Vivimos tiempos difíciles

A muchos les cuesta creer que existe algo extraordinario en su interior. Cuando la oscuridad se vuelve más densa es entonces que percibimos con mayor claridad la luz que brilla en nuestro interior.

En los tiempos difíciles algunos sienten con más fuerza la necesidad de tener razón, a pesar de que la soberbia y la intransigencia les jueguen malas pasadas. Por lo general, la necesidad de ser perfecto proviene de una queja interior, aunque el perfecto sabe muy bien que se equivoca, no quiere reconocerlo. Al contrario, insiste en imponer que él tiene la razón, y lo hacen a través de desacreditar, de que parezca que son otros los que están equivocados.

En los tiempos difíciles es necesario planear lo que se hace, actuar rápidamente, solicitar el apoyo de otras personas, agradecer las ayudas recibidas, reconocer los errores y corregirlos de inmediato. Pero en los tiempos mediocres sencillamente se ataca, intentando demostrar lo equivocados que están los otros. Se profesa la doctrina: La culpa es de los demás, se insiste en que el otro es el equivocado. En los tiempos mediocres es más importante el tira y el afloja, la necesidad de tener razón, el demostrar que el otro es el enemigo, que el enfrentar la adversidad con rapidez y eficacia.

El pensar que uno siempre tiene la razón es una enfermedad. Es insatisfacción no resuelta, es la intensa y no satisfecha necesidad de ser aceptado y valorado. Es un camuflaje para los sentimientos de indignidad y de falta de valía. Es el desconocimiento de que no importa lo equivocado que puedan estar los otros; el hecho de que los otros lo estén, por si mismo nunca da la razón, ni el reconocimiento que se busca.

La seguridad, la autoestima, el reconocimiento no pueden venir como resultado de creer que se es el único en tener la razón. Se acrecientan al mejorar la relación con uno mismo, sintiéndonos bien con lo que somos, actuando con eficacia cuando se nos necesita. Conociendo que aunque los otros estén equivocados eso no significa que uno vaya a tener la razón. Es reconocer que las izquierdas pueden equivocarse, pero que esto no significa que las derechas tengan la verdad. Es distinguir el hecho de que los musulmanes puedan errar sin que por ello signifique que los blancos americanos tengan una razón para destruirles. Creo que hay que ser honesto con uno mismo. Una vez que se logra hay tanto por hacer con nuestra vida, con la ecología, con la gente más necesitada, que no nos queda tiempo para debatir quién está equivocado.

Vivimos tiempos difíciles y a menudo nos podemos sentir enojados, ansiosos o temerosos cuando las ilusiones no parecen salir de la manera en que deseamos. En los tiempos difíciles dudamos de nosotros mismos, de nuestras habilidades y de nuestra valía. Se culpa a las circunstancias pensando que son obstáculos en nuestro desarrollo, cuando lo único que obstaculiza es la duda, el temor, la crítica y el juzgarnos mal a nosotros mismos. En los tiempos mediocres se cree en alguien o en algo, por el poder o el dinero que tienen, y no por uno mismo.

En una habitación a oscuras, rápidamente nos damos cuenta de que es más fácil ver con las luces encendidas. Apreciamos la buena salud cuando estamos enfermos, la paz cuando hay confusión, la fe cuando hay temor. Cuando mayor es la oscuridad más fácil es distinguir la llama, la luz que brilla en nuestro corazón. Busca esta luz y deja que ella sea tu guía. Esa luz nos hace fuertes y honestos, nos permite vivir con coraje, amor y sabiduría. Cuando nos centramos en ese poder vemos que a pesar de los tiempos mediocres y difíciles, la luz que emerge en la oscuridad nos señala adónde queremos ir. Camina hacía ello, avanza con determinación.


Frederic Solergibert Sorni

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Psicoterapeuta y Consultor. Autor de "Lo que no se ve" y Bajo el árbol amigo" libros publicados en España por Ediciones Urano.

Consultor en Astrología Psicológica. Consultas en Madrid, Barcelona y Gran Canaria.

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