban el ritmo de las mareas y el calendario de siembra-cosecha y que los seres vivos, conscientemente o no, vivían de acuerdo a los dictados de la naturaleza. Así pues, el conocimiento de los ciclos naturales es lo que ha guiado la vida y el trabajo a través de la historia para garantizar la subsistencia de nuestros ancestros hasta nuestros días.

El corazón es el gobernante del verano; es la raíz de la vida y genera todos los cambios del espíritu. Por la tez de una persona se puede conocer la condición de su corazón

La mayoría de las civilizaciones se basaron principalmente en dos momentos astronómicos: los solsticios y los equinoccios, siendo los primeros los más celebrados con distintos rituales, según la cultura y la religión de cada cual. Desde los antiguos egipcios hasta los incas, mayas, romanos y griegos, pasando por brujas, magos y hechiceros, todos los pueblos han organizado festejos en honor al astro rey, puesto que el solsticio de verano es el único día del año en que el sol está presente más horas. De hecho el termino “solsticio” proviene del latin “solstitium”, es decir, “sol quieto”, en referencia a que cuando el sol se sitúa en el horizonte en la posición más septentrional respecto a la tierra permanece así durante un par de días. La observación de que a partir de esta fecha los días se vayan haciendo más cortos hizo pensar que el sol no podría volver a recuperar su fuerza y su esplendor, lo que dio lugar a todo tipo de ritos basados en el fuego para ayudar a la renovación de la energía solar a la vez que para purificar a todo ser vivo y protegerle de influencias demoníacas.

El verano es la estación del crecimiento y maduración de la naturaleza; las flores y los frutos están presentes a nuestro alrededor y las plantas crecen como queriendo tocar el cielo. Este movimiento de circulación ascendente acompañado de calor es precisamente la actividad que la teoría Wu Xingde la Medicina Tradicional China (MTC) asocia con el fuego, éste al color rojo y ambos con el Corazón, puesto que este órgano es el regulador de la circulación de la sangre, por tanto, “maestro soberano, emperador y fuente de la vida” (Shu Wen). Según un proverbio de la medicina popular china “el corazón es el gobernante del verano; es la raíz de la vida y genera todos los cambios del espíritu. Por la tez de una persona se puede conocer la condición de su corazón“.

Fisiológicamente, para los antiguos médicos orientales el corazón gobierna la sangre y los vasos sanguíneos, lo que alimenta a todo el organismo. Su buen o mal estado se exteriorizará en la cara. Tanto es así que “el color normalmente fresco y rosado se transforma en patológico, grisáceo apagado o grisáceo violeta, cuando la energía del corazón se agota y la circulación de los vasos sanguíneos está entorpecida” (Ling Shu)

Sin embargo, el órgano emperador se manifiesta no sólo a través del rostro sino que utiliza también la lengua como vía de salida. Según los textos clásicos “el orificio del corazón se encuentra en la lengua” (Shu Wen), llamada por tal motivo “espejo del corazón”. A través de ella podemos distinguir los sabores y disfrutarde la capacidad del habla. Su estado es determinante hasta tal punto en MTC que su observación se utiliza en la práctica clínica como elemento significativo de diagnóstico.

La Medicina Tradicional China asocia el verano con el fuego, éste al color rojo y ambos con el corazón puesto que este órgano es el regulador de la circulación de la sangre.

A parte de su aspecto fisiológico el corazón, como todo ser vivo, tiene su lado emocional, que se identifica con la alegría y se manifiesta a través de la risa. Un estado de bienestar y alegría hace que la circulación energética sea armoniosa, sin embargo, un exceso de cualquier emoción, incluida la alegría, puede tornarse patológico ahogando la energía de corazón y trastornando su funcionamiento, así como el del resto de órganos/entrañas.

En el plano psíquico el corazón es la morada del Shen, término abstracto que podría identificarse con la ”energía mental” o “alma consciente”, uno de los llamados “trestesoros” en MTC. Al Shen le corresponde el control de todas las actividades mentales y cerebrales así como la buena marcha de todo el organismo, hasta tal punto que según Shu Wen “saber conservar el Shen es la vida. Perder el Shen es la muerte”.

Verano es, pues, el periodo del reinado del corazón y el cénit de la energía Yang: sol, calor, movimiento y expansión. Es por ello que durante estos meses estivales deberíamos aprovechar para recargarnos de la energía.


Rosa Maria Canas es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y graduada en Naturopatía y Medicina Tradicional China por el Centro de Estudios de Naturopatía y Acupuntura de Barcelona (CENAC). Especialista en Terapia Floral y Homeopatía.

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